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by Javier Rumego

Descargar libros en PDF (o cualquier otro formato digital), descargar películas, música, software informático o videojuegos es una costumbre muy habitual en nuestro país. Hablar de la piratería es realmente complicado. Hay demasiados puntos a analizar, demasiadas cosas que decir. Es muy fácil perder el foco. Escribir este artículo ha sido un dolor de muelas. Lo he escrito tres o cuatro veces. La última versión tenía casi 5000 palabras. Lo tenía ya programado en WordPress para publicarlo cuando he decidido reescribirlo entero, más corto, más ameno y efectivo.

 

Lo primero de todo que quiero dejar claro es que no pretendo escribir un artículo llorón, mucho menos remover conciencias. No soy tan estúpido o tan iluso como para obviar el problema que existe de fondo. En esto de la piratería todos tenemos nuestra parte de culpa. Todos deberíamos de mirarnos el ombligo. No soy un escritor quejumbroso. Por supuesto que me molesta que alguien quiera conseguir mi libro sin pagar por él, sin tener en consideración mi trabajo, mi tiempo, mi esfuerzo y mi posible talento. Aún así, no me voy a poner a darle puñetazos al mar.

 

Mi libro En el laberinto está disponible de manera ilegal en distintas websites más sospechosas que un callejón oscuro en una noche de niebla cerrada. Personalmente no me adentraría en esos territorios ni acompañado del mejor antivirus del mercado haciéndome de Sancho Panza. Mucho menos acercaría el puntero del ratón al botón de download. Por suerte o por desgracia, en mi caso compagino la literatura con otras artes, que son las que hasta el momento me dan de comer. Lo que hagas me trae sin cuidado, igual que las consecuencias que puedas sufrir por ello.

 

No quiero hablar del pirata como alguien ajeno y lejano. Descargar contenido ilegal en España es algo generalizado; puede ser tu hermano, tu hermana, tu primo, tu suegra, tu amigo, cualquiera. Quien no haya consumido nunca un producto pirata que levante la mano y lo diga bien alto.

 

Como decía, tenía un artículo extenso y detallado a punto de publicar, en el que hablaba de los problemas de la piratería, las pérdidas millonarias que provocaba a las distintas industrias, cuáles eran los sectores más afectados y una serie de datos que, en realidad, no le aportan nada nuevo a nadie. Todos conocemos estos datos, y muchos se los pasan por el forro, así que me los ahorro, y voy directamente al grano.

 

Los responsables de la piratería.

Son principalmente dos: la cultura de la piratería que tenemos en España (y otros países) y la inmovilidad de los gobiernos.

 

La piratería viene de lejos.

Mucha gente, especialmente los más jóvenes, piensan que la piratería se origina con la llegada de Internet. Esto es tan erróneo como pensar que la piratería, la otra, ya sabes, la de los barcos, los abordajes y las banderas con calaveras (esto último, sí) se originó en el Caribe.

 

En realidad, la piratería de la que hablamos hoy en día viene de mucho más lejos. En los años setenta y ochenta se vendían en El Rastro de Madrid, y en muchos otros sitios similares, copias de casetes de música de todo tipo. Era una versión primigenia, e incluso artesanal, del mantero actual. Si querías este tipo de producto tenías que rascarte el bolsillo, por lo que otra opción más económica era esperar a que algún familiar o conocido se comprase la casete o el vinilo (original o pirata) y hacerte una copia en casa. Empresas como TDK, Kodak o Fuji hicieron su particular agosto vendiendo cintas vírgenes.

 

Por aquella época aparecían los primeros ordenadores domésticos. Yo tenía un añorado Amstrad CPC 128K con unidad de disco. La industria del videojuego empezaba a despegar y ya había software como el famoso Discology para copiar disquetes. Es decir, con 10 u 11 años aprendías que copiar contenido ajeno era algo normal. Actualmente creo que esta lección se aprende incluso antes.

 

Todo esto, y probablemente casos más antiguos que a mí se me escapan, fueron la semilla que nos ha hecho creer durante muchos años que tenemos derecho a todas estas cosas sin pagar un céntimo.

 

En cualquiera de estos casos, como las fotocopias de los libros, alguien tenía que gastarse el dinero en el original para que los demás copiáramos el contenido. Hoy en día esto ha cambiado. Ya no hace falta que alguien compre el producto para que los demás lo copien. No necesitas que tu hermano se compre una novela para poder descargar el libro en PDF. Está ahí, en la red, al alcance de cualquiera, sale gratis y no se castiga. Sólo tienes que escribir en Google “descargar libros en PDF” y tienes a tu alcance toda la bibliografía de tus escritores favoritos.

 

La cultura de la piratería

Hay países y culturas que no consumen productos pirata bajo ningún concepto. En algunos casos es meramente cultural. Lo consideran exactamente lo que es, un robo, y por eso mismo no lo hacen. A nadie se le ocurre descargar un libro en PDF o la canción de moda. Se les educa desde pequeños para que entiendan que es inmoral y que está mal. Como veíamos un poco más arriba, en España se nos educa para piratear. Lo mamamos desde pequeños, a los pechos de nuestros padres.

 

El otro motivo que hace que haya países donde la piratería no exista es el castigo. Hay países como Estados Unidos que se toman muy en serio la propiedad intelectual y la defienden con leyes rigurosas y castigos ejemplarizantes. Ya veremos más adelante la comparación con España.

 

En España, y también en Sudamérica, el pensamiento es muy diferente. Aquí es fácil encontrar argumentos en foros, en los comentarios de Youtube o Facebook, de gente jactándose abiertamente de que piratean todo tipo de programa informático, bajan música o recomiendan dónde descargar libros en PDF. Por si fuera poco, se ríen de los “pringados” que pagan por cualquiera de estas cosas. O incluso puedes ver en El confidencial este vergonzoso artículo que parece justificar la piratería.

 

Aceptémoslo, hay gente que de ninguna manera está dispuesta a pagar por el material que consume, aun cuando la rentabilidad y los riesgos, de los que te hablaré más adelante, insultan toda inteligencia. He visto casos de personas que han estado horas, incluso días para descargarse gratis contenido por valor de 0,99€. Creo que con eso está todo dicho.

 

Justificaciones de los que practican la piratería digital

Llegados a este punto, viene bien recordar que la piratería es una actividad ilegal. Aun así, los que la practican se justifican abiertamente de muchas maneras. A continuación indico los principales motivos que alegan y lo que opino de ello.

 

Es gratis

No es gratis. Es un ROBO.

 

Facilidad en la localización de contenidos

Defienden que el posicionamiento en Internet de estas páginas es muy alto y les resulta muy fácil encontrar lo que buscan. Pero la realidad es que nada es más fácil que acceder al buscador de Amazon. Los que busquen un software, lo más rápido es ir a su página web y localizar el producto. A veces, encontrar el archivo pirata lleva horas, incluso días.

 

Acceso rápido e inmediato

Me remito al apartado anterior. Nada más rápido e inmediato que entrar en Amazon o en las website oficiales de las marcas. Pagas, descargas el contenido y a disfrutarlo. No tienes que invertir el tiempo en buscar cracks ni nada parecido.

 

Ya pagan por la conexión a Internet

¿Y qué? Es absurdo. Es como ir a un restaurante, pedir un refresco y querer comer gratis porque ya has pagado la bebida. O si lo prefieres es como ir a una tienda a comprar una televisión y querer llevarte el sofá gratis.

 

No se fían de pagar por Internet

Pero se meten en páginas web más sospechosas que un asesino con el cuchillo goteando sangre. No hay nada más seguro que pagar por Amazon o hacerlo directamente por la website del comerciante.

 

En el caso de autores independientes, muchos consideran que si no están publicados por editoriales no merecen que se pague por su obra.

Si consideras esto es porque crees que nuestro trabajo no es bueno. Si piensas así quizá deberías de leerte este artículo sobre la calidad de los libros de los autores independientes. Pero déjame preguntarte ¿qué coño haces perdiendo el tiempo con algo que según tu criterio es una mierda? ¿No crees que es mejor gastar tu tiempo en otra cosa?

 

Los escritores de renombre son millonarios así que no se van a arruinar si no compro su libro

Los libros independientes no son suficientemente buenos para pagar por ellos y los que supuestamente sí lo son, como el que los escribe está forrado tampoco los pagamos. Está claro que lo importante es no pagar. Estaría bien que leyeras este artículo (es gratis) de Santiago Posteguillo, recientemente galardonado con el Premio Plantea para que entiendas mejor lo que gana un escritor con su obra.

 

Son productos muy caros

Esto te lo puedes esperar cuando te hablan de un software de 3000€ pero no de un libro o de un CD de música. Además, este argumento podríamos emplearlo para un coche o una casa y nadie puede tenerlo gratis. En esencia, porque el gobierno no lo permite.

 

Muchas veces el producto es malo

Este era un argumento muy común al descargar música. Un grupo sacaba uno o dos singles buenos para promocionar el álbum y el resto de canciones no estaban a la altura. No pasaba siempre, pero pasaba. Hoy en día, tenemos Spotify donde podemos escuchar todo el disco antes de comprarlo o puedes leer en Amazon los primeros capítulos de una novela. O incluso, muchos escritores ofrecemos gratis los primeros capítulos de nuestros libros en nuestra página web.

 

La normalización de la piratería

En España llevamos tanto tiempo pirateando que no somos capaces de ver lo malo del asunto. Da igual que nos lo expliquen. Cada uno vivimos con nuestra vedad, y como vivimos en un mundo en el que nadie se plantea estar equivocado es muy difícil hacerle a alguien bajarse del burro. Además, en este mundo de pajaritos azules, corazones de colores y pulgares arriba las razones no viajan solas sino que pertenecen a colectivos, cada uno con sus razones que, equivocadas o no, se alimentan del poder de las masas.

 

Da igual descargar libros en PDF, el último disco de tu cantante favorito o la última versión de Windows. Plantearse hoy en día que quizá estemos haciendo algo que no es del todo correcto es un ejercicio sólo al alcance de un héroe griego.

 

La gente cuando descarga contenido ilegal de Internet no piensa que está cometiendo un delito. Al fin y al cabo, lo hace todo el mundo. Es algo normal. Lo ilógico es que alguien pague por algo que puede tener gratis.

 

Quiero entender que la gente que piratea lo hace en la mayoría de los casos sin maldad. Conozco adolescentes y personas de 90 años, todos ellos buenas personas, que consumen contenido ilegal. «Los escritores están forrados» dicen. Por supuesto que Reverte, Follet, Martin y otros no pasan hambre, pero eso no te da pie a que les robes. Otros, aunque no te lo creas, no tenemos tanta suerte.

 

La piratería es una cultura muy arraigada en España

La cultura de la piratería está dentro de nuestro ADN. Éste es uno de los motivos por el que va a ser muy difícil solucionar el problema. Lo consideramos algo normal, y a veces nos cuesta ver la viga en nuestro ojo.

 

En ocasiones, la normalización alcanza el surrealismo. No es la primera vez que un individuo se pone en contacto con un escritor para pedirle gratis el fichero en PDF de su libro, o que le dice que le ha gustado mucho su novela que se la ha descargado de tal o cual sitio. Evidentemente estas personas no piensan que están haciendo nada mal. Es posible, incluso, que sean personas inteligentes, pero la costumbre los ha vuelto gilipollas. Da igual que se lo expliques, no lo van a entender. Como comentaba don Arturo Pérez Reverte hace apenas unas semanas, los hay que son idiotas sociales.

 

La cosa no queda ahí. Aquí hay para todos. En el último mes que llevo dándole vueltas a este artículo, he visto en redes sociales a varios compañeros exaltados porque les habían pirateado sus novelas. Algunos se ponen como furias, lo cual puede ser comprensible. Desde aquí les muestro mi apoyo ante un momento tan desagradable. Lo que no es tan normal es que luego te pongan una publicidad de su libro con Hugh Jackman a la cabeza.

 

El problema cultural es tremendo. El sinsentido lo gobierna todo: Scarlett Johansson, Gemma Arterton, Taylor Lautner o Zac Efron, entre otros guapos, invaden las redes sociales como imágenes promocionales de escritores más o menos desconocidos. Esas imágenes tienen derechos de autor, no sólo del actor o actriz correspondiente sino también del fotógrafo. Igual alguno ha pagado por ello, pero lo dudo.

 

Del mismo modo que no sabría decir cuantos escritores u otros profesionales, como por ejemplo los diseñadores gráficos que tan bien conozco, utilizan licencias legales de sus herramientas de trabajo. ¿Cuántos escriben con un Microsoft Word legal? ¿Cuántos tienen licencias de Photoshop, Illustrator, InDesign o incluso del propio Windows?

 

 Espero que nadie se ponga como un basilisco. Quienes utilicen todo el software legal que no se alteren y levanten la mano ordenadamente. Los otros, como decía antes, todos tenemos que mirarnos el ombligo.

 

La incapacidad del gobierno

Como decía al principio del artículo, el otro problema principal a la piratería en España a parte de la arraigada cultura es la inmovilidad e incapacidad del gobierno. Antes de que las hienas de colores enseñen los dientes, quiero dejar claro que cuando hablo del gobierno no me refiero a éste que tenemos ahora, que también, sino que hablo del anterior y del anterior, quizá de los últimos cuarenta años, o quizá de los últimos cien, o tal vez de los últimos trescientos o cuatrocientos años. Si algo sobra en la historia de España son ejemplos de malos dirigentes.

 

Anteriormente hablaba de la contundencia de países como Estados Unidos a la hora de defender la propiedad intelectual. España siempre ha estado muy por detrás en este aspecto. Los diferentes gobiernos en los que hemos ido alternando inútiles tras inútiles, jamás se han tomado este asunto lo suficientemente en serio.

 

Bien es cierto que últimamente se están haciendo cosas: el cambio de ley del 2015, el nuevo canon digital (impuesto por la UE, que ya veremos qué resultados da y cómo reparten lo recaudado), el cierre de algún portal de descargas y poco más.

 

Desde mi punto de vista, sanciones ejemplarizantes ayudarían a solucionar el problema. Cuando algo está tan arraigado en nuestra idiosincrasia no hay otra forma de sacarlo más que a palos. Nada escuece más que nos toquen el bolsillo. Y sí, la ley del 2015 ha supuesto un punto de inflexión en la piratería, pero básicamente en las empresas. A nivel particular seguimos más o menos igual. Cualquiera puede descargarse prácticamente lo que le dé la gana, sin que le pase nada.

 

Personalmente creo que a ningún grupo político de España le interesa solucionar este problema. A ninguno de ellos se le ocurriría incluirlo en un programa electoral, que luego no cumplen. Quizá sean incompetentes, pero no son tontos. Me imagino la cantidad de votos que podrían perder si muestran un verdadero interés en acabar con la piratería. Definitivamente no es un buen negocio para ellos. Intuyo que dejarán correr el tiempo, dando pasos pequeños, a veces impuestos por la UE, sin prisa, esperando que se vaya diluyendo poco a poco, para llegado el momento ponerse la medalla.

 

El problema de la piratería en los libros

La literatura es uno de los sectores más perjudicados por la piratería. Descargar libros en PDF es una de las acciones más comunes entre los consumidores de piratería. En otras palabras, descargar ilegalmente libros es un hurto. Cuando te descargas mi libro de manera pirata me estás robando. Si me robas no cobro y si no cobro no como. Si no como tengo dos opciones: me muero de hambre o dejo de escribir y me busco otro trabajo. Entiende que los escritores vivimos de nuestros lectores, es decir de ti.

 

Con la aparición de los dispositivos de lectura digital como los Kindle, la piratería de los libros se ha multiplicado exponencialmente. Es muy normal ver a gente quedando para intercambiarse archivos como si fueran cromos. O mandar libros en PDF por email. Muchas veces descargan libros que ni van a leer. Es descargar por descargar. No es que sea gratis, es vicio. Hay gente que se aburre en la oficina y se descarga libros pirata para matar el tiempo.

 

Descargar libros en PDF es sólo una parte del problema

Los escritores vivimos en constante amenaza por la autoría de nuestra obra, especialmente cuando no somos famosos. Yo, por ejemplo, subo mucho contenido a mi página web que puedes leer gratis: relatos cortos, los primeros capítulos de mi novela, por supuesto los artículos del blog… Cualquiera puede robarme mis escritos y publicarlos o presentarlos por ahí con su nombre. Desde luego, tomo todas las precauciones posibles para proteger mi obra, pero como te puedes imaginar mis recursos para controlar esto son limitados.

 

Hace unas semanas, la escritora Clara Asunción García publicaba en las redes sociales cómo la habían pirateado y subido a la plataforma Wattpad su obra. Alguien había cogido su novela, le había cambiado los nombres a los personajes y la había subido para que la gente pudiera leerla gratis. Más de 39.000 lecturas en un año que es lo que tardó la autora en darse cuenta de lo que estaba pasando. Algún canalla dirá que gracias a eso está ganando cuota de mercado, pero la realidad es que está autora ya tuvo que dejar de escribir para proteger su obra como explica en este artículo.

 

 

La persona que subió el libro cambió el nombre de los personajes y lo publicó. Quizá no fuera consciente de lo que hacía, y dudo que quisiera enriquecerse con esto. Pero si las autoridades le metieran una multa de 30 a 50 mil euros, aprendían esa persona y unos cuantos más. Y luego tenemos el comentario de un lector o lectora que dice que le parece genial, que le encantan los libros de esta escritora y que así no tiene que pagarlos. Aquí tenemos el claro ejemplo de un par de gilipollas sociales. Para mear y no echar gota.

 

Comparación con otras artes

La música es el sector más castigado por la piratería. Sin embargo, el escritor es el artista que peor parado sale de todo esto. Una persona que piratea siempre puede ir a un concierto o a una obra de teatro de sus cantantes y actores preferidos. Los escritores no tenemos posibilidad de llenar los platos de sopa nada más que con nuestros libros, y además somos los que menos subvenciones recibimos por parte del Estado.

 

Un escritor puede abrir un canal de Youtube para ganar visibilidad y si se lo monta bien incluso ganar algo de dinero extra (poco). Pero difícilmente veremos un caso como el de Pablo Alborán con un escritor. La literatura es el arte menos audiovisual de todos los que existen, y también el menos inmediato. La literatura es pausada, es intimidad, por lo que sale perdiendo en este entorno 2.0. La pintura o la escultura apenas se ven afectadas por la piratería digital. Por supuesto tienen sus propios enemigos, pero éstos no son las descargas ilegales. Los hay que no pagarían ni lo que cuesta la impresión de una lámina de Cézanne.

 

Riesgos de descargar contenido pirata

Llegados a este punto estaría bien que conocieras los riesgos más importantes si practicas la piratería.

 

Es ilegal y, por lo tanto, te expones a pagar una multa incluso a ir a la cárcel.

En este caso corres más riesgo si eres una empresa que un particular. A diferencia que en otros países, en España apenas se persigue al individuo. Aun así, ya hay sentencias en firme donde un particular ha sido castigado a pagar una multa por descargarse películas de manera ilegal.

 

Aunque parezca mentira, en España 4 de cada 10 empresas utilizan software pirata. En el año 2015 cambió la ley por lo que este tipo de delitos se pueden castigar por la vía penal. Ya hay casos de empresas condenadas a pagar cantidades millonarias por delitos contra la propiedad intelectual. Así que, si pretendes reducir costes de tu empresa, instalar software pirata no es lo más inteligente.

 

El caballito de troya

Posiblemente seas de esos que sacan pecho y te sorprendas de lo listo que eres. Mucho cuidado, los hay más listos que tú.

 

Uno de los mayores problemas que tiene descargar archivos ilegales es que es muy posible que los ficheros no estén limpios. Los hackers son muy listos y actualmente disponen de muchas herramientas. Para ellos es muy fácil esconder el Ojo de Sauron en tu ordenador, quien lo verá absolutamente todo: documentos, contraseñas, números de cuenta, acceso a la webcam, fotografías…

 

Ahora piensa si te interesa descargar libros en PDF, cuando su versión legal cuesta 0,99€ o 2,99€ o incluso 9,90€. Descargar contenido ilegal te puede salir muy caro, así que luego no llores. Estás avisado.

 

¿Tiene solución?

Yo quiero ser optimista. Creo que mucha gente está cambiando de mentalidad. El problema es que, como he explicado a lo largo del artículo, es un problema muy arraigado. A lo largo del 2017 la piratería bajó un 6%. Estamos pendientes de los datos de 2018 pero todo indica que seguirá la misma inercia.

 

Las nuevas tecnologías, cambios de política de muchas empresas y las plataformas de televisión mediante suscripción están contribuyendo a cambiar las cosas. Ofertas más accesibles para el usuario domestico y el profesional dejan sin excusas a los piratas. Incluso hay empresas permiten que utilices su software gratis y sólo cuando generes dinero tengas que pagar por la licencia.

 

Actualmente cualquiera puede tener una copia legal de Photoshop por unos 12€ al mes o usar alternativas de software libre como GIMP.

 

HBO, Netflix o Amazon Prime son claros ejemplos de plataformas que contribuyen a que las descargas de películas y series disminuya. Aún así, sigue siendo un sector muy castigado. La suscripción base de HBO o Netflix en España cuesta 7,99€ al mes. Amazon Prime se sitúa en 19,95€ al año. Vamos que incluso contratando los tres servicios saldría más económico que aquellos tiempos en los que alquilábamos las películas en el extinto videoclub, y nadie se rasgaba las vestiduras por pagar para ver una película.

 

En el caso de Amazon y la literatura, al ser Premiun, puedes acceder a todos los títulos que quieras en su modo de préstamo. Puedes leer todo lo que quieras en versión digital por el precio de la suscripción.

 

Aun así, sigue habiendo mucha gente que se niega a pagar por estos servicios. Muchos de los que piratean seguirán haciéndolo. Siempre habrá quien quiera descargar libros en PDF, películas, series y software informático. Por eso es tan importante que los dirigentes se remanguen de una vez y tomen cartas en el asunto.

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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Descargar libros en PDF. La cultura de la piratería