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By Javier Rumego

La Isla del Tesoro – Robert Louis Stevenson

La Isla del Tesoro es el libro de aventuras por antonomasia, y sin lugar a dudas la historia de piratas más famosa del mundo. Las páginas escritas por Robert Louis Stevenson han sido fuente de inspiración para el cine, la literatura, los cómics, o incluso los videojuegos.

 

La Isla del Tesoro es un libro muy especial para mí. Como lector no acostumbro a releer demasiadas novelas. Desafortunadamente no tengo la capacidad de otros lectores de leerme un libro en uno o dos días. Tampoco leo lento, pero hay muchas novelas que quiero leer, autores que quiero conocer. La Isla del Tesoro no sólo es una excepción sino que probablemente sea el libro que más veces he leído. Es como ese lugar en el que una vez nos sentimos seguros y al que nos gusta volver. De hecho, en este preciso instante estoy leyendo una maravillosa versión reducida en inglés, de la editorial Oxford Bookworms Library, con opción de audiolibro, muy recomendable para los que queremos mejorar en el idioma de Shakespeare y leer libros en inglés.

 

La novela empieza con una visita inesperada. Un misterioso personaje irrumpe en la vida de unos personajes que hasta entonces vivían tranquilos. Un viejo pirata con cicatriz en la mejilla esconde en un desgastado cofre unos cuantos secretos, pero uno por encima de todos: “el mapa del tesoro del capitán Flint”. Todo ello, llevará al joven Jim Hawkins a abandonar su hogar y embarcarse en La Hispaniola, en lo que será la mayor aventura de toda su vida.

 

Si prestamos atención, la estructura de la novela es muy similar a la que años después emplearía J.R.R. Tolkien para escribir El Hobbit, casualidad o no, otro de mis libros favoritos, del que os hablaré próximamente.

 

¿Acaso hay algo más sugerente que un tesoro pirata?

Por alguna extraña razón, pocas cosas nos intrigan más a los humanos que un tesoro escondido. Da igual la época o la cultura que lo enterró. Quizá sea porque enciende tres llamas que habitan en la profundidad de nuestra alma: el dinero, la ambición y el misterio.

 

Contar historias de piratas y tesoros escondidos es un recurso muy utilizado en todo tipo de narrativa. En cine tenemos infinidad de ejemplos de películas como el Capitán Blood, El Temible Burlón, La Isla de las Calaveras Cortadas, Los Goonies o la saga de Piratas del Caribe, por poner sólo algunos ejemplos. También encontramos excelentes historias en exitosos videojuegos como la primera y cuarta entrega de la excepcional saga de Uncharted, el cuarto capítulo de Assassin´s Creed, Black Flag, o los míticos Monkey Island.

 

Todas estas historias beben de la obra de Stevenson, el cual popularizó elementos como los mapas del tesoro, las canciones piratas, los loros, los parches en el ojo y un sinfín de iconos que se repetirían posteriormente a lo largo de los años. Mención aparte tienen obras que utilizan La Isla del Tesoro para crear sus historias. Así pudimos disfrutar de la espectacular serie de televisión Black Sails, que aprovecha la novela para crear una precuela de cómo consiguieron el tesoro del que habló Stevenson, 20 años antes de que lo enterraran. También podemos deleitarnos de la novela Long John Silver, escrita por el escritor sueco Björn Larsson, donde nos cuenta las memorias del temible pirata creado por Robert Louise Stevenson 130 años antes.

 

Las grandes virtudes de La Isla del Tesoro

La Isla del Tesoro es un libro con multitud de virtudes. Para empezar, la historia en sí es un auténtico acierto. Como decía más arriba, la búsqueda de tesoros es algo que alimenta nuestro espíritu. El arranque del libro es magistral. La aparición de Billy Bones y su misterioso cofre atrapa la atención del lector. Los acontecimientos se desencadenan repentinamente y cuando te quieres dar cuenta estás metido en La Hispaniola rumbo a la Isla del Esqueleto, rodeado de piratas. El ritmo de la novela es perfecto. El narrador es el propio protagonista, que nos está contando lo que sucedió.

 

Pero nada de esto habría hecho de La Isla del Tesoro uno de los libros más relevantes de la literatura, de no haber sido por la creación de unos personajes magistrales. Destacando de entre todos ellos el temible Long John Silver. Sin duda alguna, uno de los personajes más icónicos de la Literatura Univesal.

 

Stevenson fue un escritor capaz de reflejar la dualidad entre el bien y el mal a través de sus personajes como ningún otro. En La Isla del Tesoro el supuesto protagonista y narrador Jim Hawkins, ve cómo el villano de la historia le come protagonismo, hasta devorarlo todo. Hawkins representa la pureza, lo correcto, en definitiva, el bien. Por su parte, Long John Silver representa la ambición, la falta de escrúpulos; el mal. Pero ese malvado pirata de una sola pierna se va apoderando poco a poco tanto de la novela como de nuestra alma.

 

«Quince hombres sobre el cofre del muerto,

Yo-ho-ho, ¡y una botella de ron!».

 

La Isla del Tesoro es un libro que se puede leer a cualquier edad. Es el típico libro de aventuras que nos hace soñar cuando somos niños, y cuando somos adultos nos hace creer que hemos vuelto a ser niños. Es tan fácil meterse en sus páginas que incluso se puede sentir el viento acariciar nuestras mejillas y oler la sal del mar.

 

La Isla del Tesoro se ha reeditado en innumerables ocasiones, por un incontable número de editoriales. Lamentablemente no todas tratan sus ediciones con el respeto que se merecen. He tenido en mis manos alguna edición con un número de erratas que daba vergüenza. Para evitar sorpresas y disgustos de este tipo, te recomiendo la edición de Penguin Clásicos, que siempre es garantía de calidad en la traducción y edición de sus novelas.

 

 

 

 

By Javier Rumego

Iacobus – Matilde Asensi

La escritora Matilde Asensi es la autora de Iacobus, un libro totalmente imprescindible para los amantes de la novela histórica. Iacobus es mi novela preferida de la escritora alicantina. Probablemente, para algunos lectores, habrá otras novelas de la notable escritora española que consideren que está por encima de ésta. Es posible que tengan razón, pero Iacobus es una novela que me encanta y es un buen ejemplo de la intención que tengo respecto a esta nueva sección del blog.   Read more

By Javier Rumego

Recomiendo leer Olvidado Rey Gudú – Ana María Matute

Olvidado Rey Gudú es la novela cumbre de la escritora Ana María Matute, una de las mejores plumas literarias en lengua hispana del siglo XX. La escritora española fue galardonada con premios literarios de la talla del Premio Planeta, el Premio Nadal, el Premio Nacional de las Letras o el Premio Cervantes, entre muchos otros. Tan sólo se le resistió el Premio Nobel de Literatura, para el que fue nominada en 1976.

 

Olvidado Rey Gudú fue el primer libro que leí de ella. Todavía recuerdo aquel enorme libro rojo que me retaba desde la estantería de casa de mis padres, hace ya casi tres décadas. Yo apartaba la mirada y rehuía la batalla. El libro era demasiado gordo y por aquella época me asustaban los compromisos a largo plazo, aún me siguen asustando.

 

Mi madre se confabuló con la novela y me insistió repetidas veces para que me la leyera. «Te va a gustar» me dijo en más de una ocasión. Así es como este libro entró en mi mundo. Por aquella época, venía de leer sobre todo literatura juvenil y de fantasía. Quizá por ello o porque no fue un libro que decidí leer por mí mismo, sino que casi me lo impusieron como cuando nos hacían leer en el colegio, me costó conectar con él al principio, hasta el punto de plantearme abandonar su lectura. Afortunadamente no lo hice.

 

La calidad y sensibilidad de la escritora catalana me fue ganando terreno poco a poco, despacio y disimuladamente como lo hacen esas personas que llevan un tiempo en tu día a día y sin darte cuenta terminan convirtiéndose en el amor de tu vida, o todas aquellas conspiraciones que se precien, cosas, en definitiva, que cuando quieres darte cuenta ya han eclosionado y no tienen remedio. Las palabras entraron por los ojos, se filtraron a las venas y de ahí al tuétano.

 

Un universo en sí mismo

Olvidado Rey Gudú es un libro maravilloso. Posee un universo de fantasía capaz de competir con el de Tolkien y con el de G. R. R. Martin. Pero su universo es muy diferente al de ellos; no digo mejor ni peor, sólo distinto. El mundo de fantasía de Ana María Matute habla del alma del ser humano, de la crueldad, de lo que es capaz la humanidad y los motivos que la mueven, pero también de esperanza. No en balde, su literatura a pesar de estar plagada de elementos mágicos y fantásticos, es considerada esencialmente realista. Olvidado Rey Gudú es un libro de los que te llegan al alma, la rasgan y te dejan una preciosa cicatriz en ella. Por algo está considerada como una de las Grandes Novelas del siglo XX.

 

Ana María Matute habita entre las páginas de Olvidado Rey Gudú junto a dragones, princesas, reyes, trasgos, magos y un sinfín de criaturas. En sus páginas está ella, su esencia y probablemente un resumen de su literatura: de sus figuras, de sus símbolos, de sus recursos y de su lírica.

 

Nunca en la historia de la literatura ha sido fácil obtener el elogio de la crítica a la vez que el favor del público. Sólo unos pocos privilegiados no tuvieron que esperar al paso del tiempo para disfrutar del éxito en vida. Ana María Matute fue una de ellos. La sensibilidad de su prosa, así como la calidad de su literatura hizo que unos y otros cayéramos rendidos a sus palabras.

 

Olvidado Rey Gudú, así como Ana María Matute son lecturas imprescindibles para cualquiera que se autodenomine amante de la literatura. Si aún no la has leído, tengo que insistirte, como hizo mi madre conmigo, para que te adentres en el maravilloso y extenso Reino de Olar.

 

By Javier Rumego

8 hábitos que nos ayudan a ser mejores escritores

Estamos casi a mediados de noviembre. Antes de que queramos darnos cuenta nos veremos en medio de las fiestas navideñas, rodeados de polvorones, mazapanes y árboles con luces. Ya se sabe, septiembre y enero son fechas de nuevos propósitos, que se cumplan o no es otra historia. Quizá uno de esos propósitos que tienes para el año que viene es mejorar la calidad de tu escritura. Es posible que quieras dedicarte a escribir o, tal vez, simplemente te interese escribir mejor los emails.

 

Este artículo está pensado especialmente para todos aquellos que queremos vivir de la literatura. Si tus pretensiones son más humildes, te invito igualmente a que te quedes, pues considero que encontrarás información que te será de gran utilidad.

 

Lo más natural en estos tiempos de la comunicación global es acudir al omnipresente Google, que como buen caballero andante está siempre dispuesto a echarnos una mano. Es fácil encontrar un buen número blogs dónde nos den valiosos consejos para mejorar nuestra técnica narrativa. Los rankings entre 10 y 20 consejos para escribir mejor proliferan como las setas en un otoño lluvioso. Como es lógico muchos de los consejos se repiten de un blog a otro. Normal. Hay muchas maneras de hacer una tortilla de patata, pero sin huevos, patatas y aceite nos será del todo imposible.

 

Algunos de los blogs más interesantes que he encontrado con consejos infalibles para escribir mejor son: éste de Inteligencia narrativa donde nos dan 7 trucos muy acertados; Universia nos habla de 10 trucos y acciones algo distintas más enfocadas a la metodología de trabajo; Entrepreneur sube la apuesta hasta 20 tips concisos y muy interesantes; la web Emezeta se centra en 10 consejos para evitar faltas de ortografía; la web Psicología y mente se especializa con 6 consejos psicológicos para escritores; y si lo que quieres es profundizar sobre algo más concreto siempre puedes encontrar por internet tesoros como el magnífico artículo de Celia Arias sobre el uso de la cursiva.

 

Considero que hay suficiente información en internet, y fuera de ella, para mejorar la calidad de nuestra escritura como para publicar otro artículo que hable poco más o menos de lo mismo. Por ello quiero desmarcarme hablándote de una serie de hábitos que harán que tu literatura mejore sustancialmente.

 

Ya te anticipo que no te voy a hablar del correcto uso del artículo, ni de la conveniencia de limitar los adjetivos, ni del peligro que tiene abusar de los adverbios, ni tan siquiera te hablaré de una de las piedras filosofales de cualquier escritor como es la corrección de los textos (esto requeriría un artículo a parte). No, en este post no encontrarás nada de esto. Quiero centrarme en aquellas cosas alejadas del teclado que nos hacen ser mejores escritores. En realidad, son hábitos que te servirán para enriquecerte como persona, y que te ayudarán a mejorar en cualquier ámbito de la vida.

 

1 Abandonar la pereza

Perseguir un sueño puede ser la mayor prueba de desgaste a la que te enfrentes en toda tu vida. El desaliento es un enemigo tenaz. Tendrás que superarlo para no hincar la rodilla, y una vez doblada tendrás que seguir luchando contra él para volver a levantarte. No es fácil, lo sé. Ningún sueño lo es, y la literatura no iba a ser la excepción. Así pues, si no estás dispuesto a trabajar duro, te recomiendo que te pienses muy en serio abandonar el barco en este preciso instante.

 

El afán de superación, de querer mejorar hasta rozar la perfección es el factor común de todas aquellas personas que han destacado y destacan en sus respectivas disciplinas. Uno de los ejemplos que más me motivan es el del exjugador de baloncesto Michael Jordan. No fue su físico ni su naturaleza competitiva lo que le llevaron a ser el mejor de la historia de este deporte, sino su capacidad de trabajo y su obsesión por mejorar cada día.

 

Seguramente tú no pretendas ser el mejor escritor de todos los tiempos. Oh sí, quién sabe. De momento centrémonos en ser un buen escritor, que ya te digo que no es fácil. Desconozco las aptitudes innatas que tienes para la escritura, pero llegarás más lejos si estás dispuesto a dejarte la piel. Con trabajo, esfuerzo y constancia conseguirás mejorar la calidad de tu escritura hasta donde tu talento te permita.

 

2 Leer

Ésta es de cajón. Cuanto más leas, mejor escribirás. Todos los que nos dedicamos a escribir empezamos en este negocio sin darnos cuenta al abrir nuestro primer libro, o tal vez ese libro que cambió para siempre nuestros sentimientos por la literatura.

 

Mucha gente se pregunta cómo hay que leer un libro o qué tipo de literatura hay que consumir para aprender a escribir mejor. Hay quien te dirá que debes leer a los clásicos, otros que lo hagas despacio y con un subrayador en la mano. Yo te sugiero que leas aquello que te guste y lo que te haga disfrutar de la lectura.

 

Con cada libro que leemos, aprendemos. Al principio lo hacemos de manera inconsciente. Según vamos adquiriendo experiencia, descubrimos matices que antes nos pasaban desapercibidos. Con cada lectura no sólo conocemos nuevos mundos, sino que conectamos con la mente de quienes los escribieron: sus miedos, sus anhelos, sus odios, sus esperanzas; todo está ahí, esperándonos. Ningún libro se hizo para todo el mundo y no siempre estamos preparados para leer todos los libros. Disfruta, lee, también arriesga. No te limites a leer siempre lo mismo. Atrévete a salir de tu zona de confort. Poco a poco tus gustos literarios se irán definiendo y serás capaz de extraer más aprendizaje de cada lectura.

 

3 Escribir

Tan obvia como la anterior. Dicen que la práctica hace al maestro, y no puedo estar más de acuerdo. A veces no tenemos las cualidades innatas para dedicarnos a algo, pero la mayoría de las veces se puede suplir con trabajo y esfuerzo. Sé muy bien de lo que hablo. Nunca tuve la facilidad que vi en otra gente para el dibujo. Lo mío fueron horas de estudio y cabezonería. Con ello me dio para dedicarme durante casi veinte años a la ilustración profesional.

 

Aprender a escribir es igual que cualquier otra cosa en la vida. Así pues, si quieres escribir mejor, empieza a escribir. ¿El qué? Lo que sea. Puedes empezar por algún relato corto, escribir un diario o simplemente aquellos pensamientos que pasen por tu cabeza sin necesidad de darle un sentido más amplio. Escribe, experimenta, diviértete. Si crees que necesitas un poco más, siempre puedes apuntarte a un taller de escritura. Son muy útiles, se pasan buenos momentos y se conoce gente interesante.

 

4 Llevar siempre algo donde apuntar

Nunca se sabe cuándo vamos a tener esa idea que nuestro subconsciente anda buscando como un asesino silencioso. Por norma general aparece de manera imprevista, abrupta, como un tsunami que arrasa con todo y luego se va, dejando tan sólo un montón de escombros y desolación. Es en ese momento cuando tenemos que atraparla como si fuésemos un botánico del siglo XIX que ve pasar una extraña mariposa en una remota isla del Pacífico Sur.

 

Es cierto que en la mayoría de los casos podremos recuperar ese pensamiento sin demasiadas dificultades, pero otras se evapora sin más, sin rastro, dejando tan sólo eso; desolación.

 

En mi caso suelo llevar un cuaderno de tapas negras y un bolígrafo, también de tinta negra. Tengo cuadernos y libretas de distintos tamaños, y apunto casi todo lo que se me cruza por la cabeza. La mayoría de las ideas terminan siendo desechadas, otras perviven y quién sabe si algún día puedan convertirse en inmortales.

 

5 Viajar

Es una de las cosas que más enriquece al ser humano. Viajando expandimos la mente y aprendemos las costumbres de otras culturas. Al viajar descubrimos civilizaciones y parajes que nos servirán de escenarios para nuestras novelas: ya escribamos fantasía, novela negra, realismo o lo que sea. Al viajar hacemos nuestro mundo interior más amplio y eso se verá reflejado en una escritura más rica y profunda.

 

6 Vivir experiencias

Escribir sobre lo que conocemos de primera mano nos permite trasmitirlo mejor al lector. Cuando sabemos por nuestra propia experiencia de lo que estamos hablando, podemos sacar de dentro una infinidad de emociones y sentimientos que de otra manera sería imposible.

 

Si conocemos lo que se siente al sufrir un desamor, a que nos toque la lotería de Navidad o a rompernos una pierna, conseguiremos que la redacción sea más intensa, real y creíble.

 

Seguramente no te enfrentes a situaciones vitales a cada rato, aún así intenta vivir con intensidad cada instante, por muy cotidiano que sea tu día a día.

 

Hay escritores que sólo escriben sobre sus vivencias, sobre lo que conocen de primera mano. Cuando tienen que plasmar en un texto algo que aún no han vivido se lanzan al vacío y experimentan. Esto puede ser una práctica osada, incluso peligrosa, dependiendo de lo que escribas y de tus propios límites.

 

Por supuesto, no es obligatorio hacerlo así. A veces, incluso es imposible. Hay experiencias que no siempre vamos a poder vivir. Por ejemplo, un hombre no puede saber lo que siente al dar a luz. Puede hacerse una idea, pero jamás sabrá el dolor ni la satisfacción exacta que se siente. Esto no quiere decir que un hombre no pueda redactar una escena así con veracidad. Incluso es posible que te transmita más emociones que la misma escena narrada por una mujer. Aquí ya entra en juego la habilidad de cada escritor. Pero para conseguir algo así, son necesarios los dos siguientes puntos.

 

7 Hablar con la gente

Al hablar con otras personas y sobre todo al escucharlas aprendemos cosas que desconocemos. Recopilamos información sobre experiencias y sentimientos que no hemos vivido y que no podremos vivir como comentaba anteriormente. También nos da la oportunidad de conocer historias dignas de ser convertidas en novelas.

 

Por poner un ejemplo, el autor independiente de gran éxito, Fernando Gamboa, escribió La historia de Luz gracias a que una amiga suya colombiana le contó la historia de una niña, llegándole tan profundo que no tuvo más remedio que escribirla. Ejemplos como éste hay cientos, incluso miles, dentro de la literatura. De nuestras conversaciones conseguiremos historias para una novela o quizá anécdotas para un personaje o simplemente alguna escena.

 

8 Empatizar

Meternos en la mete de otras personas, tratar de entender por qué alguien hace lo que hace o por qué piensa como piensa, es fundamental para dotar a nuestros personajes de una profundidad, complejidad y realismo que de otra manera no tendrían.

 

Evita juzgar y procura comprender aun cuando no estés de acuerdo con ello, especialmente entonces. Vivimos en un mundo de lo inmediato, de verdades, de bandos. Cuando alguien dice lo que piensa se expone al juicio de las hienas. Empatizar nos lleva a entendernos y a respetarnos.

 

Hacer que los lectores se encariñen con los protagonistas, con los personajes buenos, generosos y entrañables es relativamente sencillo. Lo complicado está en hacer que amen a esos personajes despreciables que quieren arruinarlo todo. Sólo hay una manera de hacer esto, y se consigue cargándolos de razones. Hay que hacer que el lector entienda cuál es el motor que los mueve, por qué hacen lo que hacen. De esta manera, conseguirás que el lector  se alinee con ellos, y desee en secreto que consigan sus objetivos.

 

En la novela El hombre de San Petersburgo de Ken Follett, el genial escritor galés nos mete perfectamente en la piel de un terrorista ruso. Durante su lectura llegas a entender porqué quiere llevar a cabo su propósito. Puedes estar de acuerdo o no con él, eso es lo de menos. Lo importante es que tiene sentido y lo entiendes. A veces, incluso sin compartir sus ideales, le coges cariño. Si hay un escritor, a mi modo de ver, que consiguió esto a la perfección fue Robert Louis Stevenson, creando a uno de los personajes más memorables e icónicos de la literatura universal como es el malvado pirata de una sola pierna, Long John Silver.

 

 

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