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By Javier Rumego

Quiero ser escritor – 12 Cosas que deberías saber si quieres ser escritor

Si eres de esas personas que quieren hacer de la literatura su modo de vida, hay cosas que deberías de tener en cuenta. Mucha gente dice eso de “quiero ser escritor” pero muy pocos son conscientes de lo que esa afirmación, aparentemente inocente, acarrea. Escribir bien no es fácil. Es un proceso que lleva tiempo y mucho trabajo. Pero incluso en el caso de que fueses uno de esos virtuosos tocados por la varita mágica, si estás pensando en convertirte en escritor profesional debes de saber que necesitarás mucho más que el mero hecho de juntar palabras.

 

Ser escritor es uno de los sueños más bonitos que puedes tener en la vida. El problema es que es un sueño lleno de trampas y depredadores escondidos tras la maleza. Si además quieres escribir de manera profesional los enemigos se multiplican.

 

No quiero que este artículo te desanime, al contrario, me gustaría ayudarte a alcanzar tu meta. Por esto he decidido escribir una serie de entradas que iré publicando en el blog durante las próximas semanas. Para ello me valdré de mis vivencias, te comentaré mis aciertos y la cantidad de errores que he cometido en los últimos años, a fin de que tú puedas evitarlos.

 

Llevo escribiendo más de dos décadas, en realidad voy camino de tres, pero me da pánico reconocerlo. Hace tan sólo dos años que publiqué mi primera novela. Y es que escribir y dedicarse a escribir son dos cosas distintas.

 

En este articulo no voy a darte consejos para que escribas mejor. De eso ya hablé en este artículo. Durante esta serie de entradas voy a enfocarme en el oficio de escritor. En este caso, voy a empezar por una serie de cosas que vas a necesitar si quieres dedicarte a esto de juntar palabras. Para agilizar la lectura me voy a ahorrar los pasos evidentes: leer y escribir mucho. Eso está claro. Es como que el quiere ser panadero tiene que preparar pan.

 

Ponte cómodo, porque empiezo.

 

1 Determinación

No es lo mismo ser escritor que vivir de la literatura. El camino que pretendes recorrer es largo y está repleto de enemigos y trampas. Vas a necesitar mucha determinación. No vale con decir, “quiero ser escritor” y sentarte a esperar o escribir un texto de vez en cuando. Muchos queremos ser escritores, es un sueño precioso, pero sólo unos pocos consiguen vivir de lo que escriben. En este mundo podemos encontrar gente dispuesta a sangrar por cumplir sus sueños y gente que sólo busca una vida cómoda. Te toca decidir a qué grupo pertences y qué estás dispuesto a sacrificar.

 

Aún en el caso de que seas una de esas personas iluminada por la llama del talento, siento decirte que con eso no te alcanza. Vas a tener que trabajar muy duro. Necesitarás focalizarte, saber muy bien lo que quieres y tener la capacidad de reponerte de los golpes cuando toque. Escribir bien no es suficiente. Necesitas muchas otras habilidades, porque sin ellas tus escritos difícilmente traspasarán las fronteras del anonimato.

 

2 Paciencia

Aprender a escribir correctamente es un proceso que lleva mucho tiempo. En realidad, nunca se termina de aprender del todo. Siempre hay algo que se puede mejorar, nuevas corrientes literarias a las que hay que estar atentos. Lo bueno de todo esto es que con tiempo y trabajo se aprende. El talento sólo es una parte del proceso, que en cierta medida se puede maquillar con horas de esfuerzo.

 

Ser escritor profesional conlleva mayor control de tus emociones. Lo normal es que cuando tenemos nuestro primer texto terminado, queremos verlo publicado al instante. Siento decirte que eso no suele pasar. A no ser que seas famoso o tengas algún conocido cercano en un puesto importante de una editorial, te va a tocar remar mucho para sacar tu texto al mercado, y mucho más difícil, darle visibilidad frente a más de un millón de libros con los que tendrás que competir.

 

Todos, especialmente en nuestra juventud, queremos alcanzar el éxito de manera inmediata. De alguna manera sentimos que nos pertenece, que tenemos derecho a fama y fortuna. Con los años comprendes que eso no es así y te sonríes de lo ingenuo que eras. Escribir un texto de calidad conlleva años de práctica y más de un fracaso entre medias.

 

Luego están las prisas por lanzar tu libro al público sin haberlo dejado reposar. Editar hoy en día es muy fácil. Cualquiera puede hacerlo y no requiere ningún filtro. Eso, evidentemente, es un peligro y es muy contraproducente. Muchos escritores que publicamos en estás plataformas sufrimos las consecuencias de la falta de rigor de gente que publica sin tomarse tan enserio este oficio. Este es un tema con mucho que decir, por lo que lo trataré con profundidad más adelante. Todo lo relativo a la publicación de un libro lo veremos en los próximos artículos.

 

Todo en la literatura lleva tiempo. Incluso leer un libro es más lento que ver una película o escuchar una canción. No tengas prisa.

 

3 Tesón

Cómo te decía en el primer y segundo punto, ser escritor es un proceso lento. Necesitarás tiempo, paciencia, determinación y mucho tesón.

 

Vendrán momentos malos. Sentirás más de una vez el impulso de abandonar. Esto es difícil, claro que sí, por eso la recompensa es tan grande. Llegar a vivir de lo que escribes no sólo indica que tienes talento, sino que además eres constante, trabajador y que no te das por vencido.

 

Tendrás que enfrentarte a muchos enemigos: una economía inestable; la desolación; la sensación de fracaso; la duda; la comparación con otros escritores y por supuesto, toda esa gente que te dirá que no vales, que no merece la pena tanto esfuerzo, que no es forma de vida y cosas parecidas.

 

Comprobarás que hay gente muy buena que no llega a lo alto de la montaña. A veces serás consciente que el talento y el esfuerzo no siempre es suficiente. Hay un factor de suerte que agota y, muchas veces, hace abandonar. Cuando lo sientas, cuando llegues a ese momento, recuerda estas líneas, aprieta los dientes y sigue adelante. Nunca se sabe dónde está esperándonos nuestro éxito. Quizá esté más próximo de lo que imaginamos.

 

 

4 Asimilar que ante todo es un negocio

Este punto es muy importante. Escribir conlleva una actividad artística y cultural innegable. A veces idealizamos demasiado esta idea o simplemente nos tenemos en demasiada estima. Queremos escribir para cambiar el mundo, para crear arte o vete a saber qué más. Eso está bien, por supuesto que sí. Más pronto que tarde te cruzaras con la eterna pregunta, ¿escribir para ti o para los demás? Pero si quieres vivir de lo que escribes, tienes que asumir que es un negocio como cualquier otro. Si quieres vivir de la literatura, cuanto antes lo entiendas mejor. En el momento en que decides que quieres ganarte la vida como escritor debes comprender que eres, o pretendes ser, un profesional.

 

Esto hará que tengas que conocer el negocio y saber cómo funciona. El mundo editorial ha cambiado mucho en los últimos años. Hoy en día hay posibilidades más allá de las editoriales tradicionales, que ya veremos en próximos capítulos. No sólo se trata de editoriales, debes de conocer las tendencias del mercado, los gustos de los lectores, etc. Esto no quiere decir que tengas que escribir según las modas, no. Pero es importante que conozcas lo que se está cociendo. Al fin y al cabo, eres como cualquier otro profesional. Luego tú decides lo que quieres escribir, pero sabiendo las opciones que hay.

 

En mi caso te diré que no hago mucho caso a las modas ni a las tendencias. Conociendo el mercado escribo lo que arde en mi interior. Pero eso va relacionado a como yo siento la literatura y lo que pretendo de ella. Sé las consecuencias y la dificultad, o no, de las ventas. Soy consciente de lo que escribo porque conozco la profesión, así de fácil. Y por supuesto tengo mis propios filtros. Jamás se me ocurriría escribir una novela de 120.000 palabras sobre la capacidad de comunicación y aprendizaje de las abejas melíferas, por muy interesante que me pareciera.

 

5 Pasión

Bukowski decía que si escribes pensando en el dinero es mejor que te dediques a otra cosa. Quizá esta afirmación te parezca contradictoria con el punto anterior, pero en realidad no lo es.

 

Entender cómo funciona el negocio al que te quieres dedicar no implica que no tengas pasión. Hay mucha gente que confunde estos dos puntos, y es un error grave. La pasión es una de las armas más poderosas que tienes. La necesitas para conectar con los lectores, pero sobre todo para crear y vivir este oficio de escritor con la intensidad que requiere. La pasión es una tus mejores herramientas para cuando necesites salir del hoyo. Sin pasión es muy fácil abandonar.

 

Ser escritor, al igual que ser pintor, músico, escultor o cualquier otra disciplina artística es un sentimiento que se extiende fuera de las horas que estás aporreando el teclado. No sólo se trata de escribir, no son sólo las horas que estás frente a la pantalla del ordenador. Te acompaña a todas horas. Un escritor lo es en cualquier momento y en cualquier lugar: tomando unas cervezas con los amigos, en el cumpleaños de un familiar, esperando el autobús o donde sea.

 

Bukowski compaginó durante muchos años la escritura con otros oficios. Él se ganaba la vida de muchas maneras, pero era escritor. Quizá a ti te pase lo mismo, igual que me sucede a mí.  La cuestión es ¿hasta dónde estás dispuesto a renunciar para seguir escribiendo?

 

Ser escritor es vivir y sentirte escritor.

 

6 No pienses en el dinero

Teniendo en cuenta los dos puntos anteriores, te diría que escribas sin pensar en el dinero. Cuando estamos escribiendo nuestros primeros textos, más aún si nos acompaña la juventud, es muy fácil caer en el cuento de La lechera. Lo más normal es que la realidad nunca esté a la altura de las expectativas.

 

Si quieres ser escritor porque piensas que vas a escribir la nueva saga superventas con la que te harás multimillonario y famoso, te recomiendo que te dediques a otra cosa. Los que viven bien de la literatura son los cuatro casos contados que ves en televisión y poco más. La mayoría sobrevive con lo que escribe, mientras que algunos tienen que alternarlo con otros trabajos.

 

Simplemente escribe lo mejor que sepas. Dedícate a tu obra con toda tu alma. Disfruta haciéndolo, sufre cuando toque, vívelo con intensidad. Pero si sólo escribes para ganar dinero, guiado por ejemplos de escritores famosos y millonarios, desde ya te digo que hay oficios más rentables.

 

7 Humildad

Necesitarás humildad para aceptar las críticas y convertirlas en una excelente oportunidad para crecer como profesional. Es fácil ver proyectos de escritores con una opinión de sí mismos muy elevada. Si eres de esos sería mejor que te bajases del globo y pusieses los pies en la tierra.

 

La humildad te lleva de la mano al siguiente punto.

 

8 Capacidad de aprender

Los tiempos que corren avivan la competencia. Hoy en día cualquiera tiene un ordenador en su casa y puede ser escritor, o decir que lo es.

 

Para ser un escritor profesional necesitarás una gran capacidad para aprender, y aquí nos dividimos en dos puntos.

 

Sobre escritura

Escribir un libro es un proceso mucho más difícil de lo que a algunos les puede parecer. Mucha gente le resta valor porque escribir es algo que al fin y al cabo sabe hacer todo el mundo. Todos escribimos emails, felicitaciones por navidad, canciones e incluso cartas de amor. Muchos piensan que si quisieran podrían hacerlo igual de bien que los escritores más prestigiosos.

 

Esto no es ponerse delante del ordenador y empezar a aporrear una palabra tras otra. El oficio de escritor es un oficio complicado con una curva de aprendizaje lenta que requiere teoría y práctica. Además de mucha lectura y mucha escritura tendrás que aprender recursos literarios, gramática, narrativa, construcción de la historia, practicar con los diálogos y un largo etc.

 

Si bien es verdad que hay libros y mucha información en internet que te pueden ayudar, ya sea en blogs o en excelentes canales de Youtube, no es menos cierto que a alguien que quiere ser cocinero profesional no le va a alcanzar con vídeos de cocina. Al igual que el cocinero, estaría bien que mirases cursos y talleres de escritura donde profesionales te enseñen técnicas y te den las herramientas necesarias para emprender una aventura como ésta.

 

Sobre todo lo demás

Actualmente la afirmación «quiero ser escritor» va mucho más allá de escribir un libro. No vale con poner la palabra fin y desentenderte. Ni tan siquiera en el caso de que una editorial de primera fila quiera editar tu novela; cosa, por cierto, poco probable si eres un donnadie.

 

Estas son alguna de las cosas que tendrás que aprender:

 

Creación de un blog profesional

Si quieres que tus textos lleguen a la gente necesitarás crear una plataforma de autor. Tu blog será el centro neurálgico de dicha plataforma. Desde ahí centralizarás infinidad de contenido que distribuirás por las diferentes redes sociales.

 

La creación y gestión de un blog profesional es un mundo en sí. Esto conlleva que aprendas a diseñar y maquetar en un gestor de contenidos, tipo wordpress; que aprendas SEO, lo cual es otro mundo; tendrás que conocer herramientas como Google Analytic o Google Search Console; tendrás que aprender a buscar y a utilizar palabras clave; editar imágenes, configuración de correo electrónico, creación de formularios, envío de newspapper…, entre otras cosas.

 

Probablemente todo lo relacionado con el blog es lo más complicado. Si te estás agobiando y te están dando ganas de abandonar, no lo hagas. Si todos los que hemos aprendido, hemos podido, tú también puedes. Sólo necesitas tiempo y ganas, nada más.

 

Redes Sociales

Necesitarás aprender a gestionar las Redes Sociales de manera profesional. Tendrás que determinar en qué Redes Sociales quieres tener presencia y trabajar con ellas. Las Redes Sociales consumen muchísimo tiempo y en algún momento pueden desesperarte al ver que no consigues expandirte tanto como quisieras.

 

Aquí vuelve a ser necesario el punto número dos: Paciencia. Cada Red Social es diferente y requerirá una estrategia distinta. Pero todas tienen en común que el contenido es el punto más importante.

 

Si eres una persona joven seguramente estés más acostumbrada a moverte por estos mares. Si me vienes con eso de que ya tienes unos años, te digo que no es excusa.

 

Moverte en el mundo físico

Tener presencia en internet es importante pero también lo es hacerlo en el mundo real. Conseguir contactos, asistir a encuentros literarios, presentaciones, visitar bibliotecas y librerías, etc., es esencial para crear vínculos y relaciones. Tendrás que trabajar como una arañita, tejiendo una red de contactos que te ayuden a identificarte y ganar audiencia. A los lectores les gusta saber a quién le están comprando los libros.

 

8 Curiosidad

Este punto está muy relacionado con el anterior. Cuanto mayor sea tu curiosidad mayor será tu predisposición para aprender. Necesitarás ser una persona curiosa para aprender todo que hemos visto en le punto anterior, pero también a la hora de llevar a cabo tu obra.

 

La curiosidad es una de las armas más efectivas de un escritor. Puedes sentir curiosidad por temas que conoces, incluso que dominas. Nunca se tiene suficiente información, siempre hay espacio para un poco más.

 

En la mayoría de los casos tendrás que documentarte, incluso cuando escribas historias actuales. La documentación no es algo exclusivo de la novela histórica. Tendrás que estudiar e investigar mucho para dotar a tus textos de credibilidad.

 

9 Organización

Como puedes ver la profesión de escritor no sólo es escribir, requiere muchas más cosas. Algunas de ellas van a quitarte mucho tiempo, por lo que la organización es fundamental si no quieres ahogarte en un mar de tareas pendientes.

 

Una mala organización o estar constantemente improvisando y cambiando de guion puede llevarte a ir dejando tareas pendientes una detrás de otra. Seguramente te suene esa palabra tan de moda que es “procastinar” y sustituye al dicho popular “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Una pobre organización te hará ir todo el rato a remolque y apenas te dejará tiempo para lo realmente importante, escribir.

 

Y a la hora de escribir, por muy intuitivo que seas, necesitaras otro tipo de organización, el de las ideas. Cada escritor somos un mundo, algunos generan esquemas rígidos que siguen al píe de la letra y otros nos dejamos llevar un poco más. Aún así necesitas ordenar las ideas, saber a dónde vas y que quieres contar.

 

Antes de empezar cada sesión de escritura es bueno pararse a pensar qué quieres escribir y organizar como vas a hacerlo.

 

10 Aceptar el fracaso

Son muy pocos los casos de escritores o artistas famosos que hayan triunfado a la primera. Generalmente, el secreto de que suene la flauta, y que nunca se cuenta, radica en no dejar de soplar. Cuando decimos ser escritores deberíamos asumir el “no”. Este proceso nos ahorrará muchas decepciones.

 

Si no recibes respuesta de ninguna editorial, y la que lo hace te dice amablemente que no van a publicarte, no debes venirte abajo. Es parte del juego y además es lo más normal. Llamar la atención de un editorial es un trabajo muy difícil y muchas veces no tiene ni tan siquiera nada que ver con la calidad de tu trabajo.

 

También te puede pasar que cuando la gente lea lo que escribes no les guste. Incluso que seas tú al que no le gusta el resultado de lo que has escrito. No pienses que no vales, seguramente lo único que necesites es un poco más de práctica.

 

Todo lo que hacemos en este oficio sirve para aprender. Es importante que te hagas amigo del fracaso, porque es posible que te acompañe mucho tiempo. La clave está en que sepas sacar un aprendizaje de cada intento fallido. Eso te convertirá en un escritor mucho mejor de lo que serías si alcanzases el éxito a la primera.

 

11 Bagaje vital

Los kilómetros de carretera que lleves y las cicatrices que decoren tu alma serán fundamentales en tu oficio de escritor. Cuando lees algunos escritos de gente especialmente joven, compruebas que muchas veces lo que les falta a sus textos es experiencia vital. Esto no quiere decir que alguien con 20 años no esté preparado para escribir una gran novela. No es una cuestión de años, sino de experiencia y de cómo mirar la vida. Hay personas de 17 años que acumulan más vivencias que muchas de treinta o cuarenta.

 

Lo importante es que cuando escribas tengas algo importante que contar, algo único que sólo tú puedas transmitir.

 

En mi caso, a veces, cuando leo algún texto de cuando empezaba a escribir, me sonrío, no por lo mal escrito que estuviese el texto técnicamente, sino por los pensamientos que plasmé y se quedaron guardados en el cuaderno o en el disco duro.

 

Esto no quiere decir que esperes a acumular experiencias para ponerte a escribir. Nunca se es suficientemente joven para empezar a hacerlo. Al principio, escribe y escribe mucho, sin pensar en editar. Da igual la edad que tengas. Poco a poco irás mejorando. Escribir también amplia tu bagaje vital, porque te ayuda a escarbar en tu inteior, a reflexionar. Cuando estés preparado escribirás esa novela que merezca ser editada.

 

12 Autocrítica

Este es el último punto de este artículo, pero no por ello en menos importante. La autocrítica es esencial para cualquier trabajador, independientemente del oficio que desempeñe. Para alcanzar una correcta capacidad de autocrítica necesitarás madurez, que va muy ligado al punto anterior.

 

En este punto es como el juego de las siete y media o el más internacional blackjack, que hay gente que o se pasa o que no llega. Conocerás gente que todo lo que haga le parecerá una obra de arte y otros a los que les parecerá todo una mierda. Seguramente, en los dos casos estén equivocados.

 

Ser crítico con tu propio trabajo es realmente difícil. Cuando ofrecemos una crítica nunca somos del todo objetivos. Una crítica puede estar fundamentada en aspectos técnicos y tangibles, pero al final siempre es un ejercicio subjetivo. Cuando estamos frente a nuestro trabajo es mucho más difícil ser justos.

 

La experiencia y el conocimiento te ayudarán en esto. También tener un gran bagaje como lector que te permita comparar tu obra con la de otros autores. Normalmente, cuando terminamos de escribir una obra, solemos dejarla reposar un tiempo para leerla con un poco más de distancia. En realidad, es difícil distanciarse en uno o dos meses de algo que llevas escribiendo un año o más, pero algo ayuda.

 

Está bien escuchar la opinión de otras personas. Piensa que la mayoría de la gente no te va a engañar, no tienen motivos, al menos cuando te dicen que no es suficientemente bueno. Desconfía más de los que te adulan que de los que te dicen que el texto no es bueno. Cuando alguien nos pide nuestra opinión sobre lo que ha escrito, lo que quieren es que les digamos que han creado el nuevo Quijote. Te aseguro que si le tengo que dar mi opinión a alguien, empiezo a leer con la esperanza de que haya escrito algo realmente bueno. No es plato de buen gusto decirle a alguien que el texto hace aguas por todos los lados.

 

Yo he aprendido a relativizar tanto las críticas buenas como las malas. Intento aprender de todas por igual. Analizo y considero lo que me dicen. Lo razono y veo si pueden tener o no razón. Pero tengo un criterio, abalado por un bagaje, muchos años de escritura y muchas lecturas con las que comparar.

 

Espero que te haya gustado el artículo y que te haya servido de algo. En la próxima entrega veremos cosas que deberías de hacer antes de empezar a escribir una novela. Siempre enfocado para todos aquellos que piensan en hacer de la literatura su profesión.

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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By Javier Rumego

Master of Rome

Esta vez no voy a hablarte de un libro en concreto sino de una colección, o lo que es lo mismo, de una saga, que hoy en día está más de moda y parece más guay. La colección Master of Rome escrita por Colleen McCullough, a la que quizá conozcas por su libro El Pájaro Espino, está compuesta por un total de siete novelas que fueron publicadas desde 1990 hasta 2007.

 

Las novelas en cuestión y según orden cronológico son las siguientes: El Primer Hombre de Roma, La Corona de Hierba, Favoritos de la Fortuna, Las mujeres de César, César, El Caballo de César, y finalmente Antonio y Cleopatra. Ésta última fue escrita y publicada ante la insistencia de los fans.

 

Master of Rome: El Imperio Romano a tus pies

A mediados de los años noventa mi primo Mario estaba a punto de sacarse su licenciatura de Historia. Por aquellos tiempos vivíamos muy cerca; en la misma calle. Gracias a él llegaron a mis manos los mejores libros de novela histórica que he leído en toda mi vida. Creo que ni con toda la cerveza del mundo podría devolverle el favor. Esta colección es sólo una muestra.

 

Este conjunto de novelas históricas es de lo mejor que he leído dentro de la novela histórica. Canela fina que no deberías dejar pasar si eres un entusiasta del género; más aún si te apasiona la etapa del Imperio Romano.

 

Colleen McCullough fue una escritora de muy alto nivel. Esto hace que sus novelas además de ser auténticos Best Sellers sean también maravillosas obras literarias.

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La historia de Master of Rome transcurre en los últimos días de la República romana tardía, más concretamente entre los años 110 y 27 a. C. A través de las diversas novelas conoceremos las vidas de personajes de la talla de Cayo Mario, Lucio Cornelio Sila, Pompeyo Magno, Julio César, Octavio, Augusto, Aurelia, Servilia, Marco Antonio, Cleopatra y un largo etcétera.

 

La escritora australiana se caracteriza por su meticulosidad, pulcritud y un dominio del ritmo y la trama absoluto. La documentación y la ambientación del vasto Imperio Romano y otros pueblos de la época es sobresaliente. No en vano, debes saber que gracias a estas novelas se le concedió un doctorado honorífico en Historia.

 

Pan y Circo

Master of Rome te abre las puertas del Imperio Romano. Probablemente cambies tu percepción sobre alguno de sus personajes históricos más famosos. McCullough pone a nuestros pies un pedazo de Historia, con tanta habilidad y maestría que tendrás la sensación de pasear por las calles de la Antigua Roma.

 

Accederemos al Senado, a los rituales religiosos, a las confabulaciones y las traiciones, a la plebe y a un número destacado de campañas militares como la Guerra de Jugurta, la invasión de Cimbros y Teutones, la batalla de Arausio, las guerras civiles romanas, las guerras mitridáticas, la rebelión de Espartaco, la sublime batalla de Alesia o la famosa y decisiva batalla de Accio donde Marco Antonio fue aplastantemente derrotado por Octavio.

 

La saga comienza con un Cayo Mario ambicioso, queriendo dejar atrás sus orígenes humildes y escalar hasta lo más alto del Imperio. Acabando en la anteriormente mencionada caída de Marco Antonio. Entre medias disfrutaremos de un Lucio Cornelio Sila magistral e inquietante. Conoceremos a Cayo Julio César desde su nacimiento, y descubriremos por qué fue uno de los genios militares más destacados y lucidos que ha habido a lo largo de la Historia.

 

Uno de los aciertos más grandes de la colección es la importancia que le da la autora al pueblo de Roma. Demuestra el poder que tenía manejar a las masas y ponerlas a tu favor, o lo peligroso que podía resultar tenerlas en contra.

 

Son libros maravillosos. Tochos de cerca de las 1000 páginas cada uno, que sin embargo saben a poco. Siempre quieres un poquito más. La lectura es rápida, amena, entretenida y te absorbe como el péndulo de un hipnotizador. Obras de arte que no bajan el nivel a lo largo de toda la saga; lo cual no es fácil.

 

Sinceramente, no sé a qué estás esperando para coger tu gladius y adentrarte en el increíble Imperio de Romano.

 

 

 

 

By Javier Rumego

8 hábitos que nos ayudan a ser mejores escritores

Estamos casi a mediados de noviembre. Antes de que queramos darnos cuenta nos veremos en medio de las fiestas navideñas, rodeados de polvorones, mazapanes y árboles con luces. Ya se sabe, septiembre y enero son fechas de nuevos propósitos, que se cumplan o no es otra historia. Quizá uno de esos propósitos que tienes para el año que viene es mejorar la calidad de tu escritura. Es posible que quieras dedicarte a escribir o, tal vez, simplemente te interese escribir mejor los emails.

 

Este artículo está pensado especialmente para todos aquellos que queremos vivir de la literatura. Si tus pretensiones son más humildes, te invito igualmente a que te quedes, pues considero que encontrarás información que te será de gran utilidad.

 

Lo más natural en estos tiempos de la comunicación global es acudir al omnipresente Google, que como buen caballero andante está siempre dispuesto a echarnos una mano. Es fácil encontrar un buen número blogs dónde nos den valiosos consejos para mejorar nuestra técnica narrativa. Los rankings entre 10 y 20 consejos para escribir mejor proliferan como las setas en un otoño lluvioso. Como es lógico muchos de los consejos se repiten de un blog a otro. Normal. Hay muchas maneras de hacer una tortilla de patata, pero sin huevos, patatas y aceite nos será del todo imposible.

 

Algunos de los blogs más interesantes que he encontrado con consejos infalibles para escribir mejor son: éste de Inteligencia narrativa donde nos dan 7 trucos muy acertados; Universia nos habla de 10 trucos y acciones algo distintas más enfocadas a la metodología de trabajo; Entrepreneur sube la apuesta hasta 20 tips concisos y muy interesantes; la web Emezeta se centra en 10 consejos para evitar faltas de ortografía; la web Psicología y mente se especializa con 6 consejos psicológicos para escritores; y si lo que quieres es profundizar sobre algo más concreto siempre puedes encontrar por internet tesoros como el magnífico artículo de Celia Arias sobre el uso de la cursiva.

 

Considero que hay suficiente información en internet, y fuera de ella, para mejorar la calidad de nuestra escritura como para publicar otro artículo que hable poco más o menos de lo mismo. Por ello quiero desmarcarme hablándote de una serie de hábitos que harán que tu literatura mejore sustancialmente.

 

Ya te anticipo que no te voy a hablar del correcto uso del artículo, ni de la conveniencia de limitar los adjetivos, ni del peligro que tiene abusar de los adverbios, ni tan siquiera te hablaré de una de las piedras filosofales de cualquier escritor como es la corrección de los textos (esto requeriría un artículo a parte). No, en este post no encontrarás nada de esto. Quiero centrarme en aquellas cosas alejadas del teclado que nos hacen ser mejores escritores. En realidad, son hábitos que te servirán para enriquecerte como persona, y que te ayudarán a mejorar en cualquier ámbito de la vida.

 

1 Abandonar la pereza

Perseguir un sueño puede ser la mayor prueba de desgaste a la que te enfrentes en toda tu vida. El desaliento es un enemigo tenaz. Tendrás que superarlo para no hincar la rodilla, y una vez doblada tendrás que seguir luchando contra él para volver a levantarte. No es fácil, lo sé. Ningún sueño lo es, y la literatura no iba a ser la excepción. Así pues, si no estás dispuesto a trabajar duro, te recomiendo que te pienses muy en serio abandonar el barco en este preciso instante.

 

El afán de superación, de querer mejorar hasta rozar la perfección es el factor común de todas aquellas personas que han destacado y destacan en sus respectivas disciplinas. Uno de los ejemplos que más me motivan es el del exjugador de baloncesto Michael Jordan. No fue su físico ni su naturaleza competitiva lo que le llevaron a ser el mejor de la historia de este deporte, sino su capacidad de trabajo y su obsesión por mejorar cada día.

 

Seguramente tú no pretendas ser el mejor escritor de todos los tiempos. Oh sí, quién sabe. De momento centrémonos en ser un buen escritor, que ya te digo que no es fácil. Desconozco las aptitudes innatas que tienes para la escritura, pero llegarás más lejos si estás dispuesto a dejarte la piel. Con trabajo, esfuerzo y constancia conseguirás mejorar la calidad de tu escritura hasta donde tu talento te permita.

 

2 Leer

Ésta es de cajón. Cuanto más leas, mejor escribirás. Todos los que nos dedicamos a escribir empezamos en este negocio sin darnos cuenta al abrir nuestro primer libro, o tal vez ese libro que cambió para siempre nuestros sentimientos por la literatura.

 

Mucha gente se pregunta cómo hay que leer un libro o qué tipo de literatura hay que consumir para aprender a escribir mejor. Hay quien te dirá que debes leer a los clásicos, otros que lo hagas despacio y con un subrayador en la mano. Yo te sugiero que leas aquello que te guste y lo que te haga disfrutar de la lectura.

 

Con cada libro que leemos, aprendemos. Al principio lo hacemos de manera inconsciente. Según vamos adquiriendo experiencia, descubrimos matices que antes nos pasaban desapercibidos. Con cada lectura no sólo conocemos nuevos mundos, sino que conectamos con la mente de quienes los escribieron: sus miedos, sus anhelos, sus odios, sus esperanzas; todo está ahí, esperándonos. Ningún libro se hizo para todo el mundo y no siempre estamos preparados para leer todos los libros. Disfruta, lee, también arriesga. No te limites a leer siempre lo mismo. Atrévete a salir de tu zona de confort. Poco a poco tus gustos literarios se irán definiendo y serás capaz de extraer más aprendizaje de cada lectura.

 

3 Escribir

Tan obvia como la anterior. Dicen que la práctica hace al maestro, y no puedo estar más de acuerdo. A veces no tenemos las cualidades innatas para dedicarnos a algo, pero la mayoría de las veces se puede suplir con trabajo y esfuerzo. Sé muy bien de lo que hablo. Nunca tuve la facilidad que vi en otra gente para el dibujo. Lo mío fueron horas de estudio y cabezonería. Con ello me dio para dedicarme durante casi veinte años a la ilustración profesional.

 

Aprender a escribir es igual que cualquier otra cosa en la vida. Así pues, si quieres escribir mejor, empieza a escribir. ¿El qué? Lo que sea. Puedes empezar por algún relato corto, escribir un diario o simplemente aquellos pensamientos que pasen por tu cabeza sin necesidad de darle un sentido más amplio. Escribe, experimenta, diviértete. Si crees que necesitas un poco más, siempre puedes apuntarte a un taller de escritura. Son muy útiles, se pasan buenos momentos y se conoce gente interesante.

 

4 Llevar siempre algo donde apuntar

Nunca se sabe cuándo vamos a tener esa idea que nuestro subconsciente anda buscando como un asesino silencioso. Por norma general aparece de manera imprevista, abrupta, como un tsunami que arrasa con todo y luego se va, dejando tan sólo un montón de escombros y desolación. Es en ese momento cuando tenemos que atraparla como si fuésemos un botánico del siglo XIX que ve pasar una extraña mariposa en una remota isla del Pacífico Sur.

 

Es cierto que en la mayoría de los casos podremos recuperar ese pensamiento sin demasiadas dificultades, pero otras se evapora sin más, sin rastro, dejando tan sólo eso; desolación.

 

En mi caso suelo llevar un cuaderno de tapas negras y un bolígrafo, también de tinta negra. Tengo cuadernos y libretas de distintos tamaños, y apunto casi todo lo que se me cruza por la cabeza. La mayoría de las ideas terminan siendo desechadas, otras perviven y quién sabe si algún día puedan convertirse en inmortales.

 

5 Viajar

Es una de las cosas que más enriquece al ser humano. Viajando expandimos la mente y aprendemos las costumbres de otras culturas. Al viajar descubrimos civilizaciones y parajes que nos servirán de escenarios para nuestras novelas: ya escribamos fantasía, novela negra, realismo o lo que sea. Al viajar hacemos nuestro mundo interior más amplio y eso se verá reflejado en una escritura más rica y profunda.

 

6 Vivir experiencias

Escribir sobre lo que conocemos de primera mano nos permite trasmitirlo mejor al lector. Cuando sabemos por nuestra propia experiencia de lo que estamos hablando, podemos sacar de dentro una infinidad de emociones y sentimientos que de otra manera sería imposible.

 

Si conocemos lo que se siente al sufrir un desamor, a que nos toque la lotería de Navidad o a rompernos una pierna, conseguiremos que la redacción sea más intensa, real y creíble.

 

Seguramente no te enfrentes a situaciones vitales a cada rato, aún así intenta vivir con intensidad cada instante, por muy cotidiano que sea tu día a día.

 

Hay escritores que sólo escriben sobre sus vivencias, sobre lo que conocen de primera mano. Cuando tienen que plasmar en un texto algo que aún no han vivido se lanzan al vacío y experimentan. Esto puede ser una práctica osada, incluso peligrosa, dependiendo de lo que escribas y de tus propios límites.

 

Por supuesto, no es obligatorio hacerlo así. A veces, incluso es imposible. Hay experiencias que no siempre vamos a poder vivir. Por ejemplo, un hombre no puede saber lo que siente al dar a luz. Puede hacerse una idea, pero jamás sabrá el dolor ni la satisfacción exacta que se siente. Esto no quiere decir que un hombre no pueda redactar una escena así con veracidad. Incluso es posible que te transmita más emociones que la misma escena narrada por una mujer. Aquí ya entra en juego la habilidad de cada escritor. Pero para conseguir algo así, son necesarios los dos siguientes puntos.

 

7 Hablar con la gente

Al hablar con otras personas y sobre todo al escucharlas aprendemos cosas que desconocemos. Recopilamos información sobre experiencias y sentimientos que no hemos vivido y que no podremos vivir como comentaba anteriormente. También nos da la oportunidad de conocer historias dignas de ser convertidas en novelas.

 

Por poner un ejemplo, el autor independiente de gran éxito, Fernando Gamboa, escribió La historia de Luz gracias a que una amiga suya colombiana le contó la historia de una niña, llegándole tan profundo que no tuvo más remedio que escribirla. Ejemplos como éste hay cientos, incluso miles, dentro de la literatura. De nuestras conversaciones conseguiremos historias para una novela o quizá anécdotas para un personaje o simplemente alguna escena.

 

8 Empatizar

Meternos en la mete de otras personas, tratar de entender por qué alguien hace lo que hace o por qué piensa como piensa, es fundamental para dotar a nuestros personajes de una profundidad, complejidad y realismo que de otra manera no tendrían.

 

Evita juzgar y procura comprender aun cuando no estés de acuerdo con ello, especialmente entonces. Vivimos en un mundo de lo inmediato, de verdades, de bandos. Cuando alguien dice lo que piensa se expone al juicio de las hienas. Empatizar nos lleva a entendernos y a respetarnos.

 

Hacer que los lectores se encariñen con los protagonistas, con los personajes buenos, generosos y entrañables es relativamente sencillo. Lo complicado está en hacer que amen a esos personajes despreciables que quieren arruinarlo todo. Sólo hay una manera de hacer esto, y se consigue cargándolos de razones. Hay que hacer que el lector entienda cuál es el motor que los mueve, por qué hacen lo que hacen. De esta manera, conseguirás que el lector  se alinee con ellos, y desee en secreto que consigan sus objetivos.

 

En la novela El hombre de San Petersburgo de Ken Follett, el genial escritor galés nos mete perfectamente en la piel de un terrorista ruso. Durante su lectura llegas a entender porqué quiere llevar a cabo su propósito. Puedes estar de acuerdo o no con él, eso es lo de menos. Lo importante es que tiene sentido y lo entiendes. A veces, incluso sin compartir sus ideales, le coges cariño. Si hay un escritor, a mi modo de ver, que consiguió esto a la perfección fue Robert Louis Stevenson, creando a uno de los personajes más memorables e icónicos de la literatura universal como es el malvado pirata de una sola pierna, Long John Silver.

 

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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