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¡Hola! Espera, no te vayas

Antes de nada, permíteme darte las gracias por pasarte por aquí. El tiempo es nuestro bien más preciado. Salvo que los físicos cuánticos digan lo contrario, no hay manera de recuperarlo. Por ello, espero que el contenido que encuentres por aquí sea de tu agrado y consideres que hemos hecho un trato justo.

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Javier Rumegó

 

No voy a decir que quise ser escritor desde mi más tierna infancia; estaría mintiendo. A decir verdad, los libros no me interesaron lo más mínimo hasta que, curiosamente, dejé los estudios académicos. Reconozco que nunca fui un buen estudiante. Si por alguna de las casualidades que tiene la vida, llega hasta aquí una de mis profesoras, imagino que en este momento tendrá los ojos como los de una lechuza hambrienta.

 

Cuando era niño quería ser futbolista, aventurero o desarrollador de videojuegos.  En ningún caso contemplaba la posibilidad de ser escritor. Con esfuerzo y mucho trabajo, trabajé durante casi dos décadas como creativo en el sector de la publicidad, desempeñando funciones de ilustrador, diseñador, director de arte y copy.

 

Supongo que hay cosas de las que no podemos escapar por mucho tiempo. Sin saber cómo, ni por qué empecé a encontrarle el gusto a la lectura, hasta verme devorando un libro tras otro con apetito enfermizo; leía todo lo que caía en mis manos: ficción, fantasía, realismo sucio, best-seller, novela historía, novela negra, clásicos, ensayos, incluso teorías de física cuántica.

 

Luego, en un proceso lógico y racional para un chico soñador y despistado con alma de cuentacuentos, llegó la escritura. Pequeños cuentos y multitud de apuntes y borradores llenaron rápidamente los cajones. Escribía de manera compulsiva. La técnica llegó después de muchos años de trabajo y perfeccionamiento, unas cuantas novelas frustradas y muchos fracasos.

 

Actualmente estoy escribiendo la que será mi segunda novela publicada. Si quieres saber más de mí te invito a que leas mi novela En el Laberinto.