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by Javier Rumego

Hoy quiero hablaros de un libro que he leído recientemente y que he disfrutado como un enano. Reseñar libros de Shakespeare, de Bulgakov, de Cortazar, de Stevenson o de Tolkien es una apuesta segura, avalada en muchos casos por un buen puñado de años, cuando no siglos. Haceros llegar este tipo de lecturas me resulta mucho más gratificante y me siento en la obligación de hacerlo. Hoy quiero hablaros de una novela independiente; sí, hay literatura indie de mucha calidad. El Portador de Luz de Benjamín Ruiz es un ejemplo de ello.

 

Conocí a este autor hace algún tiempo por las Redes Sociales y desde entonces le vengo siguiendo el rastro. Ya leí otro libro suyo con anterioridad, en el que descubrí un escritor con una gran sensibilidad a la hora de juntar palabras. Con El Portador de Luz he corroborado lo que pensaba de él y además he conocido nuevos y sorprendentes matices.

 

Bienvenidos al Apocalipsis

El Potador de Luz trata del Apocalipsis judeo-cristiano, pero visto desde otro prisma. Reconozco que este tema me llama especialmente la atención, quizá por ello me ha sido tan fácil conectar con la historia. Es una deliciosa vuelta de tuerca a un tema clásico que forma parte de la cultura occidental. El bien, el mal, Dios, Satanás y la manzana.

 

Aquí partimos de la idea de que no fue Dios el creador del ser humano sino Satanás. Es un punto importante porque Satán hará lo que sea necesario para proteger a sus hijos, incluso de Dios.

 

El autor nos presenta acertadamente al Ángel Caído como la creación más perfecta y hermosa de Dios. Su hijo predilecto, tal y como lo describe la Biblia antes de caer en desgracia.

 

Coincidencias que me apasionan

La historia de Satán es muy parecida al mito griego de Prometeo y a la leyenda azteca de Quetzalcoatl. En todos estos casos un Dios le ofrece a la humanidad el conocimiento y la ciencia y es castigado por ello. Este tipo de cosas me hacen pensar qué de cierto habrá detrás todas esas historias antiguas en las que el ser humano andaba en pañales.

 

El Portador de Luz se divide en tres partes, cumpliendo cada una de ellas con el esquema clásico de introducción, nudo y desenlace. La novela empieza con pausa pero sin detenerse. Para mi gusto, en esta parte  peca en algún momento de dejar demasiado evidentes algunos clichés sobre el bien, el mal y la humanidad. Aún así lo resuelve con solvencia. La segunda parte trata de la batalla entre el Cielo y el Infierno y la tercera es una especie de conclusión.

 

El libro se le muy bien, gracias en gran medida al estilo narrativo del autor. Fluidez, sentido del ritmo y un estilo que facilita que las páginas pasen sin darte cuenta. Entre muchos de los aciertos que tiene el libro, uno de ellos es mostrar la relación de amor entre hermanos que tienen Satanás y Jesucristo. Benjamín Ruiz, demuestra sensibilidad y mucha inteligencia con este recurso.

 

El autor me ha dejado con ganas de mucho más

A mi parecer el libro se queda un poco corto. No en extensión, a pesar de que no es un libro extenso, sino que creo que se podía haber sacado más a esta historia. Me ha dejado con ganas de más, de mucho más. Creo que se podía haber escarbado y profundizado un poco más. Quizá el problema es mío, por lo mucho que he disfrutado leyéndola. Me hubiera gustado que el autor nos hubiera regalado un poquito más de esta deliciosa historia. Quizá este problema pueda resolverse con una secuela (cosa que me consta que tiene en mente).

 

La segunda parte de la novela es de una narrativa épica sobresaliente

De todo el libro, la segunda parte destaca sobre las demás. Lograr lo que hace aquí el autor es una bestialidad. Nos mete de lleno en la batalla del Apocalipsis entre el Cielo y el Infierno, en una narración épica, más normal de encontrar en las religiones griegas, romanas o incluso escandinavas. Benjamín Ruiz resuelve con grandísimo acierto la narración de una batalla con infinidad de frentes abiertos. La alternancia de escenas y el ritmo trepidante, hace que te olvides de todo y consumas un página tras otra sin percatarte de ello. La narración épica que se encuentra en este libro puede mirarle a la cara a autores como McCullough, Guild o el mismísimo Tolkien.

 

En definitiva, El Portador de Luz, es un libro que leerás en muy poco tiempo, de los que hacen disfrutar y crean afición a la lectura. Una pequeña joya desconocida para el gran público, que desde luego te recomiendo leer.

 

 

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El portador de luz