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recomiendo leer la casa entre el sorgo

By Javier Rumego

La casa entre el Sorgo

La Casa entre el Sorgo es una deliciosa novela escrita por Joan Roure, un escritor desconocido para el gran público, pero con un muchísimo talento. La Casa entre el Sorgo es un claro ejemplo de buena novela alejadas de los grandes sellos editoriales.

 

Realismo mágico lleno de numerosos ingredientes

Estamos ante una novela que se enmarca dentro del realismo mágico. El escritor corre más de un riesgo al desarrollar esta obra, donde encontraremos cambios de narrador y saltos temporales. Sin embargo la buena pluma del autor hace que todo funcione realmente bien.

 

Estamos ante una historia de amor e intriga, que habla de muchas cosas: de las relaciones agotadas y del miedo a cerrar el círculo; el amor, por supuesto; el arte; la avaricia; la ambición y los imposibles. Todo con habilidad y en su justa medida.

 

Joan Roure, a través del arte de la pintura, crea un relato que pasa de intimista, a mágico con tintes de novela negra. Como decía es una novela arriesgada, complicada de desarrollar y sin embargo, da la sensación que el escritor lo consigue con facilidad. Por mi parte agradezco mucho este tipo de literatura, siempre y cuando, claro está, el resultado sea óptimo.

 

Disfruta de la Belle Époque

La acción transcurre principalmente entre la Barcelona actual y el París de principios del siglo XX. El autor nos sumerge sobre todo en ese París bohemio, lleno de artistas, intelectualidad y vida nocturna, teniendo como máximo exponte de esto último al Moulin Rouge. La ambientación es buena y se percibe una complicidad del autor con la capital francesa y aquellos tiempos donde las calles transpiraban arte y algo etéreo e indescriptible que poco a poco vamos perdiendo.

 

Una novela de estilo agradecido

El estilo de Joan Roure es ligero, armonioso y tiene una enorme habilidad para que las palabras se deslicen entre las hojas. La Casa entre el Sorgo se lee con facilidad gracias a la trama, al ritmo y también al estilo.

 

Si bien es cierto que la calidad de la prosa es muy buena, he encontrado alguna irregularidad en ciertos diálogos. Poca cosa en realidad, pero hubo momentos que sentí algunos diálogos, en momentos puntuales, ligeramente guiados que le restaban algo de credibilidad. En cualquier caso, nada que impida recomendar una obra llena de virtudes.

 

Una mezcla de realidad y fantasía a través del Arte

Joan Roure nos mete en una historia que mezcla realidad con fantasía de un modo que parece creíble. Dar saltos temporales y espaciales a través de una misteriosa obra de arte parece algo normal, que bien podía haber pasado realmente. Conseguir esto es un gran logro por parte del autor.

 

Lo trama empieza en el día a día, con relaciones cotidianas, con sus virtudes y sus problemas. La aparición de una enigmática y carismática mujer hace girar la historia. El autor va introduciéndonos en su mundo, poco a poco, con la sensación de saber qué algo raro está pasando pero sin saber exactamente qué es. Me encanta dejarme llevar por este tipo de lecturas, donde sabes que el escritor está jugando con nosotros. Joan Roure mantiene muy bien esa tensión, dosificando la información y enseñándonos la zanahoria a su antojo para que sigamos avanzando.

 

Encontrarás más de un giro interesante y alguna sorpresa al final de esas que se disfrutan. La novela podía haber acabado de muchas maneras y termina como tenía que hacerlo.

 

La Casa del Sorgo es una novela muy interesante, sin nada que envidiar a ninguna novela con un sello editorial de primer nivel a sus espaldas. Una novela que estoy encantado de recomendarte. Espero que te animes y que la disfrutes.

 

10 cosas imprescindibles que debes hacer antes de empezar a escribir tu novela

By Javier Rumego

Quiero ser escritor – 10 Cosas imprescindibles antes de empezar a escribir tu novela

Continuamos con esta serie de artículos enfocados a la profesión de escritor. En la entrada anterior enumeré una serie de cosas que vas a necesitar si quieres ganarte la vida escribiendo. En esta ocasión voy a hablarte de una serie de cosas que vas a necesitar antes de empezar a escribir tu novela. Como expliqué en el artículo anterior, esta serie de entradas están pensadas especialmente para los que quieren vivir de lo que escriben. Si tu objetivo es escribir por escribir y luego eres realmente consecuente con esa idea y guardas todo lo que creas en un cajón bajón llave, es muy posible que puedas saltarte este artículo. Pero la realidad es que la mayoría de las personas que escribimos queremos que nos lean y soñamos con poder vivir dignamente con esto que amamos.

 

Es importante que entiendas la diferencia que supone tomarse la literatura desde un ángulo profesional. Cuando escribes por afición tan sólo tienes que preocuparte de escribir lo mejor posible. Cuando lo haces pensando en llenar la nevera, se multiplican las tareas y tus obligaciones irán mucho más allá de la escritura.

 

Sin entretenernos más, empezamos. Estás son las 10 cosas que necesitarás hacer antes de empezar a escribir tu novela.

 

1 Empieza a crear tu marca personal

Si de verdad quieres ganarte la vida con lo que escribes este punto es fundamental. Tienes que empezar a crear tu marca personal desde ya, incluso antes de empezar a escribir tu novela. Puede que esta afirmación te choque y te preguntes ¿cómo vas a crearte una marca personal como escritor si todavía no has empezado a escribir? El algoritmo para entenderlo es muy simple: si quieres vender, la gente tiene que saber que existes; si nadie te conoce, nadie comprará tu libro.

 

Así pues, si de verdad estás pensando en la posibilidad de dedicarte a esto, debes empezar desde ya mismo a tener visibilidad como autor.

 

El proceso de escribir un libro es muy diferente entre autores o, a veces, incluso entre una obra u otra. Teniendo en cuenta las inexactitudes que lleva hablar genéricamente, podríamos decir que escribir una novela te puede llevar entre uno o dos años. Ese es un tiempo fantástico para aprovechar y ganar visibilidad como escritor. Es fundamental que la gente te conozca antes de sacar la obra al mercado.

 

No hacerlo es un error muy común en el que muchos autores caemos. A mí me pasó, por lo que sé de lo que hablo. Te lo cuento desde mi experiencia para que no cometas el mismo error que yo. Cuando lancé mi novela En el Laberinto, me di cuenta de que estaba sólo en el desierto, con una cantimplora sin agua y un libro en la mano.

 

Que un libro tenga éxito no depende sólo de la calidad de la obra. La visibilidad es tanto o más importante para que un libro se venda. Da igual que tengas un libro muy bueno entre manos. En el momento en que decides publicarlo, entras a formar parte del mercado editorial, y créeme si te digo que es un bosque lleno de lobos.

 

La visibilidad es importante ya sea para vender como para que una editorial decida publicarte. Como te decía, ya no escribes sólo para ti. Tu libro pasa a convertirse en un producto, donde la calidad de tu literatura deja de ser lo más importante.

 

Si quieres saber más sobre cómo ganar visibilidad como escritor y crear una marca de autor puedes leer este artículo de El escritor emprendedor, éste otro de nuestros amigos de Excentrya, quizá te interese éste de Hera Ediciones o éste de Sinjania, quienes siempre escriben artículos interesantes. Es fundamental que tomes este primer punto con la seriedad que merece porque de él dependerá mucho tu éxito en este negocio.

 

Por mi parte puedo decirte que empieces a crear cuentas en redes sociales para que la gente empiece a identificarte. En Facebook hay infinidad de grupos sobre libros y literatura. Te recomiendo que huyas de los grupos de spam donde cada uno suelta su publicidad sin fijarse en la de los demás. Hay grupos muy interesantes como Unidos por los libros, lectores y escritores intrépidos, el escritor emprendedor, escritores y lectores y muchos más. En todos estos grupos hay una comunidad de gente que amamos los libros y la literatura. Podrás participar en sus dinámicas de grupo y conocerás gente interesante, a la vez que te vas dando a conocer.

 

Plantéate en qué redes sociales quieres estar, la oferta es amplia y variada. Debes saber que cada una de ellas es diferente y se rige por sus propias reglas. Lo que sirve en una no siempre funciona en otra. Todas llevan mucho trabajo, así que piensa muy bien donde quieres estar. Crear tu imagen y ganar visibilidad como escritor va a quitarte mucho tiempo, pero es algo que necesitas sí o sí si quieres ganarte la vida con lo que escribes.

 

2 Experiencia y madurez

De este punto ya hablé en el artículo anterior como una de las cualidades que necesitas para ser escritor. En este caso voy a enfocarlo más a la hora de escribir tu primera novela.

 

Tu primera novela editada no tiene por que ser la primera novela que hayas escrito. En realidad, no debería de serlo. Escribir es un proceso lento que requiere mucho tiempo hasta poder hacerlo con cierta calidad. Créeme si te digo que la mayoría de escritores guardamos nuestra primera novela en un lugar escondido del disco duro, incluso en una carpeta oculta protegida con contraseña, o quizá en algún cajón bajo llave en un cuarto trastero. El motivo de esto es sencillamente que no era suficientemente buena.

 

No serías un caso extraño si creyeras que has sido agraciado por las musas y tocado por la varita de la genialidad. Las palmaditas en la espalda de familiares y amigos, junto con la ilusión y el deseo de sentirnos especiales no ayudan.

 

Actualmente es muy fácil publicar. Hay muchos medios más allá de las editoriales tradicionales, que a parte de visibilidad y una previsión de números favorables te van a exigir una calidad mínima para publicarte. Así pues, puedes publicar tu novela en Amazon o incluso en Wattpad. Después de esto son muy normales los lamentos ante críticas en las páginas de ventas, canales de Youtube o blog de reseñas especializados, llevados por gente seria y que saben lo que se traen entre manos como es el caso de Las Chicas Britt.

 

¿Qué hacer entonces?

 

La respuesta es muy fácil, escribe y disfruta escribiendo. Ten por seguro que por muy buenas cualidades innatas que tengas para la literatura, lo primero que escribas no será suficientemente bueno para ser publicado. Necesitarás mejorar, y eso se hace básicamente escribiendo. Así pues, antes de empezar a escribir tu novela puedes probar con cuentos o relatos cortos donde es más fácil crear un texto coherente, experimentar, arriesgar, equivocarse…

 

Escribir una novela requiere mucho conocimiento de técnicas narrativas, control del ritmo, estructura y un largo etcétera que puedes ir aprendiendo escribiendo relatos de entre 2 y 20 páginas. Otra cosa que puedes hacer es crear un blog y subir artículos con regularidad. Esto te creará un hábito de escribir y además te ayudará a ganar visibilidad como escritor. Igualmente puedes participar en dinámicas de grupos de Facebook lo que te dará mucha soltura. En este punto lo importante es escribir y disfrutar haciéndolo.

 

De esta manera llegará el momento en el que te veas capaz de acometer una empresa de la magnitud de escribir una novela. Incluso en este punto es muy posible que la novela que escribas no tenga la calidad suficiente. En ese caso no te desanimes. Yo llevo escribiendo como unos 25 años, y hace sólo dos que publiqué mi primera novela. Esto no quiere decir que tú tengas que tardar tanto tiempo, yo me lo tomé con mucha calma. Lo que quiero que entiendas es que es un proceso más bien lento, y que las prisas pueden jugarte malas pasadas.

 

Todo lo que hagas hasta ese momento en el que consigues escribir algo bueno no es un fracaso, sino una maravillosa oportunidad de aprender y mejorar.

 

3 Conocer el público objetivo

Éste es otro punto muy importante si lo que quieres es vivir de tus libros. Una vez has llegado al punto en el que te sientes capacitado de escribir una buena novela, tienes que decidir si quieres hacerlo para matar el tiempo o porque quieres ganarte la vida como escritor. Este punto es muy importante porque hay mucha gente perdida a este respecto, viviendo en el país de los unicornios.

 

Si lo que quieres es escribir para ti, porque eres de los que “escriben para uno mismo” sin “tener en cuenta a los posibles lectores” porque “lo importante es el arte y la literatura” y “expresar lo que arde en tu interior” y «te importa un rábano lo que piensen tus lectores», perfecto, puedes saltarte este punto. Sin embargo, si tu idea es poder vivir en un futuro de lo que escribes este punto es importante.

 

Si quieres ser un escritor profesional tienes que conocer todo lo que se cuece en tu profesión, y una de las cosas más importantes es saber qué le gusta leer a la gente. Esto no quiere decir que tengas que escribir sobre eso, pero sí que conozcas los datos.

 

Cualquier mercado se rige por números, y el negocio de los libros, que mueve una barbaridad de millones de euros al cabo del año no iba a ser una excepción. El panadero saber qué pan se vende mejor y cuál no le es rentable elaborar, así como las televisiones saben qué contenido se ve y cuál no, o las marcas de coches retiran de su catálogo los colores que se comen con patatas.

 

El conocimiento es poder, luego tú puedes haces lo que quieras con él. Me pongo una vez más como ejemplo. Mi novela En el Laberinto no es un éxito de ventas, pero eso yo ya lo sabía cuando la estaba escribiendo y cuando decidí publicarla. Mi objetivo con la literatura probablemente no sea el mismo que el tuyo. Pero en todo momento conocía el mercado y sabía muy bien lo que hacía. Esto ayuda sobre todo a evitar frustraciones y abandonos.

 

 

4 No caer en las modas

Sí, lo sé, este punto parece una contradicción del anterior, pero no lo es.

 

Si pretendes vivir de tus libros es importante que sepas las posibilidades de ventas y posibles dificultades de tu producto. Claro que luego todo es relativo, y la historia de la literatura está llena de ejemplos de éxitos con los que nadie contaba y de fracasos donde las editoriales habían asegurado su éxito de antemano, como Vernon en Cartagena de Indias, y luego se llevaron una hostia tremenda. Y es que en todo esto no hay una ciencia exacta, pero como escritor profesional que quieres ser, tienes la obligación de conocer las tendencias del mercado.

 

Me resulta muy curioso que mucha de la gente que dice que escribe para sí misma sin tener en cuenta a los lectores, suelen ser los que más caen en escribir sobre el último género de moda. Escribir sobre la última tendencia te va a llevar al contrapunto de tener más competencia. Cuando un género se pone de moda, las editoriales lo explotan hasta dejarlo seco. Por otro lado podrás aprovecharte de su visibilidad y del hambre de los lectores.

 

Teniendo en cuenta el punto anterior, y dando por hecho que tienes una idea de las tendencias del mercado editorial, es importante que encuentres un equilibrio entre la historia que quieres contar con lo que le puede interesar al público.

 

Escribir algo pensando sólo en ti te llevará, casi con total seguridad, al mismo punto que si escribes sólo pensando en los demás; el fracaso. Necesitas escribir algo que te apasione. Escribir una novela es un trabajo arduo. Son muchos meses aporreando las teclas del ordenador luchando contra la duda, la inseguridad, el cansancio, la apatía, las ganas de abandonar y, sobre todo, contra ti mismo. Necesitas creer en lo que escribes. Pero del mismo modo, vas a necesitar contar algo que el público quiera leer.

 

Leer tampoco es especialmente fácil, requiere esfuerzo. No es como ver una película o escuchar una canción. Leemos en los pocos ratos libres que nuestras ajetreadas vidas nos permiten. En muchos casos leemos cansados, por lo que el libro que tenemos entre manos tiene que atraparnos y arrastrarnos a su mundo. Hoy en día, con opciones como Kindle Unlimited donde puedes leer los libros a modo de préstamo, es más fácil abandonar un libro que no nos resulte interesante.

 

5 El tema

Antes de empezar a escribir tu novela tienes que tener muy claro el tema sobre el que quieres hablar. Cuidado, el tema no es el género. El tema es la idea general que quieres transmitir con tu historia.

 

Muchas veces lees una novela y cuando llegas al final no sabes qué cojones ha querido decir el autor. Ha pasado de un tema a otro sin llegar a profundizar en nada o simplemente es un caos donde se han ido sucediendo una serie de acontecimientos con más o menos sentido. Esto pasa muchas más veces de lo que puedes imaginar. Y a mí, personalmente, es una de las cosas que más me molestan como lector. Me hace sentir que el autor me ha hecho perder el tiempo.

 

El tema puede ser la amistad, el amor, la traición, la venganza, la corrupción, la lealtad, la infidelidad, una crítica a la sociedad, la búsqueda, el sentido de la vida, la frustración, no sé, lo que quieras. Para ello puedes valerte del género utilizando un detective en blanco y negro, vampiros, aventureros, el héroe de una civilización perdida, una mujer guerrera o un dragón sin alas; vamos, lo que te salga de la punta del unicornio.

 

Es muy importante que no confundas el tema con el género porque son cosas muy distintas. Por supuesto puedes hablar de varios temas dentro de tu novela, pero uno de ellos debe de ser el principal. Al fin y al cabo, estás creando una obra, eso significa que estás transmitiendo una idea. Eso sí, ten cuidado de no hacerlo muy evidente o corres el riesgo de espantar al lector. Cuanto más velado quede mejor, huye de los adoctrinamientos. Claro, no es fácil, pero es que escribir bien no lo es.

 

6 Documéntate antes de empezar tu novela

Ya tienes claro sobre lo que quieres escribir. Llevas un tiempo escribiendo relatos cortos y te sientes preparado para embarcarte en la aventura de escribir una novela. Estás como loco por empezar a escribir. No puedes esperar a ponerte delante del ordenador a darle a la tecla. Espera un poco, no tengas prisa.

 

Antes de empezar a escribir tu novela deberás documentarte bien. Incluso en el caso de que escribas una historia contemporánea vas a tener que documentarte. La documentación no es algo exclusivo de la novela histórica. Una novela es algo extenso donde a buen seguro tocarás temas que no conozcas en profundidad. Ten por seguro que mientras escribes te surgirán dudas y muchas veces comprobarás que no sabes tanto de un tema como pensabas. La documentación e investigación durante el proceso de escritura es constante, pero no debes obviar la documentación previa o irás todo el tiempo a remolque.

 

Por supuesto, si escribes novela histórica el proceso es mucho más intenso. Hay escritores que conocen un periodo concreto de historia mejor que muchos licenciados o doctorados en la materia. Incluso algunos de sus libros son utilizados por profesores de universidad para explicar un periodo histórico. Pero como te decía, la documentación no es exclusiva de este tipo de literatura.

 

Puede que necesites documentarte sobre una etnia, un tipo de música, un movimiento cultural, drogas, algún tipo de planta, oficios, cine, arte, enfermedades, algo de psicología que explique el comportamiento de alguno de los personajes, transporte o, algo muy típico, el lugar donde transcurre la historia. En este punto te recomiendo que escribas sobre un lugar que conozcas. A no ser que sea del todo necesario que saques tu novela a un lugar lejano donde nunca has estado, no lo hagas (de esto hablaré con mas profundidad en el próximo artículo).

 

Hoy en día internet es una fuente de documentación fantástica. Todos la utilizamos, pero cuidado, no te creas todo lo que veas en internet a pies juntillas, especialmente si lo lees en la Wikipedia. Contrasta la información. Busca medios especializados que gocen de buena reputación, y si está dentro de tus posibilidades busca información fuera de la red. Visita museos, habla con especialistas en la materia y si puedes, viaja.

 

7 Crea un pequeño esbozo de tu novela

Antes de empezar a escribir tu novela te recomiendo que crees un pequeño esquema de tu novela. Aquí depende del tipo de escritor que seas. Hoy en día tenemos la manía de ponerle nombre a todo. Hay quien habla de escritores mapa y escritores brújula. Vamos, los que escriben con el camino estructurado y marcado y los que se lanzan a la aventura. ¿Cuál de las dos opciones es mejor? Ninguna, todo depende de cada escritor, y hay buenos ejemplos en ambos casos.

 

Este punto es obvio para cualquier escritor mapa. Ellos parten de un trabajo previo donde han definido con bastante certeza los puntos de su novela. Cuentan con un esquema desarrollado y muy definido que les ayuda a la hora de crear su obra.

 

En mi caso te cuento que soy del otro tipo. De los que se lanzan a la aventura esperando que la historia me vaya diciendo lo que necesita. Los personajes cobran vida y en muchos casos van decidiendo su destino. Yo sólo escribo lo que me parece lógico en una serie de acciones entre causa y efecto. Sin embargo, no me lanzo a lo loco. Siempre que empiezo una novela tengo muy claro el principio y el final. Ese es mi esquema básico, que suelo completar con una serie de giros narrativos; puntos intermedios por donde tiene que pasar la línea narrativa, como aquellos dibujos de puntos que hacíamos cuando éramos pequeños, donde trazábamos líneas de un punto a otro para terminar descubriendo la cara de nuestro personaje preferido.

 

Si eres un escritor de mapa, ya conoces todo esto. Poco te puedo contar que no sepas. Desarrollarás un esquema mucho más complejo de lo que yo puedo llegar a explicar por mi condición. Si eres del otro tipo de escritores, no lo dejes todo al azar. Crea un pequeño esquema con 3, 4 o 7 puntos clave. Introduce el conflicto, la resolución, el climax, los giros y poco más. De esta manera siempre sabrás desde dónde partes y hacia dónde vas.

 

8 Elige el narrador

El narrador es una figura realmente importante en tu novela. Es quien nos va a contar la historia. La misma historia contada por un narrador u otro puede cambiar completamente el libro. Por supuesto, puedes utilizar más de un narrador en el mismo libro, pero igualmente tienes que decidirlo antes de empezar a escribir tu novela. Si cambias de narrador según cambia el viento es muy posible que vuelvas loco al lector, incluso a ti mismo.

 

La información que damos al lector tiene que ser consecuente en todo momento al tipo de narrador que usamos. Así por ejemplo, un narrador en primera persona no debería de darnos nunca información de lo que siente o piensa otro protagonista que no sea él.

 

Así pues, antes de empezar a escribir tu  novela tienes que tener muy claro de ante mano cuál es el tema que quieres tratar y de qué manera quieres tratarlo para elegir el narrador adecuado. A veces no es fácil y puedes estar días, incluso meses, dándole vueltas a este punto sin llegar a una solución. Te puedo contar que yo me hallo ahora mismo en este punto. Acabo de empezar a escribir mi próxima novela y no termino de tener claro el narrador. En mi caso, lo que estoy haciendo es escribir los primeros capítulos con dos narradores diferentes y ver así cuál de las dos opciones me convence más.

 

El narrador es muy importante y tiene influencia directa en el siguiente punto.

 

9 Define el tono y el estilo antes de empezar a escribir tu novela

El tono y el estilo es la manera en la que el narrador va a contarnos la historia. Por ello, el tipo de narrador que elijamos va a influir directamente en el estilo de la obra. Escribir con un narrador en primera persona conlleva que la personalidad del personaje se verá reflejada en el estilo. Si estamos ante un personaje arisco y de pocas palabras, el estilo será seco y cortante. Puedes ver este ejemplo en los libros de Charles Bukowski donde Henry Chinaski es el protagonista.

 

Por el contrario, si te decides por un narrador en tercera persona tendrás que definir la manera en que nos va a contar la historia y cuáles son sus límites, si es que los tiene. Si te vales de un narrador testigo o uno a modo de cámara, el estilo se verá igualmente afectado.

 

Tendrás que decidir el tiempo en el que cuentas la historia: pasado, presente o futuro. O si vas a estar yendo y viniendo en distintos saltos temporales.

 

El tono y el estilo es como cuando le cuentas una historia a un amigo. O mejor aún, y para que veas mejor la diferencia. Imagina un grupo de amigos reunidos para tomar unas cañas o unos refrescos o lo que sea. Tú y otro del grupo sabéis algo que ha pasado y se lo vais a contar a los demás. Cada uno contará la misma historia de una manera diferente. Uno puede ser más directo mientras que el otro lo narre de una manera más épica o colorida.

 

Eso es precisamente lo que tienes que decidir antes de empezar a escribir tu novela. Si no, corres el riesgo de cambiar de estilo dentro del libro convirtiendo la novela en un caos narrativo.

 

10 Personajes

Son parte fundamental de tu historia. En próximos artículos te explicaré y te daré alguna ayuda para crear personajes creíbles. Como anticipo te diré que huyas de los personajes estereotipados. Los personajes sostienen tu novela, sin ellos tu historia se desplomará sin remedio.

 

Es importante que antes de empezar a escribir tu novela tengas claro no sólo el nombre y número de personajes principales que aparecerán en tu libro, sino que sepas muy bien qué tipo de personas son. Define sus anhelos, sus intereses, sus miedos, su personalidad. Ya sabes la historia que quieres escribir así que tienes que buscar esos personajes que te ayuden a contarla.

 

Evidentemente, tu personaje principal es el más importante, pero ten mucho cuidado y no descuides a los secundarios. Los personajes secundarios dan sentido al principal y el éxito de tu novela dependerá en gran medida de ellos.

 

Seguramente, durante el proceso creativo se colorán personajes con los que no contabas al principio. A veces, incluso surgirá un personaje brutal, de esos que se comen las escenas por sí solos. Esos personajes suelen funcionar muy bien porque nacen de la necesidad de la propia historia. Ese tipo de personajes se escapan a tu planificación, pero el resto es preciso que los tengas bien atados antes de empezar a escribir tu novela.

 

Puedes incluso crear fichas con cada uno de ellos. Rellénalas con datos informativos como nombre, fecha de nacimiento, estado civil, educación, entorno, profesión, comportamiento y todo aquello que se te ocurra que puede ser importante para tu obra.

 

Espero que te haya gustado este artículo y que te animes a dejar tus comentarios en las redes sociales. En el próximo post hablaré de los errores más comunes al escribir una novela. Mientras tanto escribe, no dejes de escribir y disfruta escribiendo. Ese es el secreto más importante de todos.

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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By Javier Rumego

Quiero ser escritor – 12 Cosas que deberías saber si quieres ser escritor

Si eres de esas personas que quieren hacer de la literatura su modo de vida, hay cosas que deberías de tener en cuenta. Mucha gente dice eso de “quiero ser escritor” pero muy pocos son conscientes de lo que esa afirmación, aparentemente inocente, acarrea. Escribir bien no es fácil. Es un proceso que lleva tiempo y mucho trabajo. Pero incluso en el caso de que fueses uno de esos virtuosos tocados por la varita mágica, si estás pensando en convertirte en escritor profesional debes de saber que necesitarás mucho más que el mero hecho de juntar palabras.

 

Ser escritor es uno de los sueños más bonitos que puedes tener en la vida. El problema es que es un sueño lleno de trampas y depredadores escondidos tras la maleza. Si además quieres escribir de manera profesional los enemigos se multiplican.

 

No quiero que este artículo te desanime, al contrario, me gustaría ayudarte a alcanzar tu meta. Por esto he decidido escribir una serie de entradas que iré publicando en el blog durante las próximas semanas. Para ello me valdré de mis vivencias, te comentaré mis aciertos y la cantidad de errores que he cometido en los últimos años, a fin de que tú puedas evitarlos.

 

Llevo escribiendo más de dos décadas, en realidad voy camino de tres, pero me da pánico reconocerlo. Hace tan sólo dos años que publiqué mi primera novela. Y es que escribir y dedicarse a escribir son dos cosas distintas.

 

En este articulo no voy a darte consejos para que escribas mejor. De eso ya hablé en este artículo. Durante esta serie de entradas voy a enfocarme en el oficio de escritor. En este caso, voy a empezar por una serie de cosas que vas a necesitar si quieres dedicarte a esto de juntar palabras. Para agilizar la lectura me voy a ahorrar los pasos evidentes: leer y escribir mucho. Eso está claro. Es como que el quiere ser panadero tiene que preparar pan.

 

Ponte cómodo, porque empiezo.

 

1 Determinación

No es lo mismo ser escritor que vivir de la literauta. El camino que pretendes recorrer es largo y está repleto de enemigos y trampas. Vas a necesitar mucha determinación. No vale con decir, “quiero ser escritor” y sentarte a esperar o escribir un texto de vez en cuando. Muchos queremos ser escritores, es un sueño precioso, pero sólo unos pocos consiguen vivir de lo que escriben. En este mundo podemos encontrar gente dispuesta a sangrar por cumplir sus sueños y gente que sólo busca una vida cómoda. Te toca decidir a qué grupo pertences y qué estás dispuesto a sacrificar.

 

Aún en el caso de que seas una de esas personas iluminada por la llama del talento, siento decirte que con eso no te alcanza. Vas a tener que trabajar muy duro. Necesitarás focalizarte, saber muy bien lo que quieres y tener la capacidad de reponerte de los golpes cuando toque. Escribir bien no es suficiente. Necesitas muchas otras habilidades, porque sin ellas tus escritos difícilmente traspasarán las fronteras del anonimato.

 

2 Paciencia

Aprender a escribir correctamente es un proceso que lleva mucho tiempo. En realidad, nunca se termina de aprender del todo. Siempre hay algo que se puede mejorar, nuevas corrientes literarias a las que hay que estar atentos. Lo bueno de todo esto es que con tiempo y trabajo se aprende. El talento sólo es una parte del proceso, que en cierta medida se puede maquillar con horas de esfuerzo.

 

Ser escritor profesional conlleva mayor control de tus emociones. Lo normal es que cuando tenemos nuestro primer texto terminado, queremos verlo publicado al instante. Siento decirte que eso no suele pasar. A no ser que seas famoso o tengas algún conocido cercano en un puesto importante de una editorial, te va a tocar remar mucho para sacar tu texto al mercado, y mucho más difícil, darle visibilidad frente a más de un millón de libros con los que tendrás que competir.

 

Todos, especialmente en nuestra juventud, queremos alcanzar el éxito de manera inmediata. De alguna manera sentimos que nos pertenece, que tenemos derecho a fama y fortuna. Con los años comprendes que eso no es así y te sonríes de lo ingenuo que eras. Escribir un texto de calidad conlleva años de práctica y más de un fracaso entre medias.

 

Luego están las prisas por lanzar tu libro al público sin haberlo dejado reposar. Editar hoy en día es muy fácil. Cualquiera puede hacerlo y no requiere ningún filtro. Eso, evidentemente, es un peligro y es muy contraproducente. Muchos escritores que publicamos en estás plataformas sufrimos las consecuencias de la falta de rigor de gente que publica sin tomarse tan enserio este oficio. Este es un tema con mucho que decir, por lo que lo trataré con profundidad más adelante. Todo lo relativo a la publicación de un libro lo veremos en los próximos artículos.

 

Todo en la literatura lleva tiempo. Incluso leer un libro es más lento que ver una película o escuchar una canción. No tengas prisa.

 

3 Tesón

Cómo te decía en el primer y segundo punto, ser escritor es un proceso lento. Necesitarás tiempo, paciencia, determinación y mucho tesón.

 

Vendrán momentos malos. Sentirás más de una vez el impulso de abandonar. Esto es difícil, claro que sí, por eso la recompensa es tan grande. Llegar a vivir de lo que escribes no sólo indica que tienes talento, sino que además eres constante, trabajador y que no te das por vencido.

 

Tendrás que enfrentarte a muchos enemigos: una economía inestable; la desolación; la sensación de fracaso; la duda; la comparación con otros escritores y por supuesto, toda esa gente que te dirá que no vales, que no merece la pena tanto esfuerzo, que no es forma de vida y cosas parecidas.

 

Comprobarás que hay gente muy buena que no llega a lo alto de la montaña. A veces serás consciente que el talento y el esfuerzo no siempre es suficiente. Hay un factor de suerte que agota y, muchas veces, hace abandonar. Cuando lo sientas, cuando llegues a ese momento, recuerda estas líneas, aprieta los dientes y sigue adelante. Nunca se sabe dónde está esperándonos nuestro éxito. Quizá esté más próximo de lo que imaginamos.

 

 

4 Asimilar que ante todo es un negocio

Este punto es muy importante. Escribir conlleva una actividad artística y cultural innegable. A veces idealizamos demasiado esta idea o simplemente nos tenemos en demasiada estima. Queremos escribir para cambiar el mundo, para crear arte o vete a saber qué más. Eso está bien, por supuesto que sí. Más pronto que tarde te cruzaras con la eterna pregunta, ¿escribir para ti o para los demás? Pero si quieres vivir de lo que escribes, tienes que asumir que es un negocio como cualquier otro. Si quieres vivir de la literatura, cuanto antes lo entiendas mejor. En el momento en que decides que quieres ganarte la vida como escritor debes comprender que eres, o pretendes ser, un profesional.

 

Esto hará que tengas que conocer el negocio y saber cómo funciona. El mundo editorial ha cambiado mucho en los últimos años. Hoy en día hay posibilidades más allá de las editoriales tradicionales, que ya veremos en próximos capítulos. No sólo se trata de editoriales, debes de conocer las tendencias del mercado, los gustos de los lectores, etc. Esto no quiere decir que tengas que escribir según las modas, no. Pero es importante que conozcas lo que se está cociendo. Al fin y al cabo, eres como cualquier otro profesional. Luego tú decides lo que quieres escribir, pero sabiendo las opciones que hay.

 

En mi caso te diré que no hago mucho caso a las modas ni a las tendencias. Conociendo el mercado escribo lo que arde en mi interior. Pero eso va relacionado a como yo siento la literatura y lo que pretendo de ella. Sé las consecuencias y la dificultad, o no, de las ventas. Soy consciente de lo que escribo porque conozco la profesión, así de fácil. Y por supuesto tengo mis propios filtros. Jamás se me ocurriría escribir una novela de 120.000 palabras sobre la capacidad de comunicación y aprendizaje de las abejas melíferas, por muy interesante que me pareciera.

 

5 Pasión

Bukowski decía que si escribes pensando en el dinero es mejor que te dediques a otra cosa. Quizá esta afirmación te parezca contradictoria con el punto anterior, pero en realidad no lo es.

 

Entender cómo funciona el negocio al que te quieres dedicar no implica que no tengas pasión. Hay mucha gente que confunde estos dos puntos, y es un error grave. La pasión es una de las armas más poderosas que tienes. La necesitas para conectar con los lectores, pero sobre todo para crear y vivir este oficio de escritor con la intensidad que requiere. La pasión es una tus mejores herramientas para cuando necesites salir del hoyo. Sin pasión es muy fácil abandonar.

 

Ser escritor, al igual que ser pintor, músico, escultor o cualquier otra disciplina artística es un sentimiento que se extiende fuera de las horas que estás aporreando el teclado. No sólo se trata de escribir, no son sólo las horas que estás frente a la pantalla del ordenador. Te acompaña a todas horas. Un escritor lo es en cualquier momento y en cualquier lugar: tomando unas cervezas con los amigos, en el cumpleaños de un familiar, esperando el autobús o donde sea.

 

Bukowski compaginó durante muchos años la escritura con otros oficios. Él se ganaba la vida de muchas maneras, pero era escritor. Quizá a ti te pase lo mismo, igual que me sucede a mí.  La cuestión es ¿hasta dónde estás dispuesto a renunciar para seguir escribiendo?

 

Ser escritor es vivir y sentirte escritor.

 

6 No pienses en el dinero

Teniendo en cuenta los dos puntos anteriores, te diría que escribas sin pensar en el dinero. Cuando estamos escribiendo nuestros primeros textos, más aún si nos acompaña la juventud, es muy fácil caer en el cuento de La lechera. Lo más normal es que la realidad nunca esté a la altura de las expectativas.

 

Si quieres ser escritor porque piensas que vas a escribir la nueva saga superventas, con la que te harás multimillonario y famoso, te recomiendo que te dediques a otra cosa. Los que viven bien de la literatura son los cuatro casos contados que ves en televisión y poco más. La mayoría sobrevive con lo que escribe, mientras que algunos tienen que alternarlo con otros trabajos.

 

Simplemente escribe lo mejor que sepas. Dedícate a tu obra con toda tu alma. Disfruta haciéndolo, sufre cuando toque, vívelo con intensidad. Pero si sólo escribes para ganar dinero, guiado por ejemplos de escritores famosos y millonarios, desde ya te digo que hay oficios más rentables.

 

7 Humildad

Necesitarás humildad para aceptar las críticas y convertirlas en una excelente oportunidad para crecer como profesional. Es fácil ver proyectos de escritores con una opinión de sí mismos muy elevada. Si eres de esos sería mejor que te bajases del globo y pusieses los pies en la tierra.

 

La humildad te lleva de la mano al siguiente punto.

 

8 Capacidad de aprender

Los tiempos que corren avivan la competencia. Hoy en día cualquiera tiene un ordenador en su casa y puede ser escritor, o decir que lo es.

 

Para ser un escritor profesional necesitarás una gran capacidad para aprender, y aquí nos dividimos en dos puntos.

 

Sobre escritura

Escribir un libro es un proceso mucho más difícil de lo que a algunos les puede parecer. Mucha gente le resta valor porque escribir es algo que al fin y al cabo sabe hacer todo el mundo. Todos escribimos emails, felicitaciones por navidad, canciones e incluso cartas de amor. Muchos piensan que si quisieran podrían hacerlo igual de bien que los escritores más prestigiosos.

 

Esto no es ponerse delante del ordenador y empezar a aporrear una palabra tras otra. El oficio de escritor es un oficio complicado con una curva de aprendizaje lenta que requiere teoría y práctica. Además de mucha lectura y mucha escritura tendrás que aprender recursos literarios, gramática, narrativa, construcción de la historia, practicar con los diálogos y un largo etc.

 

Si bien es verdad que hay libros y mucha información en internet que te pueden ayudar, ya sea en blogs o en excelentes canales de Youtube, no es menos cierto que a alguien que quiere ser cocinero profesional no le va a alcanzar con vídeos de cocina. Al igual que el cocinero, estaría bien que mirases cursos y talleres de escritura donde profesionales te enseñen técnicas y te den las herramientas necesarias para emprender una aventura como ésta.

 

Sobre todo lo demás

Actualmente la afirmación «quiero ser escritor» va mucho más allá de escribir un libro. No vale con poner la palabra fin y desentenderte. Ni tan siquiera en el caso de que una editorial de primera fila quiera editar tu novela; cosa, por cierto, poco probable si eres un donnadie.

 

Estas son alguna de las cosas que tendrás que aprender:

 

Creación de un blog profesional

Si quieres que tus textos lleguen a la gente necesitarás crear una plataforma de autor. Tu blog será el centro neurálgico de dicha plataforma. Desde ahí centralizarás infinidad de contenido que distribuirás por las diferentes redes sociales.

 

La creación y gestión de un blog profesional es un mundo en sí. Esto conlleva que aprendas a diseñar y maquetar en un gestor de contenidos, tipo wordpress; que aprendas SEO, lo cual es otro mundo; tendrás que conocer herramientas como Google Analytic o Google Search Console; tendrás que aprender a buscar y a utilizar palabras clave; editar imágenes, configuración de correo electrónico, creación de formularios, envío de newspapper…, entre otras cosas.

 

Probablemente todo lo relacionado con el blog es lo más complicado. Si te estás agobiando y te están dando ganas de abandonar, no lo hagas. Si todos los que hemos aprendido, hemos podido, tú también puedes. Sólo necesitas tiempo y ganas, nada más.

 

Redes Sociales

Necesitarás aprender a gestionar las Redes Sociales de manera profesional. Tendrás que determinar en qué Redes Sociales quieres tener presencia y trabajar con ellas. Las Redes Sociales consumen muchísimo tiempo y en algún momento pueden desesperarte al ver que no consigues expandirte tanto como quisieras.

 

Aquí vuelve a ser necesario el punto número dos: Paciencia. Cada Red Social es diferente y requerirá una estrategia distinta. Pero todas tienen en común que el contenido es el punto más importante.

 

Si eres una persona joven seguramente estés más acostumbrada a moverte por estos mares. Si me vienes con eso de que ya tienes unos años, no es excusa. A ponerse las pilas.

 

Moverte en el mundo físico

Tener presencia en internet es importante pero también lo es hacerlo en el mundo real. Conseguir contactos, asistir a encuentros literarios, presentaciones, visitar bibliotecas y librerías, etc., es esencial para crear vínculos y relaciones. Tendrás que trabajar como una arañita, tejiendo una red de contactos que te ayuden a identificarte y ganar audiencia. A los lectores les gusta saber a quién le están comprando los libros.

 

8 Curiosidad

Este punto está muy relacionado con el anterior. Cuanto mayor sea tu curiosidad mayor será tu predisposición para aprender. Necesitarás ser una persona curiosa para aprender todo que hemos visto en le punto anterior, pero también a la hora de llevar a cabo tu obra.

 

La curiosidad es una de las armas más efectivas de un escritor. Puedes sentir curiosidad por temas que conoces, incluso que dominas. Nunca se tiene suficiente información, siempre hay espacio para un poco más.

 

En la mayoría de los casos tendrás que documentarte, incluso cuando escribas historias actuales. La documentación no es algo exclusivo de la novela histórica. Tendrás que estudiar e investigar mucho para dotar a tus textos de credibilidad.

 

9 Organización

Como puedes ver la profesión de escritor no sólo es escribir, requiere muchas más cosas. Algunas de ellas van a quitarte mucho tiempo, por lo que la organización es fundamental si no quieres ahogarte en un mar de tareas pendientes.

 

Una mala organización o estar constantemente improvisando y cambiando de guion puede llevarte a ir dejando tareas pendientes una detrás de otra. Seguramente te suene esa palabra tan de moda que es “procastinar” y sustituye al dicho popular “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Una pobre organización te hará ir todo el rato a remolque y apenas te dejará tiempo para lo realmente importante, escribir.

 

Y a la hora de escribir, por muy intuitivo que seas, necesitaras otro tipo de organización, el de las ideas. Cada escritor somos un mundo, algunos generan esquemas rígidos que siguen al píe de la letra y otros nos dejamos llevar un poco más. Aún así necesitas ordenar las ideas, saber a dónde vas y que quieres contar.

 

Antes de empezar cada sesión de escritura es bueno pararse a pensar qué quieres escribir y organizar como vas a hacerlo.

 

10 Aceptar el fracaso

Son muy pocos los casos de escritores o artistas famosos que hayan triunfado a la primera. Generalmente, el secreto de que suene la flauta, y que nunca se cuenta, radica en no dejar de soplar. Cuando decimos ser escritores deberíamos asumir el “no”. Este proceso nos ahorrará muchas decepciones.

 

Si no recibes respuesta de ninguna editorial, y la que lo hace te dice amablemente que no van a publicarte, no debes venirte abajo. Es parte del juego y además es lo más normal. Llamar la atención de un editorial es un trabajo muy difícil y muchas veces no tiene ni tan siquiera nada que ver con la calidad de tu trabajo.

 

También te puede pasar que cuando la gente lea lo que escribes no les guste. Incluso que seas tú al que no le gusta el resultado de lo que has escrito. No pienses que no vales, seguramente lo único que necesites es un poco más de práctica.

 

Todo lo que hacemos en este oficio sirve para aprender. Es importante que te hagas amigo del fracaso, porque es posible que te acompañe mucho tiempo. La clave está en que sepas sacar un aprendizaje de cada intento fallido. Eso te convertirá en un escritor mucho mejor de lo que serías si alcanzases el éxito a la primera.

 

11 Bagaje vital

Los kilómetros de carretera que lleves y las cicatrices que decoren tu alma serán fundamentales en tu oficio de escritor. Cuando lees algunos escritos de gente especialmente joven, compruebas que muchas veces lo que les falta a sus textos es experiencia vital. Esto no quiere decir que alguien con 20 años no esté preparado para escribir una gran novela. No es una cuestión de años, sino de experiencia y de cómo mirar la vida. Hay personas de 17 años que acumulan más vivencias que muchas de treinta o cuarenta.

 

Lo importante es que cuando escribas tengas algo importante que contar, algo único que sólo tú puedas transmitir.

 

En mi caso, a veces, cuando leo algún texto de cuando empezaba a escribir, me sonrío, no por lo mal escrito que estuviese el texto técnicamente, sino por los pensamientos que plasmé y se quedaron guardados en el cuaderno o en el disco duro.

 

Esto no quiere decir que esperes a acumular experiencias para ponerte a escribir. Nunca se es suficientemente joven para empezar a hacerlo. Al principio, escribe y escribe mucho, sin pensar en editar. Da igual la edad que tengas. Poco a poco irás mejorando. Escribir también amplia tu bagaje vital, porque te ayuda a escarbar en tu inteior, a reflexionar. Cuando estés preparado escribirás esa novela que merezca ser editada.

 

12 Autocrítica

Este es el último punto que te comento en este artículo. La autocrítica es esencial para cualquier trabajador, independientemente del oficio que desempeñe. Para alcanzar una correcta capacidad de autocrítica necesitarás madurez, que va muy ligado al punto anterior.

 

En este punto es como el juego de las siete y media o el más internacional blackjack, que hay gente que o se pasa o que no llega. Conocerás gente que todo lo que haga le parecerá una obra de arte y otros a los que les parecerá todo una mierda. Seguramente, en los dos casos estén equivocados.

 

Ser crítico con tu propio trabajo es realmente difícil. Cuando ofrecemos una crítica nunca somos del todo objetivos. Una crítica puede estar fundamentada en aspectos técnicos y tangibles, pero al final siempre es un ejercicio subjetivo. Cuando estamos frente a nuestro trabajo es mucho más difícil ser justos.

 

La experiencia y el conocimiento te ayudarán en esto. También tener un gran bagaje como lector que te permita comparar tu obra con la de otros autores. Normalmente, cuando terminamos de escribir una obra, solemos dejarla reposar un tiempo para leerla con un poco más de distancia. En realidad, es difícil distanciarse en uno o dos meses de algo que llevas escribiendo un año o más, pero algo ayuda.

 

Está bien escuchar la opinión de otras personas. Piensa que la mayoría de la gente no te va a engañar, no tienen motivos, al menos cuando te dicen que no es suficientemente bueno. Desconfía más de los que te adulan que de los que te dicen que el texto no es bueno. Cuando alguien nos pide nuestra opinión sobre lo que ha escrito, lo que quieren es que les digamos que han creado el nuevo Quijote. Te aseguro que si le tengo que dar mi opinión a alguien, empiezo a leer con la esperanza de que haya escrito algo realmente bueno. No es plato de buen gusto decirle a alguien que el texto hace aguas por todos los lados.

 

Yo he aprendido a relativizar tanto las críticas buenas como las malas. Intento aprender de todas por igual. Analizo y considero lo que me dicen. Lo razono y veo si pueden tener o no razón. Pero tengo un criterio, abalado por un bagaje, muchos años de escritura y muchas lecturas con las que comparar.

 

Espero que te haya gustado el artículo y que te haya servido de algo. En la próxima entrega veremos cosas que deberías de hacer antes de empezar a escribir una novela. Siempre enfocado para todos aquellos que piensan en hacer de la literatura su profesión.

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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By Javier Rumego

El Maestro y Margarita – Mijaíl Bulgákov

Algunos que me seguís y me conocéis desde hace tiempo no os sorprenderéis al ver en esta sección la novela El Maestro y Margarita escrita por Mijaíl Bulgákov. No puedo ni quiero esconder mi admiración por esta novela. Lo que hace el genio de Kiev en este libro está sólo al alcance de uno de los mejores escritores de todos los tiempos, convirtiendo esta novela en una de las obras más importantes de la literatura.

 

Mijaíl Bulgákov es posiblemente el más desconocido de los genios de la literatura rusa. El público reconoce con más facilidad los nombres de Dostoyevski, Tolstói, Chejov, Pushkin, Pasternak o Nabokov. Vaya por delante que todos son soberbios. Pero desde mi subjetividad, me decanto sin ninguna duda por Mijaíl Bulgákov con su El Maestro y Margarita.

 

Despliegue de recursos y talento

Lo que hace Bulgákov en esta novela es abrumador. El despliegue de talento, recursos técnicos, originalidad, narrativa, sentido del ritmo, trama…, es descomunal. Hace lo que quiere y como quiere. Cambia a su antojo de narrador, de época, incluso de estilo según lo demanda la escena. Muchas veces oímos o leemos eso de “Una novela única, diferente, original…” y luego, evidentemente no lo es. La mayoría de las cosas que lees ya las escribió alguien antes y casi siempre mejor, y los que dicen que su novela es única y original no tienen ni tan siquiera la originalidad para expresarlo de otra manera. Sin embargo, El Maestro y Margarita es realmente una novela diferente; única.

 

Bulgákov era extremadamente perfeccionista con su literatura, al extremo de Flaubert o Nabokov. Su primer borrador lo tiró directamente a la hoguera. Hay quien habla que escribió entre cuatro y seis borradores. Repasaba cada línea hasta que quedaba perfecta. Sin embargo, no pudo terminar de corregir la obra. El último capítulo se encargó de estructurarlo y terminarlo su mujer, Elena Bulgákova.

 

Una novela para todos

Una de las muchas virtudes de esta novela es que tiene diferentes niveles de lectura. Si buscas una novela bien escrita y que te entretenga, cumplirá de sobra ese cometido. Si quieres ir un poco más allá, disfrutarás como un enano con su narrativa y la cantidad de recursos que utiliza el escritor soviético. Y luego, claro, puedes profundizar en sus páginas, sumergirte en la deslumbradora metáfora que hace no sólo de la sociedad rusa de su tiempo sino de la sociedad actual donde predomina la vanidad y la superficialidad (no tienes más que entrar en Instagram para entender esto).

 

A lo largo de la novela encontrarás personajes fascinantes y escenas que se quedarán grabadas en tu memoria. Satán aparece en la Rusia de los años 30 en forma de un misterioso mago, acompañado por un séquito de acólitos de lo más peculiar. Creará infinidad de estragos y situaciones estrambóticas. El sentido del humor lacerante y la ironía afilada son recurrentes durante toda la novela. Hay momentos sobresalientes como el espectáculo que ofrece Satán en el espectáculo de las variedades o capítulos enteros como el Gran baile de Satanás. Pero no temas, este libro no habla de demonios ni de fantasmas, no al menos más allá de los que albergamos los seres humanos. Pero si hay un elemento que destaca por encima de todos en esta novela es el amor; el amor incondicional e inquebrantable de Margarita por el maestro.

 

La narrativa es técnicamente tan perfecta como la de Flaubert, pero su imaginación y originalidad es mayor. Su verborrea en algunos momentos es comparable a la de Shakespeare. Los giros de argumento son como volteretas en la cama elástica. Cada línea que lees son endorfinas inyectadas en sangre. Recuerdo, y espero no olvidarlo nunca, la sensación que tuve al leer esta novela. De repente me volví niño. Todo era nuevo para mí. Disfrutaba como un chiquillo mirando las estrellas o viendo por primera vez un caballito de mar. Esta novela cambió mi percepción de la literatura ampliando mis horizontes, descubriéndome un mundo nuevo.

 

El Maestro y Margarita estuvo censurada durante muchísimos años por el régimen soviético. Hablar de la desaparición de personas en la Unión Soviética de los años 40 del siglo pasado, así como afirmar la existencia histórica de Jesucristo la condenaron al ostracismo durante años. Bulgákov no era tonto, sabía que su novela no sería publicada y, aun así, siguió escribiéndola hasta su muerte, tal vez buscando la inmortalidad. No fue hasta finales de los años 60 cuando se publicó la obra completa por primera vez en Italia. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1990 para verla publicada íntegramente en Moscú.

 

Es un libro muy recomendable si te gusta leer, y si no puede ser el regalo perfecto.

 

 

By Javier Rumego

Los Pilares de la Tierra – Ken Follett

Los Pilares de la Tierra es uno de los libros más vendidos de la historia. Se publicó en 1989 y aún a día de hoy se vende a buen ritmo, a pesar de los temores que mostraron los editores en su momento. Es un gran ejemplo de que un Best-Seller puede también estar bien escrito.

 

Los Pilares de la Tierra es una novela tan famosa que incluso gente que no está interesada en los libros sabe de su existencia. Es más que probable que hayas visto el libro expuesto en las estanterías de las librerías más importantes de tu localidad. Si por alguna casualidad no te has atrevido a agarrarlo porque te impresionan sus más de 1000 páginas, déjame que te diga que puedes estar muy tranquilo porque es un libro que se lee con muchísima facilidad.

 

Ken Follett es para mí, junto con Stephen King, el rey de la literatura de Best-Seller. Follett puede cambiar ligeramente el género de sus novelas: intriga, historica, bélica…, pero siempre mantiene un estilo muy personal y reconocible. Su literatura tiene muchos puntos fuertes, entre ellos la trama, la agilidad de sus letras y sobre todo un control muy preciso del ritmo.

 

Los Pilares de la Tierra es un tocho de más de mil páginas, sí, pero la manera en que está escrito facilita mucho la tarea del lector, que incluso en el caso de un lector no muy entrenado se sorprenderá leyendo a gran velocidad, y queriendo siempre un poquito más.

 

Bienvenidos a la Edad Media

Los Pilares de la Tierra es una novela histórica ambientada en la Inglaterra del siglo XII. A través del proceso de construcción de una catedral, el autor nos mete en una pequeña aldea inglesa donde conoceremos a la gente que la habita.

 

El comienzo de la novela es trepidante, con una serie de acontecimientos que dejan abiertas diferentes líneas narrativas, que poco a poco se irán juntando, y distintos misterios. El elenco de personajes es amplio pero fácil de seguir. Ken Follett nos va dando azucarillos para ir calmando nuestra curiosidad, pero no nos deja saciarnos en ningún momento.

 

El libro se te hará incluso corto y cuando llegues a su última página querrás más. Por suerte, ha escrito dos continuaciones, Un Mundo sin Fin y Una Columna de Fuego, transcurriendo todos ellos en épocas distintas. Un Mundo sin Fin es una secuela digna, interesante de leer. La última entrega, debo reconocer que la tengo pendiente y de momento no la he leído, así que no puedo recomendártela.

 

Si te gusta la historia, la arquitectura o las novelas con las que pasar un buen rato, Los Pilares de la Tierra es una opción ideal. Y ahora que se acercan las navidades es, sin duda, un regalo perfecto.

 

 

By Javier Rumego

Las partículas elementales – Michel Houllebecq

Houllebecq es el escritor actual que más me fascina. Los temas que aborda, la crítica a la sociedad, el sentido del humor tan peculiar que tiene y sobre todo la calidad literaria que despliega me tienen totalmente enganchado a su tinta. Ha publicado 5 novelas, todas con la editorial Anagrama. Seguramente os hable de todas ellas, pero quiero empezar por Las partículas elementales, la que se considera su ópera prima hasta el momento.

 

En una actualidad editorial donde es no es fácil encontrar libros con buena literatura, incluso con un poco de literatura, tener la posibilidad de disfrutar de autores como Houllebecq es todo un gustazo.

 

Leer un libro de Houllebecq, y en especial éste, va a exigirte que exprimas tus neuronas y que permanezcas concentrado. Leer a Houllebecq es posiblemente más difícil que leer a Matilde Asensí o a Reverte, pero tiene su recompensa.

 

Las partículas elementales está considerado como uno de los mejores libros de la literatura francesa

Las partículas elementales fue su segunda novela publicada, por la que recibió numerosos premios y fue considerada por la revista Lire como la mejor novela del año. La publicación de este libro fue el máximo fenómeno editorial francés en muchos años.

 

La novela se divide en tres partes. Dos hermanastros de madre, con infancias difíciles tratarán de vivir con sus traumas. El mayor de los hermanos, Bruno, se convertirá en un científico importante sin ningún interés en los placeres carnales y con seria dificultad para tener sentimientos reales y profundos por otros seres humanos. Su hermano, Michel, será todo lo contrario; un profesor de literatura con una incontrolable adicción al sexo, racista y cargado de rencor.

 

Houllebecq pone de manifiesto a lo largo de toda la novela la inmediatez del placer en el que vivimos, sin tiempo a desarrollar sentimientos. Queremos el placer y lo consumimos como el que se toma un refresco. Una vez consumido esperamos un rato y abrimos otra botella.

 

La literatura del controvertido escritor francés es deliciosa. La lectura se escurre entre sus líneas como la corriente de un río en época de deshielo. Puedes leerlo sin más o leerlo en compañía de un cuaderno y un bolígrafo con el que tomar incontables apuntes.

 

Si aún no lo conoces, te sugiero que le des una oportunidad. Es un escritor soberbio. De lo mejor que puedes encontrar en la actualidad. Quizá no apto para todos los públicos. Las partículas elementales es una novela que no deja indiferente absolutamente a nadie.

 

By Javier Rumego

Descargar libros en PDF. La cultura de la piratería

Descargar libros en PDF (o cualquier otro formato digital), descargar películas, música, software informático o videojuegos es una costumbre muy habitual en nuestro país. Hablar de la piratería es realmente complicado. Hay demasiados puntos a analizar, demasiadas cosas que decir. Es muy fácil perder el foco. Escribir este artículo ha sido un dolor de muelas. Lo he escrito tres o cuatro veces. La última versión tenía casi 5000 palabras. Lo tenía ya programado en WordPress para publicarlo cuando he decidido reescribirlo entero, más corto, más ameno y efectivo.

 

Lo primero de todo que quiero dejar claro es que no pretendo escribir un artículo llorón, mucho menos remover conciencias. No soy tan estúpido o tan iluso como para obviar el problema que existe de fondo. En esto de la piratería todos tenemos nuestra parte de culpa. Todos deberíamos de mirarnos el ombligo. No soy un escritor quejumbroso. Por supuesto que me molesta que alguien quiera conseguir mi libro sin pagar por él, sin tener en consideración mi trabajo, mi tiempo, mi esfuerzo y mi posible talento. Aún así, no me voy a poner a darle puñetazos al mar.

 

Mi libro En el laberinto está disponible de manera ilegal en distintas websites más sospechosas que un callejón oscuro en una noche de niebla cerrada. Personalmente no me adentraría en esos territorios ni acompañado del mejor antivirus del mercado haciéndome de Sancho Panza. Mucho menos acercaría el puntero del ratón al botón de download. Por suerte o por desgracia, en mi caso compagino la literatura con otras artes, que son las que hasta el momento me dan de comer. Lo que hagas me trae sin cuidado, igual que las consecuencias que puedas sufrir por ello.

 

No quiero hablar del pirata como alguien ajeno y lejano. Descargar contenido ilegal en España es algo generalizado; puede ser tu hermano, tu hermana, tu primo, tu suegra, tu amigo, cualquiera. Quien no haya consumido nunca un producto pirata que levante la mano y lo diga bien alto.

 

Como decía, tenía un artículo extenso y detallado a punto de publicar, en el que hablaba de los problemas de la piratería, las pérdidas millonarias que provocaba a las distintas industrias, cuáles eran los sectores más afectados y una serie de datos que, en realidad, no le aportan nada nuevo a nadie. Todos conocemos estos datos, y muchos se los pasan por el forro, así que me los ahorro, y voy directamente al grano.

 

Los responsables de la piratería.

Son principalmente dos: la cultura de la piratería que tenemos en España (y otros países) y la inmovilidad de los gobiernos.

 

La piratería viene de lejos.

Mucha gente, especialmente los más jóvenes, piensan que la piratería se origina con la llegada de Internet. Esto es tan erróneo como pensar que la piratería, la otra, ya sabes, la de los barcos, los abordajes y las banderas con calaveras (esto último, sí) se originó en el Caribe.

 

En realidad, la piratería de la que hablamos hoy en día viene de mucho más lejos. En los años setenta y ochenta se vendían en El Rastro de Madrid, y en muchos otros sitios similares, copias de casetes de música de todo tipo. Era una versión primigenia, e incluso artesanal, del mantero actual. Si querías este tipo de producto tenías que rascarte el bolsillo, por lo que otra opción más económica era esperar a que algún familiar o conocido se comprase la casete o el vinilo (original o pirata) y hacerte una copia en casa. Empresas como TDK, Kodak o Fuji hicieron su particular agosto vendiendo cintas vírgenes.

 

Por aquella época aparecían los primeros ordenadores domésticos. Yo tenía un añorado Amstrad CPC 128K con unidad de disco. La industria del videojuego empezaba a despegar y ya había software como el famoso Discology para copiar disquetes. Es decir, con 10 u 11 años aprendías que copiar contenido ajeno era algo normal. Actualmente creo que esta lección se aprende incluso antes.

 

Todo esto, y probablemente casos más antiguos que a mí se me escapan, fueron la semilla que nos ha hecho creer durante muchos años que tenemos derecho a todas estas cosas sin pagar un céntimo.

 

En cualquiera de estos casos, como las fotocopias de los libros, alguien tenía que gastarse el dinero en el original para que los demás copiáramos el contenido. Hoy en día esto ha cambiado. Ya no hace falta que alguien compre el producto para que los demás lo copien. No necesitas que tu hermano se compre una novela para poder descargar el libro en PDF. Está ahí, en la red, al alcance de cualquiera, sale gratis y no se castiga. Sólo tienes que escribir en Google “descargar libros en PDF” y tienes a tu alcance toda la bibliografía de tus escritores favoritos.

 

La cultura de la piratería

Hay países y culturas que no consumen productos pirata bajo ningún concepto. En algunos casos es meramente cultural. Lo consideran exactamente lo que es, un robo, y por eso mismo no lo hacen. A nadie se le ocurre descargar un libro en PDF o la canción de moda. Se les educa desde pequeños para que entiendan que es inmoral y que está mal. Como veíamos un poco más arriba, en España se nos educa para piratear. Lo mamamos desde pequeños, a los pechos de nuestros padres.

 

El otro motivo que hace que haya países donde la piratería no exista es el castigo. Hay países como Estados Unidos que se toman muy en serio la propiedad intelectual y la defienden con leyes rigurosas y castigos ejemplarizantes. Ya veremos más adelante la comparación con España.

 

En España, y también en Sudamérica, el pensamiento es muy diferente. Aquí es fácil encontrar argumentos en foros, en los comentarios de Youtube o Facebook, de gente jactándose abiertamente de que piratean todo tipo de programa informático, bajan música o recomiendan dónde descargar libros en PDF. Por si fuera poco, se ríen de los “pringados” que pagan por cualquiera de estas cosas. O incluso puedes ver en El confidencial este vergonzoso artículo que parece justificar la piratería.

 

Aceptémoslo, hay gente que de ninguna manera está dispuesta a pagar por el material que consume, aun cuando la rentabilidad y los riesgos, de los que te hablaré más adelante, insultan toda inteligencia. He visto casos de personas que han estado horas, incluso días para descargarse gratis contenido por valor de 0,99€. Creo que con eso está todo dicho.

 

Justificaciones de los que practican la piratería digital

Llegados a este punto, viene bien recordar que la piratería es una actividad ilegal. Aun así, los que la practican se justifican abiertamente de muchas maneras. A continuación indico los principales motivos que alegan y lo que opino de ello.

 

Es gratis

No es gratis. Es un ROBO.

 

Facilidad en la localización de contenidos

Defienden que el posicionamiento en Internet de estas páginas es muy alto y les resulta muy fácil encontrar lo que buscan. Pero la realidad es que nada es más fácil que acceder al buscador de Amazon. Los que busquen un software, lo más rápido es ir a su página web y localizar el producto. A veces, encontrar el archivo pirata lleva horas, incluso días.

 

Acceso rápido e inmediato

Me remito al apartado anterior. Nada más rápido e inmediato que entrar en Amazon o en las website oficiales de las marcas. Pagas, descargas el contenido y a disfrutarlo. No tienes que invertir el tiempo en buscar cracks ni nada parecido.

 

Ya pagan por la conexión a Internet

¿Y qué? Es absurdo. Es como ir a un restaurante, pedir un refresco y querer comer gratis porque ya has pagado la bebida. O si lo prefieres es como ir a una tienda a comprar una televisión y querer llevarte el sofá gratis.

 

No se fían de pagar por Internet

Pero se meten en páginas web más sospechosas que un asesino con el cuchillo goteando sangre. No hay nada más seguro que pagar por Amazon o hacerlo directamente por la website del comerciante.

 

En el caso de autores independientes, muchos consideran que si no están publicados por editoriales no merecen que se pague por su obra.

Si consideras esto es porque crees que nuestro trabajo no es bueno. Si piensas así quizá deberías de leerte este artículo sobre la calidad de los libros de los autores independientes. Pero déjame preguntarte ¿qué coño haces perdiendo el tiempo con algo que según tu criterio es una mierda? ¿No crees que es mejor gastar tu tiempo en otra cosa?

 

Los escritores de renombre son millonarios así que no se van a arruinar si no compro su libro

Los libros independientes no son suficientemente buenos para pagar por ellos y los que supuestamente sí lo son, como el que los escribe está forrado tampoco los pagamos. Está claro que lo importante es no pagar. Estaría bien que leyeras este artículo (es gratis) de Santiago Posteguillo, recientemente galardonado con el Premio Plantea para que entiendas mejor lo que gana un escritor con su obra.

 

Son productos muy caros

Esto te lo puedes esperar cuando te hablan de un software de 3000€ pero no de un libro o de un CD de música. Además, este argumento podríamos emplearlo para un coche o una casa y nadie puede tenerlo gratis. En esencia, porque el gobierno no lo permite.

 

Muchas veces el producto es malo

Este era un argumento muy común al descargar música. Un grupo sacaba uno o dos singles buenos para promocionar el álbum y el resto de canciones no estaban a la altura. No pasaba siempre, pero pasaba. Hoy en día, tenemos Spotify donde podemos escuchar todo el disco antes de comprarlo o puedes leer en Amazon los primeros capítulos de una novela. O incluso, muchos escritores ofrecemos gratis los primeros capítulos de nuestros libros en nuestra página web.

 

La normalización de la piratería

En España llevamos tanto tiempo pirateando que no somos capaces de ver lo malo del asunto. Da igual que nos lo expliquen. Cada uno vivimos con nuestra vedad, y como vivimos en un mundo en el que nadie se plantea estar equivocado es muy difícil hacerle a alguien bajarse del burro. Además, en este mundo de pajaritos azules, corazones de colores y pulgares arriba las razones no viajan solas sino que pertenecen a colectivos, cada uno con sus razones que, equivocadas o no, se alimentan del poder de las masas.

 

Da igual descargar libros en PDF, el último disco de tu cantante favorito o la última versión de Windows. Plantearse hoy en día que quizá estemos haciendo algo que no es del todo correcto es un ejercicio sólo al alcance de un héroe griego.

 

La gente cuando descarga contenido ilegal de Internet no piensa que está cometiendo un delito. Al fin y al cabo, lo hace todo el mundo. Es algo normal. Lo ilógico es que alguien pague por algo que puede tener gratis.

 

Quiero entender que la gente que piratea lo hace en la mayoría de los casos sin maldad. Conozco adolescentes y personas de 90 años, todos ellos buenas personas, que consumen contenido ilegal. «Los escritores están forrados» dicen. Por supuesto que Reverte, Follet, Martin y otros no pasan hambre, pero eso no te da pie a que les robes. Otros, aunque no te lo creas, no tenemos tanta suerte.

 

La piratería es una cultura muy arraigada en España

La cultura de la piratería está dentro de nuestro ADN. Éste es uno de los motivos por el que va a ser muy difícil solucionar el problema. Lo consideramos algo normal, y a veces nos cuesta ver la viga en nuestro ojo.

 

En ocasiones, la normalización alcanza el surrealismo. No es la primera vez que un individuo se pone en contacto con un escritor para pedirle gratis el fichero en PDF de su libro, o que le dice que le ha gustado mucho su novela que se la ha descargado de tal o cual sitio. Evidentemente estas personas no piensan que están haciendo nada mal. Es posible, incluso, que sean personas inteligentes, pero la costumbre los ha vuelto gilipollas. Da igual que se lo expliques, no lo van a entender. Como comentaba don Arturo Pérez Reverte hace apenas unas semanas, los hay que son idiotas sociales.

 

La cosa no queda ahí. Aquí hay para todos. En el último mes que llevo dándole vueltas a este artículo, he visto en redes sociales a varios compañeros exaltados porque les habían pirateado sus novelas. Algunos se ponen como furias, lo cual puede ser comprensible. Desde aquí les muestro mi apoyo ante un momento tan desagradable. Lo que no es tan normal es que luego te pongan una publicidad de su libro con Hugh Jackman a la cabeza.

 

El problema cultural es tremendo. El sinsentido lo gobierna todo: Scarlett Johansson, Gemma Arterton, Taylor Lautner o Zac Efron, entre otros guapos, invaden las redes sociales como imágenes promocionales de escritores más o menos desconocidos. Esas imágenes tienen derechos de autor, no sólo del actor o actriz correspondiente sino también del fotógrafo. Igual alguno ha pagado por ello, pero lo dudo.

 

Del mismo modo que no sabría decir cuantos escritores u otros profesionales, como por ejemplo los diseñadores gráficos que tan bien conozco, utilizan licencias legales de sus herramientas de trabajo. ¿Cuántos escriben con un Microsoft Word legal? ¿Cuántos tienen licencias de Photoshop, Illustrator, InDesign o incluso del propio Windows?

 

 Espero que nadie se ponga como un basilisco. Quienes utilicen todo el software legal que no se alteren y levanten la mano ordenadamente. Los otros, como decía antes, todos tenemos que mirarnos el ombligo.

 

La incapacidad del gobierno

Como decía al principio del artículo, el otro problema principal a la piratería en España a parte de la arraigada cultura es la inmovilidad e incapacidad del gobierno. Antes de que las hienas de colores enseñen los dientes, quiero dejar claro que cuando hablo del gobierno no me refiero a éste que tenemos ahora, que también, sino que hablo del anterior y del anterior, quizá de los últimos cuarenta años, o quizá de los últimos cien, o tal vez de los últimos trescientos o cuatrocientos años. Si algo sobra en la historia de España son ejemplos de malos dirigentes.

 

Anteriormente hablaba de la contundencia de países como Estados Unidos a la hora de defender la propiedad intelectual. España siempre ha estado muy por detrás en este aspecto. Los diferentes gobiernos en los que hemos ido alternando inútiles tras inútiles, jamás se han tomado este asunto lo suficientemente en serio.

 

Bien es cierto que últimamente se están haciendo cosas: el cambio de ley del 2015, el nuevo canon digital (impuesto por la UE, que ya veremos qué resultados da y cómo reparten lo recaudado), el cierre de algún portal de descargas y poco más.

 

Desde mi punto de vista, sanciones ejemplarizantes ayudarían a solucionar el problema. Cuando algo está tan arraigado en nuestra idiosincrasia no hay otra forma de sacarlo más que a palos. Nada escuece más que nos toquen el bolsillo. Y sí, la ley del 2015 ha supuesto un punto de inflexión en la piratería, pero básicamente en las empresas. A nivel particular seguimos más o menos igual. Cualquiera puede descargarse prácticamente lo que le dé la gana, sin que le pase nada.

 

Personalmente creo que a ningún grupo político de España le interesa solucionar este problema. A ninguno de ellos se le ocurriría incluirlo en un programa electoral, que luego no cumplen. Quizá sean incompetentes, pero no son tontos. Me imagino la cantidad de votos que podrían perder si muestran un verdadero interés en acabar con la piratería. Definitivamente no es un buen negocio para ellos. Intuyo que dejarán correr el tiempo, dando pasos pequeños, a veces impuestos por la UE, sin prisa, esperando que se vaya diluyendo poco a poco, para llegado el momento ponerse la medalla.

 

El problema de la piratería en los libros

La literatura es uno de los sectores más perjudicados por la piratería. Descargar libros en PDF es una de las acciones más comunes entre los consumidores de piratería. En otras palabras, descargar ilegalmente libros es un hurto. Cuando te descargas mi libro de manera pirata me estás robando. Si me robas no cobro y si no cobro no como. Si no como tengo dos opciones: me muero de hambre o dejo de escribir y me busco otro trabajo. Entiende que los escritores vivimos de nuestros lectores, es decir de ti.

 

Con la aparición de los dispositivos de lectura digital como los Kindle, la piratería de los libros se ha multiplicado exponencialmente. Es muy normal ver a gente quedando para intercambiarse archivos como si fueran cromos. O mandar libros en PDF por email. Muchas veces descargan libros que ni van a leer. Es descargar por descargar. No es que sea gratis, es vicio. Hay gente que se aburre en la oficina y se descarga libros pirata para matar el tiempo.

 

Descargar libros en PDF es sólo una parte del problema

Los escritores vivimos en constante amenaza por la autoría de nuestra obra, especialmente cuando no somos famosos. Yo, por ejemplo, subo mucho contenido a mi página web que puedes leer gratis: relatos cortos, los primeros capítulos de mi novela, por supuesto los artículos del blog… Cualquiera puede robarme mis escritos y publicarlos o presentarlos por ahí con su nombre. Desde luego, tomo todas las precauciones posibles para proteger mi obra, pero como te puedes imaginar mis recursos para controlar esto son limitados.

 

Hace unas semanas, la escritora Clara Asunción García publicaba en las redes sociales cómo la habían pirateado y subido a la plataforma Wattpad su obra. Alguien había cogido su novela, le había cambiado los nombres a los personajes y la había subido para que la gente pudiera leerla gratis. Más de 39.000 lecturas en un año que es lo que tardó la autora en darse cuenta de lo que estaba pasando. Algún canalla dirá que gracias a eso está ganando cuota de mercado, pero la realidad es que está autora ya tuvo que dejar de escribir para proteger su obra como explica en este artículo.

 

 

La persona que subió el libro cambió el nombre de los personajes y lo publicó. Quizá no fuera consciente de lo que hacía, y dudo que quisiera enriquecerse con esto. Pero si las autoridades le metieran una multa de 30 a 50 mil euros, aprendían esa persona y unos cuantos más. Y luego tenemos el comentario de un lector o lectora que dice que le parece genial, que le encantan los libros de esta escritora y que así no tiene que pagarlos. Aquí tenemos el claro ejemplo de un par de gilipollas sociales. Para mear y no echar gota.

 

Comparación con otras artes

La música es el sector más castigado por la piratería. Sin embargo, el escritor es el artista que peor parado sale de todo esto. Una persona que piratea siempre puede ir a un concierto o a una obra de teatro de sus cantantes y actores preferidos. Los escritores no tenemos posibilidad de llenar los platos de sopa nada más que con nuestros libros, y además somos los que menos subvenciones recibimos por parte del Estado.

 

Un escritor puede abrir un canal de Youtube para ganar visibilidad y si se lo monta bien incluso ganar algo de dinero extra (poco). Pero difícilmente veremos un caso como el de Pablo Alborán con un escritor. La literatura es el arte menos audiovisual de todos los que existen, y también el menos inmediato. La literatura es pausada, es intimidad, por lo que sale perdiendo en este entorno 2.0. La pintura o la escultura apenas se ven afectadas por la piratería digital. Por supuesto tienen sus propios enemigos, pero éstos no son las descargas ilegales. Los hay que no pagarían ni lo que cuesta la impresión de una lámina de Cézanne.

 

Riesgos de descargar contenido pirata

Llegados a este punto estaría bien que conocieras los riesgos más importantes si practicas la piratería.

 

Es ilegal y, por lo tanto, te expones a pagar una multa incluso a ir a la cárcel.

En este caso corres más riesgo si eres una empresa que un particular. A diferencia que en otros países, en España apenas se persigue al individuo. Aun así, ya hay sentencias en firme donde un particular ha sido castigado a pagar una multa por descargarse películas de manera ilegal.

 

Aunque parezca mentira, en España 4 de cada 10 empresas utilizan software pirata. En el año 2015 cambió la ley por lo que este tipo de delitos se pueden castigar por la vía penal. Ya hay casos de empresas condenadas a pagar cantidades millonarias por delitos contra la propiedad intelectual. Así que, si pretendes reducir costes de tu empresa, instalar software pirata no es lo más inteligente.

 

El caballito de troya

Posiblemente seas de esos que sacan pecho y te sorprendas de lo listo que eres. Mucho cuidado, los hay más listos que tú.

 

Uno de los mayores problemas que tiene descargar archivos ilegales es que es muy posible que los ficheros no estén limpios. Los hackers son muy listos y actualmente disponen de muchas herramientas. Para ellos es muy fácil esconder el Ojo de Sauron en tu ordenador, quien lo verá absolutamente todo: documentos, contraseñas, números de cuenta, acceso a la webcam, fotografías…

 

Ahora piensa si te interesa descargar libros en PDF, cuando su versión legal cuesta 0,99€ o 2,99€ o incluso 9,90€. Descargar contenido ilegal te puede salir muy caro, así que luego no llores. Estás avisado.

 

¿Tiene solución?

Yo quiero ser optimista. Creo que mucha gente está cambiando de mentalidad. El problema es que, como he explicado a lo largo del artículo, es un problema muy arraigado. A lo largo del 2017 la piratería bajó un 6%. Estamos pendientes de los datos de 2018 pero todo indica que seguirá la misma inercia.

 

Las nuevas tecnologías, cambios de política de muchas empresas y las plataformas de televisión mediante suscripción están contribuyendo a cambiar las cosas. Ofertas más accesibles para el usuario domestico y el profesional dejan sin excusas a los piratas. Incluso hay empresas permiten que utilices su software gratis y sólo cuando generes dinero tengas que pagar por la licencia.

 

Actualmente cualquiera puede tener una copia legal de Photoshop por unos 12€ al mes o usar alternativas de software libre como GIMP.

 

HBO, Netflix o Amazon Prime son claros ejemplos de plataformas que contribuyen a que las descargas de películas y series disminuya. Aún así, sigue siendo un sector muy castigado. La suscripción base de HBO o Netflix en España cuesta 7,99€ al mes. Amazon Prime se sitúa en 19,95€ al año. Vamos que incluso contratando los tres servicios saldría más económico que aquellos tiempos en los que alquilábamos las películas en el extinto videoclub, y nadie se rasgaba las vestiduras por pagar para ver una película.

 

En el caso de Amazon y la literatura, al ser Premiun, puedes acceder a todos los títulos que quieras en su modo de préstamo. Puedes leer todo lo que quieras en versión digital por el precio de la suscripción.

 

Aun así, sigue habiendo mucha gente que se niega a pagar por estos servicios. Muchos de los que piratean seguirán haciéndolo. Siempre habrá quien quiera descargar libros en PDF, películas, series y software informático. Por eso es tan importante que los dirigentes se remanguen de una vez y tomen cartas en el asunto.

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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By Javier Rumego

Madame Bovary – Gustave Flaubert

Con esta novela me pasó algo parecido a lo que os comenté hace unas semanas con El viejo y el Mar. Estaba en la Feria del Libro de Madrid cuando llegué a una caseta con un montón de Clásicos. Esta vez atrapé Madame Bovary, Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y Así habló Zaratustra por unos 15€, menos de lo que cuesta cualquier libro de rebaño de esos que abundan por las demás casetas con algún famoso firmando.

 

De los tres libros, Madame Bovary fue el que más me gusto con mucha diferencia. Alicia es quien lo tuvo más difícil y es que a veces es complicado luchar con los recuerdos de la infancia. Aun así, fueron tres lecturas enriquecedoras.

 

Emma Bovary la adultera más famosa de la literatura

Madame Bovary es el adulterio más famoso de la literatura junto con Anna Karenina. Personalmente prefiero la obra de Flaubert por su perfección técnica y por la cantidad de emociones contradictorias que me hizo sentir.

 

Flaubert creó con esta obra una crítica a la alta burguesía francesa de mediados del siglo XIX. El libro despertó un gran revuelo en el momento de su publicación y estuvo muy cerca de ser censurado. Las aventuras de Emma Bovary escandalizaron a una sociedad clasista e hipócrita. El abogado del escritor consiguió solventar el problema haciendo creer que el libro se cerraba con un final moralista.

 

Madame Bovary ha sido utilizada durante muchos años por un sector feminista como un claro ejemplo de la desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, la lucha de Emma nada tiene que ver con el colectivo de la mujer. A Emma las demás mujeres le traen sin cuidado, igual que el resto del mundo. A Madame Bovary sólo le importa ella misma, anteponiendo sus deseos incluso a las necesidades de su hija recién nacida.

 

Madame Bobary es un personaje real, construido a la perfección

Emma es un personaje complejo, de los que a mí me gustan. Está llena de sueños y aspiraciones. Busca que su vida sea un constante torrente de emociones y sentimientos, como en las novelas que lee. Es una mujer insatisfecha. Nunca conseguirá ser feliz porque la realidad jamás podrá competir con sus sueños. Al igual que los libros de caballerías hicieron estragos en Don Quijote, en el caso de Emma son las novelas románticas las que le dejarán una ancha grieta.

 

Primero se dará cuenta que el matrimonio que acepta con la ilusión y la ignorancia de la juventud nada tiene que ver con la idea romántica que ella se había construido en su cabeza. Su marido, un buen hombre, no tiene nada que ofrecerle salvo una vida tranquila, hogareña y aburrida. Madame Bovary tendrá que buscar emociones fuera del matrimonio. Varios amantes y un ritmo de vida que no puede sostener le llevarán a un desenlace dramático.

 

El personaje de Madame Bovary está repleto de emociones que traspasan las páginas para colarse en tus sentidos. A veces la quieres y a veces la desprecias. Sus infidelidades es lo que ha trascendido a lo largo del tiempo, pero son lo de menos. Nadie debería de escandalizarse por un par de cuernos. Hoy en día, cualquiera los ha llevado y los ha puesto en algún momento de su vida. Son sus caprichos y su egoísmo lo que desagradan. Emma es una victima de sus propios sueños, de su falta de moral y de su egoísmo. Pero también es un canto a la rebeldía y a las ganas de vivir, de no conformarse con una vida normal. En la actualidad me recuerda mucho a esos jóvenes que demandan todos los derechos sin asumir ninguna obligación, los que quieren sólo esa parte de la vida repleta de colores.

 

Gustave Flaubert creó una obra universal indispensable para los amantes de la literatura. Su lectura es maravillosa. La calidad técnica, la narrativa, la construcción de cada una de sus frases…, todo es simplemente perfecto. Si aún no la has leído te recomiendo que lo hagas. Es una verdadera joya de la literatura.

 

 

By Javier Rumego

La locura del hombre cuerdo

Azorado me dispongo a escribir esta historia que muchos tomarán por falsa o simplemente los desvaríos de un pobre demente. Sin embargo, y a pesar del lugar en el que me hallo, no estoy loco. ¡Qué más quisiera! Juro por la poca consciencia que me queda, que todo lo que voy a relatar a continuación es absolutamente cierto.

Durante estos años he hecho todo lo posible por olvidar lo que sucedió aquella noche. Los medicamentos y el amplio surtido de drogas que me administran en el psiquiátrico han estado a punto de conseguirlo. Pero esta tarde todo ha regresado a mi memoria con horrenda claridad. No importa lo que haga por escapar; no existe lugar en el que poder esconderme. Estoy condenado.

Los hechos ocurrieron hace ya muchos años. Yo tan sólo era un joven adolescente con las orejas de soplillo y un rostro alargado cubierto de acné. Era finales de verano, y al igual que otros años había ido a pasar unos días a la casa que mi amigo Nacho tenía en la sierra de Madrid. Recuerdo el sol como la yema de un huevo crudo, clavándose en las montañas, escurriéndose entre ellas. La oscuridad gobernó el cielo. La noche nos sorprendió lejos de casa. El pueblo estaba en fiestas por lo que decidimos, o mejor dicho, decidieron que aún no era el momento de regresar. Otros años habíamos hecho una fogata donde contábamos historias de miedo, pero parece ser que nos habíamos hecho mayores y eso ya no era suficiente.

Permítanme que detenga por un instante la narración, a fin de explicarles de qué manera estaba constituido aquel grupo: Paco y Gustavo eran un par de años mayores que el resto, luego estaban Rodrigo, Andrés y su primo Julio, las dos chicas, Mónica y Yolanda; y como es de entender, mi amigo Nacho y yo.

No logro recordar cuál de todos ellos propuso saltar la tapia del cementerio, pero sí el escalofrío que sentí ante semejante idea. Me llamaron gallina y se burlaron de mí. Nacho me suplicó con la mirada que no le dejara en evidencia. Tan sólo Yolanda parecía pensar lo mismo que yo. No nos hicieron caso y corrieron como endemoniados al camposanto. Acampamos junto a una pareja de mausoleos. Dicen que ante la muerte todos somos iguales, pero las tumbas recuerdan las diferencias de quiénes fuimos en vida. Los recuerdo reír con fuerza, ahora pienso que era la manera que tenían de disimular sus propios miedos. Yo, por mi parte, estaba aterrado. Gustavo sacó de su mochila un par de botellas: whisky y ginebra, que rápidamente se cubrieron de manos.

La noche se estaba convirtiendo en un infierno para mí. Odiaba la bebida. La odié desde bien pequeño, cuando mi padre llegaba a casa borracho y el peso de su mano caía sobre mi madre, mis hermanos o mi propia mejilla, o donde fuera que atinase el muy hijo de puta. Me obligaron a beber contra mi voluntad y el nudo de mi gaznate. Aturdido por el efecto embriagador de los licores, el tiempo corrió ambiguo. De repente apareció en el cielo la luna, gorda y redonda cubierta de plata. Mis sentidos estaban adormilados cuando a lo lejos oímos el sonido inquietante de las campanas. Eran las doce. Creo que a esas alturas estábamos todos borrachos y mi alma asustadiza volvió a quebrarse. Paco gritaba hasta romperse la voz intentando alterar el sueño de los muertos. Andrés vomitaba mientras su primo le sujetaba la cabeza y Rodrigo observaba atentamente cómo su amigo era capaz de expulsar semejante volumen de tan repugnante materia. Gus y Mónica se morreaban tirados en el suelo: la mano de él desaparecía bajo la camisa de ella, la mano de ella se perdía en el pantalón de él. Nacho trataba de hacer lo mismo con Yolanda, pero ésta no era tan resuelta como su amiga. Mis riñones depuraban el alcohol oprimiendo desde hacía rato mi introvertida vejiga. No me atreví a aliviarme en aquel lugar. Paco no tuvo la misma consideración y lanzó una portentosa meada sobre una tumba rematada con la imagen de la muerte, en piedra de granito y escalofriante guadaña en mano.

Unos pasos nos sobresaltaron e hicieron que instintivamente nos reagrupáramos como un banco de sardinas. Un hombre alto y delgado apareció entre las sombras vistiendo un elegante traje oscuro. El pelo blanco prensado hacia atrás y unos pómulos marcados le daban un aspecto inquietantemente siniestro.

—No deberíais estar aquí —dijo con voz profunda y sosegada—, mucho menos molestar a los difuntos.

—No molestamos a nadie, sepulturero —contestó Paco insolente—. Los muertos tienen el sueño profundo.

El misterioso hombre sonrió como lo haría un depredador ante su presa. Fue entonces cuando me fijé en su voraz dentadura, adornada por un afilado colmillo de oro.

—¿De verdad pensáis que soy el sepulturero? —estalló en una risa tan sonora como espeluznante. Tornando nuevamente el rosto serio, añadió—. Debéis iros ahora mismo de aquí y mostrarle más respeto a la muerte.

—No nos vamos a ningún lado, viejo —dijo esta vez Gustavo sacando pecho delante de su conquista.

La sombra no dijo nada. Nos miró uno a uno en silencio. Sus ojos, amarillos como los de los gatos, se clavaron en mis retinas traspasando mi alma, haciendo temblar mis esfínteres. Traté de convencerme de que todo era consecuencia del alcohol que se cobijaba en mis venas.

—Iros ahora y no os sucederá nada. Quedaos y en menos de un año la muerte vendrá a visitaros.

—Yo no le tengo miedo a la muerte —gritó Paco lanzando la botella de whisky contra la estatua de la guadaña.

—Muy bien, entonces vendré a por ti el primero.

El cielo se iluminó con un fogonazo. Hubiera dicho que fue un rayo, pero no le acompañó trueno ni tormenta alguna. El hombre misterioso había desaparecido.

No aguanté más. Tenía que irme de allí, el sudor era demasiado frío. Nuevamente ensalzaron su valor a costa de mi cobardía. Nacho no volvería a ser bienvenido mientras estuviera conmigo. Tan sólo Yolanda me secundó en la huida.

—Eres un mierda —alcancé a escuchar la voz de Paco cuando abandonaba el cementerio—, ese viejo no es más que el guardés de este maldito cementerio.

Nunca más volví a ver a Paco. No habían pasado tres meses de aquella horrible noche, cuando la muerte le encontró al atardecer de un día nuboso. Tuvo una muerte trágica y horrenda, que se me antoja debió de ser muy dolorosa. En una excursión de montaña cayó en un foso donde esperó durante horas a ser rescatado. Dijeron que se había fracturado media docena de huesos, entre ellos una costilla que se le clavó en el pulmón, dejándole finalmente sin aliento. Quisimos convencernos de que fue un accidente, que nada tenía que ver con la amenaza de aquel misterioso hombre. Pero dos meses después murió Julio al desprenderse sobre su cabeza una cornisa en mal estado. El pánico se apoderó de mi alma. Uno a uno fueron cayendo todos, tal y como dijo el extraño: Rodrigo fue acuchillado por un ladrón nervioso y primerizo; Mónica y Gustavo sufrieron un accidente de tráfico; y a mi buen amigo Nacho le reventó el corazón. Una semana antes de morir pude hablar con él. Me dijo que llevaba días soñando con el sepulturero, y que en esos sueños le decía que le estaba buscando. El último en morir fue Andrés, ahogado en un mar con corrientes traicioneras.

A estas alturas de relato, supongo que entenderán el estado de ansiedad en el que me encontraba. Tenía miedo de que la muerte también viniera a por mí. Al fin y al cabo no me fui del cementerio justo cuando ella nos lo ordenó, y no sabía si aquellos minutos de indecisión serían suficientes para salvar la vida. Yolanda cayó en una depresión profunda. Vivía sedada a base de pastillas. Pensé que moriría, y eso confirmaba que yo lo haría con ella. Pero no lo hicimos. A cambio llevamos una vida llena de sufrimiento. Hay días que dudo de si nuestro castigo fue mayor que el de nuestros amigos. Hace años que no hablo con ella, sólo verla me hacía recordar aquello que había decidido olvidar a toda costa. Traté de llevar una vida normal, pero no pude. Finalmente, tras años de terapia, di con mis huesos en este manicomio. Yo mismo me convencí de que era mucho mejor estar loco que cuerdo, pues la cordura me llevaba a una realidad tan horrenda como difícil de asimilar. Podría decir que de alguna manera había encontrado mi felicidad. Pero esta tarde mi mundo ha vuelto a desmoronarse.

Periódicamente nos hacen una evaluación para diagnosticar el progreso de nuestra patología. Al psiquiatra de hoy no le recordaba de otras veces, y sin embargo me resultaba extrañamente familiar. Quiso ahondar en mis recuerdos, pero sé mantenerlos bien guardados. No dejo que nadie entre ahí. La puerta debe de estar bien cerrada para que no se escape ningún recuerdo. Pero este maldito doctor era más insistente que los anteriores. Me estaba haciendo sudar, y yo lo único que quería era escapar. Entonces, con un gesto que parecía tranquilizador posó sus manos sobre las mías y me dijo:

—Tranquilo. Estate tranquilo ¿Es que acaso no me recuerdas?

Y entonces sonrió, y vi su colmillo de oro y sus ojos de gato. Quise apartar mis manos, pero las suyas las sujetaron fuertemente contra la mesa.

—¿Creías que por estar aquí no te encontraría? Nadie puede escapar de mí.

—¿Vas a llevarme contigo?

—Si, pero no hoy. Volveré a por ti dentro de muchos años.

—Llévame contigo. Libérame de una vez —grité desesperado.

Una enfermera rechoncha, con permanente de hace tres décadas entró jeringuilla en mano, pero el doctor la detuvo.

—Alto. Este paciente no necesita eso. Debe saber que esto no ha sido un sueño. Tiene que decidir si quiere seguir siendo un loco o un hombre cuerdo —dijo con una sonrisa antes de irse.

Por más que intentemos negarlo o en el mejor de los casos no pensar en ello, nadie escapa de la muerte. No se trata de cuándo o cómo moriremos, sino de cómo vivimos hasta que eso sucede. Yo ya lo he decidido. Mi alma está desgarrada como el vientre de un becerro ante las fauces de una manada de lobos. En cuanto termine de escribir estas líneas, golpearé mi cabeza contra la pared, y o viene el sepulturero a buscarme de una maldita vez o en un rato estaré con la cabeza abierta, vistiendo una elegante camisa blanca.

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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By Javier Rumego

El callejón de las sombras

No sé cómo ni cuando la perdí, pero hace mucho tiempo que vivo sin ella, tanto que no recuerdo el tipo de hombre que era antes de extraviarla. Quizá fue el verano que viajé por Europa o un par de otoños después cuando se cruzó en mi vida aquella anciana de manos como ramas secas o tal vez fue todo o quizá nada. No sé, sea como sea, trato de sobrevivir sin ella, y tal y como está el mundo, quién sabe, quizá sea mejor así.

Pronto amanecerá. No ha dejado de llover en toda la noche. Siento el frío calando mis huesos. Echo la mano al bolsillo de la cazadora y recuerdo que he dejado de fumar. Por lo general lo llevo bien, pero en momentos como éste le vendería el alma al Diablo por un cigarrillo. La lluvia golpetea el suelo sin cesar. Me resguardo bajo la estrecha cornisa que hay en el callejón, pero eso no evita que mis desgastadas botas estén empapadas, igual que el bajo de los pantalones. Precariamente cobijado, y resguardado bajo las sombras de la noche espero silencioso la llegada de Roberto, igual que las otras veces, en el sitio acordado. Apenas sé nada de él, ni tan siquiera su apellido: simplemente Roberto o Rober como él insiste en que le llame.

He llegado antes de la hora y la espera se me hace eterna. Estoy  agotado. Agradecería un sitio donde poder recostarme. Qué bien me vendría ahora mi viejo coche. Apoyo la espalda contra la pared y siento su frío traspasar el abrigo de mi ropa. Acepto el peaje por liberar mis piernas del peso de mi alma. Ha sido una noche muy larga.

Tras un par de perritos y una ración generosa de patatas, me dirigí al local del moro para intentar conseguir información acerca del material robado a unos grandes almacenes hacía tan sólo un par de días. Como era de esperar no me recibieron con los brazos abiertos, mucho menos con una sonrisa. Mustafá es un tipo capaz de robarle el tacataca a una anciana: un mal bicho del que conviene guardarse las espaldas, el muy cabrón. Pero lo cierto es que yo no soy mejor que él, y a diferencia de la mayoría de personas con las que trata, me importa una mierda lo que pueda hacerme. Nada más verme, movió su despreciable cabeza en distintas direcciones y, como si estuviese provisto de un poder mágico, se levantaron inmediatamente todos aquellos que fueron rozados por su mirada: un total de cuatro conté, aunque en realidad fueron cinco. Aún me duele la mandíbula por el suspenso en matemáticas. Uno a uno los fui derribando: primero, y siguiendo una regla ineludible, noqueé sin piedad al más grande de todos, para a continuación ir deshaciéndome de un resto asustadizo, hasta quedarme con las pelotas del Mustafá bien estrujadas en mi mano. No necesité más que un par de apretones y amenazarlo de quedarme con su circuncisión en la mano para que me dijera todo lo que quería oír.

Hice una llamada y media hora después estaba en el lugar indicado. Parecía desierto, pero advertida por mi presencia, una sombra salió de entre la oscuridad. La silueta me esperaba bajo la luz de la farola. Le di la información y a cambio me entregó el sobre acordado. Concluido el negocio, cada uno se fue por su lado, y la sombra volvió a fundirse con la noche.

Con el dinero fresco en mi poder, dudé si poner a prueba mi suerte en el casino o hacer una visita a las chicas de Marisol. Finalmente decidí pasarme por la trastienda del señor Lee; ese chino cabrón sabe lo que se hace y es un tipo legal. Si la fortuna seguía de mi lado, más tarde me dejaría un buen dinero con dos o tres muchachas en casa de la fulana. No pude entrar en ninguna partida de póker, lo que me llevó inexorablemente a la mesa de la ruleta.

Llevaba dos whiskies y doscientos euros perdidos cuando el teléfono empezó a vibrar incómodo en el bolsillo. Rápidamente identifiqué el número y contesté. La señora de Fonseca me avisaba de que su marido había salido de casa con la excusa de una emergencia en el trabajo. Según parece, esas urgencias se sucedían con relativa frecuencia, lo que llevó a esta buena mujer a contratar mis servicios. Apuré la copa y salí del casino. Apenas un par de semanas antes instalé un localizador en el vehículo del sospechoso. Saqué el móvil y rogué porque hubiese cogido su coche y no el de su esposa. Hubo suerte: el puntito rojo se desplazaba nítidamente por la pantalla de mi teléfono. Sin duda, la diosa Fortuna estaba de mi parte; de haberme ido al burdel me habría sido imposible pasarme por el hostal a por la réflex. Cogí un taxi y le fui indicando hacia donde quería ir hasta que llegué a mi destino. Estaba a tan sólo un par de calles de mi objetivo, y desde luego no estábamos cerca de sus oficinas. La calle se encontraba desierta, por lo que me resultó fácil distinguir dos figuras de pie en mitad de la noche. Oculto entre los coches cubrí la cámara con un plástico, activé los infrarrojos y aumenté el zoom para acercarme a donde la vista no me alcanzaba. «Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? Resulta que nos ha salido trucha, el muy cabrón». Estaban hablando, seguramente negociando, cuando el chapero tomó la mano del marido y la acercó hasta su paquete. Como un acto reflejo mi dedo presionó el botón de disparo. Allí mismo empezaron a morrearse, juntando sus cuerpos como dos serpientes en celo. Distraídos por la efusividad de su lascivia fueron sorprendidos por un tercero, un merodeador de la noche, un ratero del tres al cuarto. El filo de una navaja destelló en la oscuridad. El puto se sobresalto y empezó a hacer aspavientos como una maricona histérica. El ladrón le reprendió para que se callara. En ese mismo instante el marido infiel lo golpeó con el mango del paraguas y la violencia de mil demonios. El pobre desgraciado cayó al suelo de bruces, donde fue rematado por una docena de patadas. El chapero cubría su boca con las manos, contemplando como la sangre del ratero se diluía en el agua. Si no estaba muerto, terminaría ahogándose. El empresario sacó un pañuelo del bolsillo del pantalón y cubriendo sus manos con él agarró del cuello al maricón. Presionándolo contra la pared le dijo algo al oído hasta que su presa asintió tímidamente. Sin más, le sacó la verga y allí mismo empezó a mamársela. Mi dedo entró en estado de tic. Al poco se incorporó y golpeó al chapero con la misma violencia que lo hiciera antes con el ratero. Los dos cuerpos, probablemente amigos, seguramente compinches, yacían juntos en el suelo. El violento sacó su teléfono e hizo una llamada, quizá a su abogado o tal vez a otro fulano que terminara por satisfacer sus necesidades carnales. Fuera como fuese, no me iba  quedar allí para comprobarlo. Ya tenía lo que había ido a buscar y con un poco de suerte lo cobraría esa misma noche. El marido de mi cliente, desapareció de la escena como un fantasma. Podía haber ido a auxiliar a los desgraciados, pero aquella no era mi guerra. Cada uno sabe donde se mente y debe asumir las consecuencias de lo que hace. Si ya estaban muertos nada podía hacer por ellos, como mucho dejar una colección de huellas en sus cadáveres  o algún rastro que llevase a la policía hasta mi guarida. Ni hablar. Bastante tensas estaban ya las cosas con los maderos. El teniente Hernández me tiene entre ceja y ceja desde hace tiempo y no iba arriesgarme por dos miserables como esos. En fin, que cada perro lama su pijo. Llamé a mi cliente para confirmarle que tenía el material. Me dijo que su marido acababa de llamarla avisándole de que se había complicado muchísimo el trabajo y que seguramente no iría en toda la noche. Quedamos que en una hora le llevaría las fotografías. Otro taxi me llevó nuevamente al hostal, donde hice una copia de las instantáneas.

Alguien entra en el callejón. Por la manera de andar, inmediatamente percibo que no es Roberto. Tan sólo se trata de un adolescente perdido y borracho, suficiente para darme un buen susto. No pasan más de cinco minutos de la hora acordada, pero este tío tiene una puntualidad británica. Nunca antes se había retrasado. Me pregunto, impaciente, qué le habrá sucedido.

Ya en mi habitación separé cuidadosamente las imágenes sexuales de las de las agresiones, y grabé un cd que me cuidé en dejar limpio de huellas. Las otras imágenes quedarían a buen recaudo en una carpeta oculta dentro de mi portátil. Algún insensato habría intentado sacar partida de un material como este, pero yo no soy tan estúpido. Si algo he aprendido en la vida es que a los ricos y a los poderosos es mejor dejarlos tranquilos. El señor Fonseca es un tipo de muchos recursos y buenos amigos, que además se gasta unas malas pulgas de mil cojones. Yo nunca fui el más listo del colegio, pero al menos me da para ser consciente de mis limitaciones; y eso en el mundo en el que vivo es mucho. Extorsionar a hombres como éste es arriesgarse a acabar en el fondo del río con zapatos de cemento, un tiro en la frente o con la cabeza abierta de un paraguazo.

Si se sorprendió no mostró signo alguno en su rostro que la delatara. La señora de Fonseca observó detenidamente las fotos. Sacó el disco del ordenador y me entregó el sobre con la recompensa.

−Aquí tiene su dinero. Ha hecho un buen trabajo, detective.

−En realidad no soy detective.

−¿Qué es entonces?

−Alguien que hace encargos, señora.

Debió de gustarle la respuesta porque sonrió.

−Es una lástima, incluso pensé que se llamaría Flanagan.

−La gente me llama Curro.

Pausa.

−Me gustaría hacerle otro encargo −dijo entonces−. Me casé con mi marido siendo muy joven, y bueno eran otros tiempos. El caso es que es el único hombre con el que he estado y ahora resulta que es −duda− homosexual. Me gustaría saber qué se siente al ser penetrada por un macho de verdad.

Permanecí en silencio.

−Le pagaré. Le pagaré bien.

A pesar de superar de largo los cincuenta, la muy hija de puta tenía el culo y las piernas más duras que muchas fulanas de veinte; qué razón tenía el bizco cuando aseguraba que no había nada como las posaderas de una ricachona que se pasaba todo el día metida en el gimnasio. La puse a cuatro patas contra la mesa del salón y la folle salvajemente: la tiré del pelo, la insulté, azoté sus nalgas, mordí su espalda y rugí como un león mientras ella relinchaba como una yegua. Debió de quedar complacida, pues además del dinero acordado me dio una generosa propina; en total mil quinientos euros por un polvo que estaría encantado de repetir. No quise entretenerme más de la cuenta, no fuera a ser que el marido nos sorprendiera presentándose antes de lo previsto. Me acompañó hasta la puerta y me despidió con un beso en los labios, una sonrisa y un hasta pronto.

El cielo está clareando. El día va ganándole terreno a la noche, y en pocos minutos suyo será el cielo. Unos zapatos resuenan precipitados en la calle. Instintivamente me pego a la pared tratando de ocultarme. Por fin aparece Roberto. Me relajó. Veo como su cara bonachona y regordeta se decora con una sonrisa.

−Perdona el retraso. La niña se ha puesto mala esta noche y me he esperado para darle la medicina. Vamos a tener que darnos prisa, ya hay gente esperando en la entrada.

Abre la discreta puerta de atrás y entramos en el local. Rápidamente me pongo a preparar café mientras Roberto se hace cargo del resto. En breve llegarán las monjas con comida caliente y algún dulce. Se nota que estamos coordinados: Rober lleva años haciendo esto y yo siempre he sido bastante espabilado. En cuanto lleguen las hermanas abriremos las puertas del comedor.

Sirvo sopa caliente. Cada plato que doy me lo pagan con una sonrisa: una niña pequeña, un hombre de unos cuarenta años con traje y corbata, una anciana…, en todos ellos veo el rostro de Sara mirándome orgullosa. Dios, cómo la echo menos.

 

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By Javier Rumego

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