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opinion el señor de los anillos

by Javier Rumego

Ya que la semana pasada os hablé del El Hobbit, voy a aprovechar el impulso para hablaros en esta ocasión de El Señor de los Anillos, la que es considerada como la obra maestra del escritor británico J. R. R. Tolkien.

 

Quien diga que segundas partes nunca fueron buenas es sencillamente porque no ha leído El Señor de los Anillos. Tolkien se desdobla en esta continuación de El Hobbit, creando algo único e inmenso. Si bien es cierto que El Hobbit o El Señor de los Anillos se pueden leer de manera independiente, ambas novelas forman parte de lo que el propio Tolkien definió como cuentos legendarium, donde también podemos englobar el Silmarillion y Los Hijos de Hurín.

 

El buen trabajo de una editorial

Para ese movimiento de gente que reniega de las editoriales, hay que decir que El Señor de los Anillos no existiría de no haber sido porque la editorial Stanley Unwin no dejó de insistir a J. R. R. Tolkien para que escribiera una continuación de El Hobbit, debido al éxito que esta obra había tenido. Tolkien no estaba muy interesado en escribir esta continuación, pero al final cedió ante la insistencia de la editorial. Escribir El Señor de los Anillos, Apéndices incluidos, le llevó 10 años de su vida.

 

La idea original era muy diferente

Lo que mucha gente no sabe es que Tolkien empezó a escribir El Señor de los Anillos como una continuación inmediata de El Hobbit, donde el protagonista volvía a ser Bilbo Bolsón. Según iba avanzando, el Anillo Único fue ganándo terreno, como si de verdad poseyera un extraño poder. El Anillo se hacía con el libro y la historia se volvía más oscura, más adulta.

 

En algún momento, el escritor fue consciente que Bilbo no podía seguir siendo el protagonista principal. Avanzó uno cuantos años y le pasó el relevo a Frodo, su sobrino. Sin embargo, Frodo tampoco se consolida como el protagonista destacado de la historia. Comparte protagonismo con Gandalf, Aragon, Gollum o el propio Anillo. Tolkien decidió hacer uso de todo el universo que estaba creando para su obra El Silmarillion y lo recicló para El Señor de los Anillos en una época muy posterior, donde sólo quedaban leyendas olvidadas.

 

Un clásico de la literatura univesal

El Señor de los Anillos es una obra sobresaliente. El manuscrito original, debido a su extensión, fue dividido en tres volúmenes: La Compañía del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey. Rápidamente se convirtió en un grandísimo e inesperado éxito, que se mantiene con fuerza en nuestros días. A esto contribuyó la maravillosa adaptación cinematográfica llevada a cabo por Peter Jackson. Pero a pesar de que las películas son extraordinarias es imposible llegar a lo excelso de la novela.

 

Tolkien nos mete de lleno en una historia fantástica repleta de leyendas, mitología, magia y un sinfín de criaturas sobrenaturales. El punto más importante de Tolkien es que nos cuenta una historia de fantasía que nos hace pensar que todo ello pudo haber sucedido  realmente en un tiempo remoto en este mismo planeta. Todo en la historia es creíble y se sustenta bajo una base sólida. Leyendas olvidadas, un antiguo y terrible mal que despierta y amenaza la paz son los alicientes que aderezan la historia.

 

El Señor de los Anillos se transforma en una obra de fantasía mucho más adulta de lo que es El Hobbit. El tono cambia. Ya no se trata sólo de un cuento de aventuras. La novela trata temas universales como el amor, el odio, la guerra, el mal, el bien o la esperanza.

 

El estilo de Tolkien sigue siendo exquisito, meticuloso y ampliamente descriptivo. Te hace sentir que estás dentro de las escenas, que formas parte de la historia y que eres un miembro más de la Comunidad del Anillo.

 

El Ojo de Sauron ha resurgido y es más fuerte que nunca

El Señor de los Anillos es una metáfora de lo peligrosa que puede llegar a ser la tecnología, capaz de quitarnos la voluntad y de lo destructivas que pueden ser cosas tan insignificantes como una bala o un botón rojo si caen en las manos equivocadas. Actualmente resulta revelador, cómo algo tan insignificante como un teléfono móvil puede controlarnos y vigilarnos como si fuese uno de los perdidos Palantir “lo que mira a lo lejos”.

 

Hoy el Ojo de Sauron se esconde en nuestros ordenadores personales o teléfonos móviles, lo saben todo de nosotros: donde estamos en cada instante, qué hacemos, qué nos gusta, qué nos disgusta, en qué nos gastamos nuestro dinero, con quién compartimos nuestro tiempo. Hoy en día todos llevamos un Anillo Único colgado del cuello. Si Tolkien levantara la cabeza sería consciente de que la Sombra nos ha conquistado.

 

 

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El Señor de los Anillos