By Javier Rumego

¡Aviso importante! Se recomienda leer este artículo antes de entrar En el Laberinto.

En el laberinto hay poca luz. Es un lugar oscuro, frío e ingrato. No hace falta un gran drama para entrar en él. Ese es su mayor peligro. Cualquier motivo, cualquier momento puede hacernos traspasar sus fronteras. Nadie está a salvo. Eso es lo que lo hace más real, más temible.

 

En el Laberinto no es una novela infantil. El lenguaje es directo, sin anestesia, a veces soez. Las escenas de sexo, los coqueteos con las drogas, el abuso con el alcohol, la aparición de Satanás (al que cada vez le cuesta más asustar a los niños), y la desesperada situación en la que se encuentra el personaje hacen que no sea una novela para menores, ni para gente asustadiza.

 

En el Laberinto es una novela intensa, dura y llena de emociones. Está escrita desde las entrañas. Cada tecla del ordenador se me ha marcado a fuego en las yemas de los dedos. Pero sobre todo hay que tener mucho cuidado: te puede hacer pensar, y quizá y sólo quizá te sientas terriblemente identificado con el personaje. Al fin y al cabo, ¿a quién no le han ido alguna vez las cosas de manera muy distinta a cómo las había planificado? ¿Quién no se ha visto en más de una ocasión obligado a abandonar sus sueños por entrar en la corriente de la vida, de la sociedad, de lo estipulado?

 

Vivir al margen de la ley no es fácil.

Para ello se necesita un talento innato y mucha tozudez, o quizá solamente una buena colección de palos.

 

Antes de nada me gustaría pedir disculpas a los lectores por no tenerlos en cuenta durante el proceso de creación de la novela. Cuando escribo saco de dentro todo aquello que me quema, lo meto en una coctelera y lo agito hasta convertirlo en literatura. De hecho, mientras escribía ni tan siquiera tenía claro que fuera a publicarlo. Pero de haber sido así, nada habría cambiado.

 

El público lector suele fijar sus gustos en diferentes géneros: romántico, ciencia ficción, terror, misterio, policiaco, novela negra, realismo, novela histórica, de fantasía, etc. En el Laberinto no es nada de eso, y quizá lo sea todo. Es una novela difícil de encasillar. La mayor parte del tiempo estoy enmarcado dentro del realismo contemporáneo, muy próximo al realismo sucio, y otras me evado en la fantasía utilizando momentos oníricos, convirtiendo la novela en una apuesta arriesgada; un salto sin red.

 

«Es una obra distinta, con realidad que supera a la ficción y ficción dentro de la realidad».

 

Si eres uno de esos lectores a los que sólo les gusta un estilo literario definido, y no estás dispuesto a verte sorprendido ni a salir de tu línea de confort es muy probable que esta novela descuadre tus neuronas. Hay lectores a los que sólo les gustan las historias de amor, a otras las de terror y a otros las novelas históricas. Nada que objetar; para gustos se inventaron los colores. Cuestión de mercado, ley de la oferta y la demanda.

 

Hay escritores que escriben por y para su público. En realidad no es nada nuevo, pero el excitante momento editorial en el que vivimos invita más que nunca a ello. La creatividad no se limita a las páginas sino que también está fuera de ellas. Todos buscamos vivir de esto. Somos muchos los que queremos comer de las letras, y pocos los garbanzos dentro del puchero.

 

En mi caso voy tirando con otros trabajos. La hipoteca y los gastos se van pagando. Me gustaría vivir solamente de la escritura, pero la literatura es demasiado importante para mí como para traicionarla por un sueño. Mi objetivo no es vender miles de libros. Lo mío es algo mucho más ambicioso, y yo, al igual que mi personaje, dudo de si tengo talento suficiente para conseguirlo.

 

Me veo en la obligación de avisarte de que la novela empieza fuerte. Entrar En el laberinto puede resultarte agobiante; normal, ¿qué esperabas? Hay gente que me lo ha dicho. Que el primer capítulo es especialmente inquietante, que es difícil de entender, que no saben lo que se les viene encima. Muchos han releído ese primer capítulo una vez concluido el libro, y todos coinciden en que ahí sí lo han comprendido con sorprendente claridad, como una revelación celestial.

 

Así pues no te dejes impresionar. No te asustes si te sientes zarandeado en algún momento de la lectura. El libro es en general bastante ágil de leer. Pero eso sí, como dice una lectora que dejó su valoración en Amazon, y a la que le estoy realmente agradecido: «necesitarás de todos tus sentidos para acometer esta lectura y entender todos sus silencios y todos los mensajes ocultos que esconde».

 

 

¿Tienes dudas de entrar En el laberinto?

Llegados a este punto, es probable que tengas dudas de si entrar En el Laberinto o si salir corriendo. Déjame que te diga que hay cosas de las que no se pueden huir. Es muy posible que lleves tiempo dentro del laberinto y que ni tan siquiera te hayas dando cuenta. Sé que hay gente que se ha sentido identificado con el personaje hasta tal punto que han tenido que dejar la lectura, tomar aire, mirarse el ombligo y luego seguir. Es posible que pienses que el personaje está encerrado, perdido, ahogado; solo. Según vayas avanzando quizá te des cuenta de que le acompaña mucha gente, tal vez incluso tú mismo, y él sólo sea tu guía. No te preocupes por nada y disfruta.

 

Sea como sea, déjame que te facilite las cosas. En mi web puedes encontrar COMPLETAMENTE GRATIS los tres primeros capítulos de En el Laberinto. Como te decía es totalmente GRATIS. No necesitas darte de alta en ningún lado, ni dejar ningún e-mail. Si estás interesado, simplemente tienes que hacer click aquí. Te recomiendo que te leas los tres capítulos y que después decidas si quieres continuar. No tienes nada que perder, sólo tu tiempo, y sí, lamentablemente eso no te lo puedo devolver.

 

Como te decía al principio, en el laberinto hay poca luz. Es un lugar oscuro, frío e ingrato. Su lectura te pondrá los pelos de punta y las orejas tiesas. Desde luego no te dejará indiferente.

 

No te engañes, no se trata de si estás dispuesto o no a entrar En el Laberinto. Todos estamos dentro de él de una manera u otra. La pregunta realmente importante es saber ¿qué estás dispuesto a ofrecer para salir de él?

 

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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