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By Javier Rumego

El Maestro y Margarita – Mijaíl Bulgákov

Algunos que me seguís y me conocéis desde hace tiempo no os sorprenderéis al ver en esta sección la novela El Maestro y Margarita escrita por Mijaíl Bulgákov. No puedo ni quiero esconder mi admiración por esta novela. Lo que hace el genio de Kiev en este libro está sólo al alcance de uno de los mejores escritores de todos los tiempos, convirtiendo esta novela en una de las obras más importantes de la literatura.

 

Mijaíl Bulgákov es posiblemente el más desconocido de los genios de la literatura rusa. El público reconoce con más facilidad los nombres de Dostoyevski, Tolstói, Chejov, Pushkin, Pasternak o Nabokov. Vaya por delante que todos son soberbios. Pero desde mi subjetividad, me decanto sin ninguna duda por Mijaíl Bulgákov con su El Maestro y Margarita.

 

Despliegue de recursos y talento

Lo que hace Bulgákov en esta novela es abrumador. El despliegue de talento, recursos técnicos, originalidad, narrativa, sentido del ritmo, trama…, es descomunal. Hace lo que quiere y como quiere. Cambia a su antojo de narrador, de época, incluso de estilo según lo demanda la escena. Muchas veces oímos o leemos eso de “Una novela única, diferente, original…” y luego, evidentemente no lo es. La mayoría de las cosas que lees ya las escribió alguien antes y casi siempre mejor, y los que dicen que su novela es única y original no tienen ni tan siquiera la originalidad para expresarlo de otra manera. Sin embargo, El Maestro y Margarita es realmente una novela diferente; única.

 

Bulgákov era extremadamente perfeccionista con su literatura, al extremo de Flaubert o Nabokov. Su primer borrador lo tiró directamente a la hoguera. Hay quien habla que escribió entre cuatro y seis borradores. Repasaba cada línea hasta que quedaba perfecta. Sin embargo, no pudo terminar de corregir la obra. El último capítulo se encargó de estructurarlo y terminarlo su mujer, Elena Bulgákova.

 

Una novela para todos

Una de las muchas virtudes de esta novela es que tiene diferentes niveles de lectura. Si buscas una novela bien escrita y que te entretenga, cumplirá de sobra ese cometido. Si quieres ir un poco más allá, disfrutarás como un enano con su narrativa y la cantidad de recursos que utiliza el escritor soviético. Y luego, claro, puedes profundizar en sus páginas, sumergirte en la deslumbradora metáfora que hace no sólo de la sociedad rusa de su tiempo sino de la sociedad actual donde predomina la vanidad y la superficialidad (no tienes más que entrar en Instagram para entender esto).

 

A lo largo de la novela encontrarás personajes fascinantes y escenas que se quedarán grabadas en tu memoria. Satán aparece en la Rusia de los años 30 en forma de un misterioso mago, acompañado por un séquito de acólitos de lo más peculiar. Creará infinidad de estragos y situaciones estrambóticas. El sentido del humor lacerante y la ironía afilada son recurrentes durante toda la novela. Hay momentos sobresalientes como el espectáculo que ofrece Satán en el espectáculo de las variedades o capítulos enteros como el Gran baile de Satanás. Pero no temas, este libro no habla de demonios ni de fantasmas, no al menos más allá de los que albergamos los seres humanos. Pero si hay un elemento que destaca por encima de todos en esta novela es el amor; el amor incondicional e inquebrantable de Margarita por el maestro.

 

La narrativa es técnicamente tan perfecta como la de Flaubert, pero su imaginación y originalidad es mayor. Su verborrea en algunos momentos es comparable a la de Shakespeare. Los giros de argumento son como volteretas en la cama elástica. Cada línea que lees son endorfinas inyectadas en sangre. Recuerdo, y espero no olvidarlo nunca, la sensación que tuve al leer esta novela. De repente me volví niño. Todo era nuevo para mí. Disfrutaba como un chiquillo mirando las estrellas o viendo por primera vez un caballito de mar. Esta novela cambió mi percepción de la literatura ampliando mis horizontes, descubriéndome un mundo nuevo.

 

El Maestro y Margarita estuvo censurada durante muchísimos años por el régimen soviético. Hablar de la desaparición de personas en la Unión Soviética de los años 40 del siglo pasado, así como afirmar la existencia histórica de Jesucristo la condenaron al ostracismo durante años. Bulgákov no era tonto, sabía que su novela no sería publicada y, aun así, siguió escribiéndola hasta su muerte, tal vez buscando la inmortalidad. No fue hasta finales de los años 60 cuando se publicó la obra completa por primera vez en Italia. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1990 para verla publicada íntegramente en Moscú.

 

Es un libro muy recomendable si te gusta leer, y si no puede ser el regalo perfecto.

 

 

By Javier Rumego

Best-Seller Vs Clásicos de la Literatura

Leer un clásico de la literatura siempre es una garantía de calidad. Los clásicos han superado el juicio del tiempo y han resistido a las modas, a veces incluso aparecieron en escena después de ellas. ¿Pero qué pasa con la literatura de Best-Seller? ¿Son suficientemente buenos esos libros que se venden como churros?

 

Antes de que aparecieran los autores independientes en escena, la literatura de Best-Seller era el enemigo número uno de los lectores más académicos. Actualmente se discute si la calidad de los libros independientes es suficientemente buena, una batalla que la literatura de Best-Seller lleva librando muchos años.

 

Cuando un libro irrumpe con fuerza en el mercado vendiendo cantidades escandalosas, mucha gente tuerce el gesto y duda automáticamente de la calidad de la obra. Los hay que reúsan sin más a leer este tipo de literatura, sea del género que sea.

 

Es cierto que en muchas ocasiones el momento editorial en el que nos encontramos y la necesidad de las editoriales de hacer dinero fácil, contribuyen a aumentar la desconfianza en la calidad de ciertos libros.

 

Diferenciando entre libros y literatura

Ya he hablado en más de una ocasión que literatura y libros son dos cosas totalmente distintas. Podemos encontrar libros con cero literatura y literatura en lugares que nada tienen que ver con los libros. Si te interesa este tema, te invito a que te unas a mi página de Facebook donde todos los lunes hablo de OtrasNarrativas.

 

En este artículo quiero hablar de la literatura de Best-Seller, separando todos esos libros que se venden como pipas pero que nada tienen que ver con el arte de Cervantes; entiéndase, el libro de cocina de la última edición de Master Chef, libros de autoayuda o libros de famosos que, casualmente, brotan con más fuerza con la proximidad de las fiestas navideñas.

 

Que un libro se venda bien no hace que su literatura sea mala.

Hay lectores que hablan de la literatura de Best-Seller como si fuese una literatura menor. Algunos de estos lectores acostumbran a mirar por encima del hombro al lector de este tipo de libros. En otros casos, lo hacen simplemente como un método fácil de ocultar sus carencias como lectores. Sin embargo, que un libro se venda bien no lleva intrínseco que la calidad de su literatura sea mala, del mismo modo que tampoco lo convierte en un buen libro.

 

Actualmente podemos encontrar autores que venden su obra con facilidad y que, sin embargo, todos ellos son considerados por la inmensa mayoría grandes escritores. Ejemplos hay muchos, puedo mencionar a Javier Marías, Arturo Pérez-Reverte, Michel Houllebecq, Haruki Murakami o el recientemente ganador del Premio Planeta, Santiago Posteguillo.

 

Algunos podrán decir que soy ventajista nombrando escritores de renombre con una carrera literaria contrastada, incluso que algunos de ellos rozan la figura de escritor de culto (personalmente, Javier Marías y Michel Houllebecq me parecen de una calidad soberbia). Puede que sea cierto, pero también lo es que ninguno de ellos se ha escapado de críticas voraces por parte de sus detractores. A Posteguillo, por ejemplo, le han colgado el cartel de Best-Seller a modo de letra escarlata, por lo que no se le debería permitir el acceso al Olimpo de las letras, donde habitan los escritores más virtuosos.

 

Clásicos Best-Sellers

Cuando escucho a alguien decir que sólo lee a los clásicos de la literatura, con ese halo de estar por encima del bien y del mal en lo que al universo de las letras se refiere, me pregunto si es consciente de la cantidad de clásicos de la literatura que fueron terremotos editoriales en sus tiempos.

 

A veces tenemos la romántica y equivocada idea de que un verdadero artista es el que muere de hambre, incomprendido por una sociedad incapaz de entenderle. Rápidamente nos vienen a la cabeza la imagen de Van Gogh, Mozart o Cervantes. Pero no siempre es así.

 

Menospreciar la literatura de Best-Seller es menospreciar a Williams Shakespeare, Charles Dickens, Lope de Vega, Robert Louis Stevenson, Alejando Dumas, J. R. R. Tolkien, Margaret Mitchel, Óscar Wilde, Harper Lee, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosas, Agatha Christie y un largo etcétera. Todos estos escritores gozaron (y gozan) de gran éxito en vida y no tuvieron que esperar a morirse para alcanzar la gloria.

 

De Best-Seller a clásicos de la literatura universal

No todos los Best-Sellers llegan a convertirse en clásicos de la literatura. El único jurado realmente objetivo para discernir y sentenciar con rotundidad incontestable qué obra es digna de formar parte de la literatura universal es el tiempo.

 

Hay libros de Best-Seller que envejecen mal. Son como una mala cerveza que se quedan rápidamente sin espuma. Terremotos en medio del océano que originan un tsunami que arrasa con todo. Crean tendencia y revuelo para luego quedar prácticamente en el olvido. Luego hay otros a los que no les hace falta envejecer demasiado para alcanzar la Tierra Prometida.

 

Dentro de los primeros podría nombrar El código Da Vinci, El tiempo entre costuras, o las sagas de Crepúsculo y 50 sombras de Gray por poner sólo algunos ejemplos. Todas ellas, obras que aparecieron como la explosión de un volcán, vendiendo millones de copias, pero que dudo mucho que pasen a ser algo más que eso (que no es poco). En el segundo grupo estarían libros como Los Pilares de la Tierra, El nombre de la rosa, o las sagas de Harry Potter y Canción de Hielo y Fuego, saga que se ha convertido en todo un clásico incluso antes de haber concluido.

 

Qué hace que un Best-Seller pase a ser un clásico de la literatura.

Básicamente la calidad de la obra, pero también tiene mucho que ver la repercusión del libro entre el público y sobre todo el tiempo durante el que se prolongue dicho istmo. También hay que tener en cuenta lo que ofrece esa obra a la literatura y la aportación del escritor a lo largo de su carrera.

 

Pongamos por ejemplo la novela Los Pilares de la Tierra de Ken Follett, que hace unos días recomendaba leer. Hay mucha gente que habla muy mal de ella. Alegan que la calidad literaria es baja, los personajes son estereotipos y que en algunos casos les recuerdan a un culebrón venezolano. No está de más decir que se trata de una novela histórica y que, en ocasiones, la propia Historia puede recordar a más de una telenovela, las cuales suelen tener mucho éxito entre la audiencia (veremos por qué un poco más adelante).

 

Los Pilares de la Tierra cumple a la perfección con lo que se le exige a una novela de Best-Seller. Es cierto que los personajes no son los más fascinantes del mundo, no muestran demasiadas dobleces ni complicaciones, pero cumplen de sobra con su cometido y están dotados de gran carisma. La historia es suficientemente intrigante y el ritmo es magnífico para el tipo de libro que es.

 

K. Rowling y G. R. R. Martin con sus respectivas sagas de Harry Potter y Canción de Hielo y Fuego entraron en el universo literario como Aníbal y sus elefantes. En ambos casos sus obras causaron un estruendo más allá de sus páginas. Sus novelas pasaron en muy poco tiempo a formar parte de la cultura del pueblo, te gusten o no sus libros. A día de hoy apenas hay un solo niño en la Tierra que no sepa quien es Harry Potter, y eso sólo se consigue con mucha calidad, creando algo nuevo donde parece que todo está inventado.

 

Los escritores de Best-Seller saben muy bien lo que hacen

Escritores actuales de Best-Seller como Ken Follett, Stephen King, Jeff Kinney o Eva Gª Sáenz de Urturi son profesionales que saben muy bien lo que hacen. Su cometido no está en hacer grandes metáforas, elipsis como las de Calver, ni emplear grandes recursos literarios, aunque pueden hacerlo perfectamente si lo necesitan y la historia se lo requiere.

 

Crear un Best-Seller no es fácil. Hay que tener en cuenta que no sólo tienes que escribir un buen libro que cumpla con las reglas básicas de un superventas, sino que además tienes que competir en el mundo editorial contra los rivales más duros.

 

Para una editorial publicar una nueva novela de Pérez-Reverte, Dolores Redondo o Ruiz Zafón son apuestas seguras en las que no pueden permitirse fallar. Estos autores tienen el apoyo incondicional de millones de lectores y las editoriales ponen todos sus recursos en la edición, distribución y promoción de la obra. Ten por seguro que si no estás dentro de ese saco de Best-Sellers no vas a poder competir en esa guerra. Sería como ir con cuchillos a una pelea de pistolas.

 

Si eres un autor independiente quizá te sea más fácil crear una obra de culto que un Best-Seller, ya que en el primer caso tan sólo tendrás que preocuparte de escribir un muy buen libro (dicho así parece fácil). Pero eso es algo que depende exclusivamente de ti; no entran en la ecuación variables como el mercado o la competencia. En caso de ser suficientemente bueno, lo único que necesitaras es tiempo y fortuna para que tu novela caiga en manos de la persona adecuada.

 

La literatura de Best-Seller tiene un público más amplio

Quien no quiera ver esto está ciego. Para la mayoría de la gente que lee, la lectura es un pasatiempo. El tiempo libre es un bien cada vez más escaso. Muchas veces llegamos cansados a casa y queremos entretenernos o relajarnos. Meternos en una literatura espesa, con numerosas figuras literarias y una cantidad ingente de reflexiones existenciales (o de cualquier otro tipo) es algo que nos interesa a muy poca gente. Por eso precisamente tienen tanto éxito las telenovelas de las que hablaba antes.

 

La gran mayoría de las personas que leen buscan entretenerse. Así que si quieres vender mucho tienes que ofrecerle al público algo lo suficientemente entretenido como para competir con los vídeos de gatitos.

 

Los libros de Best-Seller abren la puerta a la literatura

Como hemos visto, hay libros que fueron superventas que eran auténticas obras de arte. Pero incluso en el caso de los Best-Seller que no tienen una calidad literaria destacable, cumplen un cometido muy importante. Los libros que suelen copar las estanterías de cabecera de los centros comerciales más destacados nos abren las puertas de la literatura. Los grandes clásicos no suelen ser un gusano tan apetecible para peces que no acostumbran a morder el anzuelo.

 

A veces, este tipo de libros son capaces de captarla atención de personas que no tienen ni tendrán afición lectora. Puedo contaros que mi padre no es un gran lector. De hecho, rara vez lee un libro de ficción. Sin embargo, se ha leído toda la colección de los libros del Capitán Alatriste. Era algo digno de estudio, los devora en un par de días. En su caso, esto no hizo que se interesara por otros libros, ni tan siquiera del mismo autor. El señor Pérez-Reverte consiguió con esta saga (que ya se puede considerar un clásico contemporáneo) enganchar a una persona no lectora, al menos por un tiempo, cosa que grandes clásicos de la literatura no habrían podido hacer. Y eso, tiene mucho, pero mucho mérito.

 

Una de las generalizaciones que más se suelen escuchar es que los Best-Seller son entretenidos mientras que los clásicos con más cultos. En realidad hay clásicos muy divertidos, con un sentido del humor extraordinario y superventas con más sabiduría de la que se le presupone. Como siempre, cuando generalizamos solemos equivocarnos.

 

A favor de los clásicos está siempre su calidad. Son libros para paladear sin prisas y en repetidas ocasiones. Gracias a estos libros tenemos a nuestro alcance los pensamientos de los mejores escritores que ha dado la literatura. Están avalados por el paso del tiempo y, en muchos casos, poseen pensamientos universales. Para exprimir un clásico de la literatura se requiere un mínimo de trayectoria como lector, y algunos casos nos exprimirá las neuronas.

 

Sin embargo, hay que decir que pocos libros han reclutado más lectores como El Código Da Vinci. El libro de Dan Brown es a mi entender de una calidad literaria muy limitada, pero construyó más lectores en un solo año que muchos autores clásicos juntos. Gracias a este libro, y a otros parecidos, mucha gente se ha aficionado a la lectura y ha terminado leyendo a escritores como Garcilaso, Quevedo, Kerouac, Bulgákov, Kafka o muchos otros. Ya sólo por esto, algunos deberían de ser más respetuosos con este tipo de literatura, que muchas veces también son clásicos de la literatura univesal.

 

 

El Maestro y Margarita – Mijaíl Bulgákov
Best-Seller Vs Clásicos de la Literatura