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by Javier Rumego

La calidad de los libros independientes está en entredicho por ser el eslabón más débil de la cadena. Libros y literatura son dos cosas distintas que a veces confluyen armónicamente en el mismo espacio, pero no necesariamente. La literatura es sólo una pequeña parte de un mercado que mueve miles de millones de euros al año. Cuanto antes te metas esto en la cabeza, mucho mejor. Te evitará disgustos y dolores de cabeza.

 

Tienes que dejar de ver un libro como algo sagrado a lo que rendir pleitesía y verlo como un producto. Y sí, hablo de productos porque es lo que son. Aquí no estamos hablando de literatura, eso es otra cosa muy diferente. A mucha gente le gustan los libros pero no a todos les gusta la literatura. Las personas compran libros por motivos muy diferentes. La mayoría, por supuesto, para leer y entretenerse, otras para decorar la casa, para parecer más cultas o para que el famoso de turno se los firme.

 

Desde hace unos años vivimos una revolución editorial fascinante. Actualmente podemos encontrar un amplio abanico de alternativas a la edición tradicional. En España existe un gran número de pequeñas editoriales y empresas de servicios de edición que pueden facilitarte publicar tu novela, especialmente si eres un escritor novel y te has desgastado los nudillos llamando a las puertas de las grandes editoriales y lo único que has conseguido es silencio. Pero si alguien ha puesto esta industria patas arriba han sido las plataformas online como Lektu, Bubok, Lulu y por encima de todas ellas, Amazon.

 

Nunca ha sido tan fácil ver tu libro publicado, ya sea en formato digital o en papel, lo cuál puede llevar a mucha gente a plantearse si la calidad de los libros independientes es suficientemente buena. De hecho, hay gente que afirma rotundamente que no lee ni leerá a ningún escritor desconocido porque la calidad de los libros independientes es mala.

 

Abrir las puertas de par en par para que cualquiera publique su libro, incrementa las posibilidades de encontrar libros mal escritos. La inexistencia de filtros y la osadía de muchos autores puede hacer peligrar la reputación de la calidad de los libros independientes. Sin embargo, el panorama en las editoriales tradicionales no está mucho mejor. Acomódate en la silla, en el sofá o dónde quiera que estés, porque a lo largo de este artículo voy a hablarte sobre la calidad de los libros en el panorama actual.

 

Diferentes opciones para editar

Antes de nada, quiero que veamos resumidamente las diferentes posibilidades que tenemos a la hora de publicar un libro, especialmente cuando no hemos publicado nada antes.

 

Digamos que tenemos tres opciones principales a la hora de publicar. Las explico muy brevemente.

 

Edición tradicional

Es cuando la editorial te paga por tus derechos de autor para llevar a cabo la explotación de tu obra. Ellos exponen su dinero para sacar tu libro adelante. Se encargan absolutamente de todo: correcciones ortotipográficas y de estilo, edición, maquetación, diseño de la portada y contraportada, promoción, etc. Vamos, ellos lo hacen todo. Confían en tu talento o en tu producto y arriesgan. Tú no tienes que preocuparte de nada, o de casi nada.

 

Algunos autores independientes hablan pestes de las editoriales tradicionales hasta que una de las gordas le pone un contrato y una estilográfica encima de la mesa. No nos engañemos, la mayoría de los que escribimos aspiramos a ser publicados por una gran editorial. Ser publicado por una editorial te ofrece una serie de posibilidades que no tienes de ninguna otra manera. Lo primero de todo es el prestigio, luego están el acceso a las distribuidoras y la posibilidad de vender tu libro en grandes centros comerciales, librerías, etc., así como presencia en eventos y firmas de libros en las ferias más importantes.

 

Entrar en una editorial tradicional no es nada fácil en la actualidad, seguramente nunca lo ha sido. Si no eres famoso lo tienes realmente jodido, incluso si escribes rematadamente bien (de esto hablaré un poco más adelante). Por el momento te diré que puedes intentar mandarles tus manuscritos o participar en sus concursos literarios. En muchos casos tendrás que bajarte los pantalones y poner el culito en pompa para acceder a sus condiciones.

 

Por este y otros motivos la tendencia está cambiando en EEUU. Algunos escritores de prestigio han decidido abandonar el barco y se han lanzado a la aventura. Ya sabemos que lo que se pone de moda en el “país de las oportunidades” termina desembarcando tarde o temprano en Europa. Ya veremos lo que pasa finalmente a este lado del océano. Personalmente creo que en España difícilmente un escritor con fama y fortuna va a querer cruzar solo el Orinoco.

 

Si quieres más información de cómo publicar con una editorial tradicional te recomiendo que leas este artículo de escritores.org

 

Coedición

La coedición es cuando una editorial o supuesta editorial te ofrece publicar tu libro corriendo tú con todos los gastos o, en el mejor de los casos, repartiéndolos al 50%. Personalmente esta opción no me gusta, incluso cuando estas editoriales tienen acceso a las distribuidoras y presencia en ferias importantes.

 

Con las editoriales de coedición hay que tener los ojos muy bien abiertos y las orejas tiesas. Muchas de estas empresas no son otra cosa que empresas de servicios editoriales, y en el peor de los casos simples imprentas enmascaradas que lo único que les interesa es hacer una tirada de libros, importándoles una mierda la calidad de tu novela.

 

En el mejor de los casos la editorial compartirá contigo los gastos, diseñarán tu portada y pondrán a tu disposición sus correctores y editores para revisar tu obra. El acabado final del libro debería de ser óptimo, al menos en cuanto aspecto; del contenido todavía no hemos hablado. Podrás elegir si lo quieres en tapa blanda o tapa dura y una serie de opciones que dependerán del dinero que estés dispuesto a gastarte.

 

A fin de no alargarme más, te dejo este enlace a un artículo de Mariana Eguaras donde encontrarás más información sobre la coedición.

 

Autoedición pura y dura

Yo me lo guiso, yo me lo como. La autoedición es cuando el autor se encarga absolutamente de todo. Una vez tengas terminado tu libro, tendrás que encargarte de corregirlo, editarlo, maquetarlo, diseñar la cubierta, elegir formato, promocionarlo, etc. Si te está entrando vértigo, acomódate en la silla, bebe un poco de agua y coge aire porque esto sólo es el comienzo.

 

Ser autor independiente conlleva muchas más cosas de las que te hablaré en próximos artículos. Por el momento estamos centrándonos tan sólo en el proceso de edición para que publiques un libro saneado y con buena presencia, como cuando vas al baile o a pedir trabajo.

 

Uno de los errores principales de algunos escritores que se autoeditan es pensar que pueden hacerlo todo sin ayuda de nadie. Todos los libros necesitan pasar varios filtros, incluso los que están escritos por los autores más prestigiosos. Quizá pienses que eres especial y que escribes mejor que nadie; ese sería otro error lamentable.

 

Cualquier libro que se publique debe pasar al menos por una corrección ortotipográfica que subsane erratas, signos de puntuación incorrectos y demás alimañas que se esconden entre los matorrales de las letras. La corrección de estilo quizá no sea tan obligatoria pero sí recomendable. Creo que cualquiera que se dedique a escribir debería de tener su estilo definido y manejar las letras lo suficiente como para que no te tengan que entablillar todos y cada uno de los párrafos de tu novela. La portada, si no sabes de diseño gráfico (incluso sabiendo) tendrás que buscar alguien que te haga el trabajo. Pagar 30€ por este tipo de trabajos no es una opción recomendable. Rodéate de buenos profesionales y conseguirás un producto mejor.

 

En mi caso, prefiero publicar por mi cuenta. Ya que voy a gastarme el dinero en correctores y diseñadores, me gusta elegir quién va a hacerme el trabajo. Prefiero ponerme en contacto con empresas de servicios editoriales o profesionales de mi confianza a no saber quién va a hacerme este trabajo. Y respecto a la distribución, trabajo con Amazon que tiene presencia mundial y puede imprimir mi libro bajo demanda.

 

Editoriales independientes

Quiero mencionar antes de cerrar este apartado a las editoriales independientes. Suelen ser editoriales pequeñas con un sector literario muy bien definido, en las que es más fácil asomar la cabeza que en una editorial tradicional y de mayor volumen. Algunas de estas editoriales independientes pueden funcionar como las editoriales tradicionales haciéndose cargo de todos los gastos o pueden ser editoriales de coedición.

 

Sea como sea, a no ser que una editorial tradicional quiera arriesgar su dinero por ti, cosa que no suelen hacer con autores primerizos, tienes muchas opciones para elegir la manera de publicar tu obra. Pero para sacar al mercado un buen producto tendrás que rascarte el bolsillo. De ti depende elegir una u otra opción. Aquí te dejo un enlace de la web Autorquía que seguramente te interese.

 

La calidad de los libros independientes

Una vez aclaradas las distintas opciones de publicación que tenemos, volvemos al principio para hablar sobre la calidad de los libros independientes, y ¡qué coño!, también de los otros.

 

Decir que los libros de autores independientes no tienen calidad no es un argumento válido, más aún cuando viene de alguien que se jacta de no haber leído nunca un solo libro de un autor que no fuera conocido. Para que una opinión pueda ser tomada en serio debería al menos estar fundamentada.

 

Por supuesto que dentro de la literatura independiente hay libros malos, incluso muy malos. Yo mismo me he cruzado con más de uno, pero también he leído muy buenos libros. Exactamente igual que con los libros publicados por grandes editoriales.

 

Lo que sí es cierto, y esto no podemos obviarlo, es que hay todavía cierta tendencia a pensar que si un libro no está publicado por una editorial tradicional es simple y llanamente porque no es suficientemente bueno. Incluso hemos visto este parecer en escritores prestigiosos, probablemente por desconocimiento del mundo editorial más allá del que afortunadamente conocen.

 

Desde luego, si eres un escritor novato y desconocido y le presentas a una editorial un manuscrito sin calidad, no te lo van a editar de ninguna de las maneras. Lo más normal es que te contesten con el más absoluto silencio y que los grillos te canten al oído.

 

Las editoriales no son los guardianes de la literatura

Las editoriales son empresas que como tales tienen que sacar beneficios porque si no lo hacen tienen que echar el cierre como cualquier otro negocio. La literatura es parte de su trabajo, pero tienen que ajustar cuentas y llenar de garbanzos el plato de todos sus trabajadores. Por eso encuentras infinidad de libros que nada tienen que ver con la literatura: libros de cocina, de autoayuda, libros de fotografía, biografías de famosos…, en fin, de todo lo que puedas imaginarte.

 

En cuanto a los libros literarios, no cambia mucho la cosa. Las editoriales no son la Orden Sagrada que tienen que cuidar del arte de la literatura. No, ellas buscan un producto que pueda interesarte y que les salga rentable. Las grandes editoriales tienen gente muy preparada que sabe o cree saber los gustos de los lectores en cada momento. Buscan el género más de moda y lo explotan.

 

Incluso en el caso de que les presentes un buen manuscrito, qué digo bueno, pongámonos en una novela excelente, superlativa…, lo más posible es que no te la publiquen. ¿Por qué? Porque no te conoce ni el tato; así de simple. Si no te conoce ni tu padre, la inversión de la editorial para vender tu obra aumenta, lo que la convierte en una apuesta arriesgada.

 

A las editoriales les importan más los números que las letras

Para ellos es mucho más rentable buscar apuestas seguras, gente conocida que quiera publicar un libro. A una editorial le es más fácil sacarle rentabilidad al libro de Mónica Carrillo o Boris Izaguirre que al tuyo.

 

Luego hay otros casos que si llevas poco en esto quizá te cuesten más digerir. Al final terminas haciendo callo y entendiendo cómo funciona el mundo editorial. El último ejemplo es el libro La tinta de mis ojos de la cantante de OT Aitana Ocaña, editado ni más ni menos que por la editorial Alfaguara, a la que se le presuponía cierta calidad en sus libros. Pero claro, ¿cómo desaprovechar una golosina tan suculenta? La propia cantante ha reconocido que la editorial le puso una “coach literaria” para “ayudarle” a escribir el libro. La cosa suena fea de cojones y huele a podrido, pero será rentable y ayudará a cuadrar las cuentas.

 

Estoy seguro que muchos de los que dicen que la calidad de los libros independientes es mala son consumidores de este tipo de libros que aprovechan el tirón del famosete del momento, como por ejemplo: El abrazo infiel de Olvido Hormigos, Defectos perfectos de Chenoa, Creer: el desafío de superarse siempre de Diego Pablo Simeone o el recientemente publicado Bajo el aro de mi admirado Pau Gasol. No voy a decir que estos libros no sean interesantes, pero calidad literaria más bien poca. Eso sí, están bien presentados y seguramente no tengan erratas.

 

Luego están los libros de rebaño. Casos como el de Megan Maxwell, quien en esta entrevista confiesa que no lee libros y se inspira viendo pornografía. Sin embargo, esta escritora madrileña tiene un éxito de ventas increíble y una legión de seguidores con nombre propio. Ellas dando palmas con las orejas por hacer tríos. Ellos dándole las gracias porque ya se veían el resto de su vida tocando la zambomba. Sin duda, un gran acierto de la editorial que le propuso hacer este tipo de novelas. Igual que la lectora profesional que recomendó publicar el libro El tiempo entre costuras de María Dueñas; una novela, a mi modo de ver, con una narrativa muy justa, un ritmo intermitente, un final mal desarrollado y personajes desaprovechados, que sin embargo vendió más de un millón de ejemplares.

 

Aquí entraríamos a hablar de los gustos de los lectores y del público en general. Pero sería muy extenso y es mejor hablar de ello en otro artículo más adelante.

 

Bienvenidos a la jungla

La competencia en el mundo editorial es despiadada. Los libros mueven mucho dinero, y ese es un animal muy hambriento. Las grandes editoriales se dan de hostias para sacar sus productos adelante. Son capaces hasta de inventarse géneros literarios con tal de aumentar sus ventas.

 

Y en medio de esa guerra de gigantes aparecemos nosotros, los escritores independientes, intentando hacernos un hueco con nuestro tirachinas. Tienes que ser muy testarudo y tenaz para sobrevivir y no caer en la desesperanza. Sólo a base de constancia y trabajo duro podrás recoger unas migajas del pastel. Quizá entonces una gran editorial te ofrezca unirte a su ejército.

 

Ganar un lector es un trabajo arduo pero muy gratificante. Sólo podrás hacerlo si la calidad de los libros independientes que escribas es realmente buena. Cada año se editan cientos de miles de libros. Entre ellos tienes que competir con grandes escritores y con los clásicos, que siempre habitan las estanterías. Cómo le dices a un lector que te lea a ti antes que Shakespeare, que a Reverte, que a Javier Marías, que a Dolores Redondo, que a Bulgákov…, que a tantos otros.

 

Los escritores independientes no somos los salvadores de la literatura

También puedes encontrar personas que despotrican sobre las novelas que publican las editoriales más prestigiosas. Creo que algunos escritores piensan que los escritores independientes somos los que vamos a salvar a la literatura. Pero nosotros no salvamos nada, no somos adalides de nada. Tan sólo hacemos nuestro trabajo de la mejor forma posible, gastando nuestro tiempo, nuestro dinero y a veces incluso a nuestros seres queridos.

 

Afortunadamente sigue habiendo muy buenos escritores y editoriales que publican sus libros. Por supuesto hay mucha “comida rápida” que quita el hambre, pero también hay muy buenos libros que alimentan el espíritu. Sólo hay que saber buscar.

 

En realidad, si ves el catálogo de libros de las estanterías del Corte Inglés o de la FNAC y el catálogo de Amazon a veces piensas que estas viendo lo mismo. Las ansias por labrarnos un nombre que nos permita vivir de nuestras letras, pueden hacernos caer en los mismos errores. Mismos géneros, portadas similares, sinopsis muy parecidas. Muchas veces viendo las cubiertas de los libros, de uno y de otro sitio, tengo la sensación de estar viendo una de esas películas de Antena 3 de un sábado por la tarde. Afortunadamente hay excepciones, al igual que antes, tan sólo hay que saber buscar. Y leer mucho.

 

¿Eres de los que arriesgas o de los que no salen de su zona de confort?

Si has llegado hasta aquí, te pediría que abras un poco la mente y nos des una oportunidad. Si el primer libro independiente que eliges no es suficientemente bueno, haz como harías con un libro de los que habitualmente consumes, y no te rindas. Hay buenos escritores independientes esperándote como pueden ser: Joan Roure y su maravillosa novela La casa entre el sorgo o Marta Abelló con Los Hijos de Enoc o Iván Gilabert con La Roca Sagrada o Gema Herrero Virto y sus Crímenes del Lago.

 

También puedes entrar En el Laberinto, mi novela, TOTALMENTE GRATIS. Sin salir de la web. Pongo a tu disposición los tres primeros capítulos para que no tengas que pagar antes de decidirte. De hecho, subo la apuesta. Desde ahora no son tres sino cuatro los capítulos que puedes leer antes de decidir si quieres gastarte el dinero.

 

Concluyo diciendo que puedes encontrar muy buenos libros tanto de editoriales prestigiosas como de autores independientes, que el único problema que tienen es su falta de visibilidad y la inaccesibilidad a una de las grandes editoriales, así como la reticencia de algunos lectores a salir de su mundo de confort y arriesgarse con la lectura.

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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¿Es suficientemente buena la calidad de los libros independientes?