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10 cosas imprescindibles que debes hacer antes de empezar a escribir tu novela

By Javier Rumego

Quiero ser escritor – 10 Cosas imprescindibles antes de empezar a escribir tu novela

Continuamos con esta serie de artículos enfocados a la profesión de escritor. En la entrada anterior enumeré una serie de cosas que vas a necesitar si quieres ganarte la vida escribiendo. En esta ocasión voy a hablarte de una serie de cosas que vas a necesitar antes de empezar a escribir tu novela. Como expliqué en el artículo anterior, esta serie de entradas están pensadas especialmente para los que quieren vivir de lo que escriben. Si tu objetivo es escribir por escribir y luego eres realmente consecuente con esa idea y guardas todo lo que creas en un cajón bajón llave, es muy posible que puedas saltarte este artículo. Pero la realidad es que la mayoría de las personas que escribimos queremos que nos lean y soñamos con poder vivir dignamente con esto que amamos.

 

Es importante que entiendas la diferencia que supone tomarse la literatura desde un ángulo profesional. Cuando escribes por afición tan sólo tienes que preocuparte de escribir lo mejor posible. Cuando lo haces pensando en llenar la nevera, se multiplican las tareas y tus obligaciones irán mucho más allá de la escritura.

 

Sin entretenernos más, empezamos. Estás son las 10 cosas que necesitarás hacer antes de empezar a escribir tu novela.

 

1 Empieza a crear tu marca personal

Si de verdad quieres ganarte la vida con lo que escribes este punto es fundamental. Tienes que empezar a crear tu marca personal desde ya, incluso antes de empezar a escribir tu novela. Puede que esta afirmación te choque y te preguntes ¿cómo vas a crearte una marca personal como escritor si todavía no has empezado a escribir? El algoritmo para entenderlo es muy simple: si quieres vender, la gente tiene que saber que existes; si nadie te conoce, nadie comprará tu libro.

 

Así pues, si de verdad estás pensando en la posibilidad de dedicarte a esto, debes empezar desde ya mismo a tener visibilidad como autor.

 

El proceso de escribir un libro es muy diferente entre autores o, a veces, incluso entre una obra u otra. Teniendo en cuenta las inexactitudes que lleva hablar genéricamente, podríamos decir que escribir una novela te puede llevar entre uno o dos años. Ese es un tiempo fantástico para aprovechar y ganar visibilidad como escritor. Es fundamental que la gente te conozca antes de sacar la obra al mercado.

 

No hacerlo es un error muy común en el que muchos autores caemos. A mí me pasó, por lo que sé de lo que hablo. Te lo cuento desde mi experiencia para que no cometas el mismo error que yo. Cuando lancé mi novela En el Laberinto, me di cuenta de que estaba sólo en el desierto, con una cantimplora sin agua y un libro en la mano.

 

Que un libro tenga éxito no depende sólo de la calidad de la obra. La visibilidad es tanto o más importante para que un libro se venda. Da igual que tengas un libro muy bueno entre manos. En el momento en que decides publicarlo, entras a formar parte del mercado editorial, y créeme si te digo que es un bosque lleno de lobos.

 

La visibilidad es importante ya sea para vender como para que una editorial decida publicarte. Como te decía, ya no escribes sólo para ti. Tu libro pasa a convertirse en un producto, donde la calidad de tu literatura deja de ser lo más importante.

 

Si quieres saber más sobre cómo ganar visibilidad como escritor y crear una marca de autor puedes leer este artículo de El escritor emprendedor, éste otro de nuestros amigos de Excentrya, quizá te interese éste de Hera Ediciones o éste de Sinjania, quienes siempre escriben artículos interesantes. Es fundamental que tomes este primer punto con la seriedad que merece porque de él dependerá mucho tu éxito en este negocio.

 

Por mi parte puedo decirte que empieces a crear cuentas en redes sociales para que la gente empiece a identificarte. En Facebook hay infinidad de grupos sobre libros y literatura. Te recomiendo que huyas de los grupos de spam donde cada uno suelta su publicidad sin fijarse en la de los demás. Hay grupos muy interesantes como Unidos por los libros, lectores y escritores intrépidos, el escritor emprendedor, escritores y lectores y muchos más. En todos estos grupos hay una comunidad de gente que amamos los libros y la literatura. Podrás participar en sus dinámicas de grupo y conocerás gente interesante, a la vez que te vas dando a conocer.

 

Plantéate en qué redes sociales quieres estar, la oferta es amplia y variada. Debes saber que cada una de ellas es diferente y se rige por sus propias reglas. Lo que sirve en una no siempre funciona en otra. Todas llevan mucho trabajo, así que piensa muy bien donde quieres estar. Crear tu imagen y ganar visibilidad como escritor va a quitarte mucho tiempo, pero es algo que necesitas sí o sí si quieres ganarte la vida con lo que escribes.

 

2 Experiencia y madurez

De este punto ya hablé en el artículo anterior como una de las cualidades que necesitas para ser escritor. En este caso voy a enfocarlo más a la hora de escribir tu primera novela.

 

Tu primera novela editada no tiene por que ser la primera novela que hayas escrito. En realidad, no debería de serlo. Escribir es un proceso lento que requiere mucho tiempo hasta poder hacerlo con cierta calidad. Créeme si te digo que la mayoría de escritores guardamos nuestra primera novela en un lugar escondido del disco duro, incluso en una carpeta oculta protegida con contraseña, o quizá en algún cajón bajo llave en un cuarto trastero. El motivo de esto es sencillamente que no era suficientemente buena.

 

No serías un caso extraño si creyeras que has sido agraciado por las musas y tocado por la varita de la genialidad. Las palmaditas en la espalda de familiares y amigos, junto con la ilusión y el deseo de sentirnos especiales no ayudan.

 

Actualmente es muy fácil publicar. Hay muchos medios más allá de las editoriales tradicionales, que a parte de visibilidad y una previsión de números favorables te van a exigir una calidad mínima para publicarte. Así pues, puedes publicar tu novela en Amazon o incluso en Wattpad. Después de esto son muy normales los lamentos ante críticas en las páginas de ventas, canales de Youtube o blog de reseñas especializados, llevados por gente seria y que saben lo que se traen entre manos como es el caso de Las Chicas Britt.

 

¿Qué hacer entonces?

 

La respuesta es muy fácil, escribe y disfruta escribiendo. Ten por seguro que por muy buenas cualidades innatas que tengas para la literatura, lo primero que escribas no será suficientemente bueno para ser publicado. Necesitarás mejorar, y eso se hace básicamente escribiendo. Así pues, antes de empezar a escribir tu novela puedes probar con cuentos o relatos cortos donde es más fácil crear un texto coherente, experimentar, arriesgar, equivocarse…

 

Escribir una novela requiere mucho conocimiento de técnicas narrativas, control del ritmo, estructura y un largo etcétera que puedes ir aprendiendo escribiendo relatos de entre 2 y 20 páginas. Otra cosa que puedes hacer es crear un blog y subir artículos con regularidad. Esto te creará un hábito de escribir y además te ayudará a ganar visibilidad como escritor. Igualmente puedes participar en dinámicas de grupos de Facebook lo que te dará mucha soltura. En este punto lo importante es escribir y disfrutar haciéndolo.

 

De esta manera llegará el momento en el que te veas capaz de acometer una empresa de la magnitud de escribir una novela. Incluso en este punto es muy posible que la novela que escribas no tenga la calidad suficiente. En ese caso no te desanimes. Yo llevo escribiendo como unos 25 años, y hace sólo dos que publiqué mi primera novela. Esto no quiere decir que tú tengas que tardar tanto tiempo, yo me lo tomé con mucha calma. Lo que quiero que entiendas es que es un proceso más bien lento, y que las prisas pueden jugarte malas pasadas.

 

Todo lo que hagas hasta ese momento en el que consigues escribir algo bueno no es un fracaso, sino una maravillosa oportunidad de aprender y mejorar.

 

3 Conocer el público objetivo

Éste es otro punto muy importante si lo que quieres es vivir de tus libros. Una vez has llegado al punto en el que te sientes capacitado de escribir una buena novela, tienes que decidir si quieres hacerlo para matar el tiempo o porque quieres ganarte la vida como escritor. Este punto es muy importante porque hay mucha gente perdida a este respecto, viviendo en el país de los unicornios.

 

Si lo que quieres es escribir para ti, porque eres de los que “escriben para uno mismo” sin “tener en cuenta a los posibles lectores” porque “lo importante es el arte y la literatura” y “expresar lo que arde en tu interior” y “te importa un rábano lo que piensen tus lectores”, perfecto, puedes saltarte este punto. Sin embargo, si tu idea es poder vivir en un futuro de lo que escribes este punto es importante.

 

Si quieres ser un escritor profesional tienes que conocer todo lo que se cuece en tu profesión, y una de las cosas más importantes es saber qué le gusta leer a la gente. Esto no quiere decir que tengas que escribir sobre eso, pero sí que conozcas los datos.

 

Cualquier mercado se rige por números, y el negocio de los libros, que mueve una barbaridad de millones de euros al cabo del año no iba a ser una excepción. El panadero saber qué pan se vende mejor y cuál no le es rentable elaborar, así como las televisiones saben qué contenido se ve y cuál no, o las marcas de coches retiran de su catálogo los colores que se comen con patatas.

 

El conocimiento es poder, luego tú puedes haces lo que quieras con él. Me pongo una vez más como ejemplo. Mi novela En el Laberinto no es un éxito de ventas, pero eso yo ya lo sabía cuando la estaba escribiendo y cuando decidí publicarla. Mi objetivo con la literatura probablemente no sea el mismo que el tuyo. Pero en todo momento conocía el mercado y sabía muy bien lo que hacía. Esto ayuda sobre todo a evitar frustraciones y abandonos.

 

 

4 No caer en las modas

Sí, lo sé, este punto parece una contradicción del anterior, pero no lo es.

 

Si pretendes vivir de tus libros es importante que sepas las posibilidades de ventas y posibles dificultades de tu producto. Claro que luego todo es relativo, y la historia de la literatura está llena de ejemplos de éxitos con los que nadie contaba y de fracasos donde las editoriales habían asegurado su éxito de antemano, como Vernon en Cartagena de Indias, y luego se llevaron una hostia tremenda. Y es que en todo esto no hay una ciencia exacta, pero como escritor profesional que quieres ser, tienes la obligación de conocer las tendencias del mercado.

 

Me resulta muy curioso que mucha de la gente que dice que escribe para sí misma sin tener en cuenta a los lectores, suelen ser los que más caen en escribir sobre el último género de moda. Escribir sobre la última tendencia te va a llevar al contrapunto de tener más competencia. Cuando un género se pone de moda, las editoriales lo explotan hasta dejarlo seco. Por otro lado podrás aprovecharte de su visibilidad y del hambre de los lectores.

 

Teniendo en cuenta el punto anterior, y dando por hecho que tienes una idea de las tendencias del mercado editorial, es importante que encuentres un equilibrio entre la historia que quieres contar con lo que le puede interesar al público.

 

Escribir algo pensando sólo en ti te llevará, casi con total seguridad, al mismo punto que si escribes sólo pensando en los demás; el fracaso. Necesitas escribir algo que te apasione. Escribir una novela es un trabajo arduo. Son muchos meses aporreando las teclas del ordenador luchando contra la duda, la inseguridad, el cansancio, la apatía, las ganas de abandonar y, sobre todo, contra ti mismo. Necesitas creer en lo que escribes. Pero del mismo modo, vas a necesitar contar algo que el público quiera leer.

 

Leer tampoco es especialmente fácil, requiere esfuerzo. No es como ver una película o escuchar una canción. Leemos en los pocos ratos libres que nuestras ajetreadas vidas nos permiten. En muchos casos leemos cansados, por lo que el libro que tenemos entre manos tiene que atraparnos y arrastrarnos a su mundo. Hoy en día, con opciones como Kindle Unlimited donde puedes leer los libros a modo de préstamo, es más fácil abandonar un libro que no nos resulte interesante.

 

5 El tema

Antes de empezar a escribir tu novela tienes que tener muy claro el tema sobre el que quieres hablar. Cuidado, el tema no es el género. El tema es la idea general que quieres transmitir con tu historia.

 

Muchas veces lees una novela y cuando llegas al final no sabes qué cojones ha querido decir el autor. Ha pasado de un tema a otro sin llegar a profundizar en nada o simplemente es un caos donde se han ido sucediendo una serie de acontecimientos con más o menos sentido. Esto pasa muchas más veces de lo que puedes imaginar. Y a mí, personalmente, es una de las cosas que más me molestan como lector. Me hace sentir que el autor me ha hecho perder el tiempo.

 

El tema puede ser la amistad, el amor, la traición, la venganza, la corrupción, la lealtad, la infidelidad, una crítica a la sociedad, la búsqueda, el sentido de la vida, la frustración, no sé, lo que quieras. Para ello puedes valerte del género utilizando un detective en blanco y negro, vampiros, aventureros, el héroe de una civilización perdida, una mujer guerrera o un dragón sin alas; vamos, lo que te salga de la punta del unicornio.

 

Es muy importante que no confundas el tema con el género porque son cosas muy distintas. Por supuesto puedes hablar de varios temas dentro de tu novela, pero uno de ellos debe de ser el principal. Al fin y al cabo, estás creando una obra, eso significa que estás transmitiendo una idea. Eso sí, ten cuidado de no hacerlo muy evidente o corres el riesgo de espantar al lector. Cuanto más velado quede mejor, huye de los adoctrinamientos. Claro, no es fácil, pero es que escribir bien no lo es.

 

6 Documéntate antes de empezar tu novela

Ya tienes claro sobre lo que quieres escribir. Llevas un tiempo escribiendo relatos cortos y te sientes preparado para embarcarte en la aventura de escribir una novela. Estás como loco por empezar a escribir. No puedes esperar a ponerte delante del ordenador a darle a la tecla. Espera un poco, no tengas prisa.

 

Antes de empezar a escribir tu novela deberás documentarte bien. Incluso en el caso de que escribas una historia contemporánea vas a tener que documentarte. La documentación no es algo exclusivo de la novela histórica. Una novela es algo extenso donde a buen seguro tocarás temas que no conozcas en profundidad. Ten por seguro que mientras escribes te surgirán dudas y muchas veces comprobarás que no sabes tanto de un tema como pensabas. La documentación e investigación durante el proceso de escritura es constante, pero no debes obviar la documentación previa o irás todo el tiempo a remolque.

 

Por supuesto, si escribes novela histórica el proceso es mucho más intenso. Hay escritores que conocen un periodo concreto de historia mejor que muchos licenciados o doctorados en la materia. Incluso algunos de sus libros son utilizados por profesores de universidad para explicar un periodo histórico. Pero como te decía, la documentación no es exclusiva de este tipo de literatura.

 

Puede que necesites documentarte sobre una etnia, un tipo de música, un movimiento cultural, drogas, algún tipo de planta, oficios, cine, arte, enfermedades, algo de psicología que explique el comportamiento de alguno de los personajes, transporte o, algo muy típico, el lugar donde transcurre la historia. En este punto te recomiendo que escribas sobre un lugar que conozcas. A no ser que sea del todo necesario que saques tu novela a un lugar lejano donde nunca has estado, no lo hagas (de esto hablaré con mas profundidad en el próximo artículo).

 

Hoy en día internet es una fuente de documentación fantástica. Todos la utilizamos, pero cuidado, no te creas todo lo que veas en internet a pies juntillas, especialmente si lo lees en la Wikipedia. Contrasta la información. Busca medios especializados que gocen de buena reputación, y si está dentro de tus posibilidades busca información fuera de la red. Visita museos, habla con especialistas en la materia y si puedes, viaja.

 

7 Crea un pequeño esbozo de tu novela

Antes de empezar a escribir tu novela te recomiendo que crees un pequeño esquema de tu novela. Aquí depende del tipo de escritor que seas. Hoy en día tenemos la manía de ponerle nombre a todo. Hay quien habla de escritores mapa y escritores brújula. Vamos, los que escriben con el camino estructurado y marcado y los que se lanzan a la aventura. ¿Cuál de las dos opciones es mejor? Ninguna, todo depende de cada escritor, y hay buenos ejemplos en ambos casos.

 

Este punto es obvio para cualquier escritor mapa. Ellos parten de un trabajo previo donde han definido con bastante certeza los puntos de su novela. Cuentan con un esquema desarrollado y muy definido que les ayuda a la hora de crear su obra.

 

En mi caso te cuento que soy del otro tipo. De los que se lanzan a la aventura esperando que la historia me vaya diciendo lo que necesita. Los personajes cobran vida y en muchos casos van decidiendo su destino. Yo sólo escribo lo que me parece lógico en una serie de acciones entre causa y efecto. Sin embargo, no me lanzo a lo loco. Siempre que empiezo una novela tengo muy claro el principio y el final. Ese es mi esquema básico, que suelo completar con una serie de giros narrativos; puntos intermedios por donde tiene que pasar la línea narrativa, como aquellos dibujos de puntos que hacíamos cuando éramos pequeños, donde trazábamos líneas de un punto a otro para terminar descubriendo la cara de nuestro personaje preferido.

 

Si eres un escritor de mapa, ya conoces todo esto. Poco te puedo contar que no sepas. Desarrollarás un esquema mucho más complejo de lo que yo puedo llegar a explicar por mi condición. Si eres del otro tipo de escritores, no lo dejes todo al azar. Crea un pequeño esquema con 3, 4 o 7 puntos clave. Introduce el conflicto, la resolución, el climax, los giros y poco más. De esta manera siempre sabrás desde dónde partes y hacia dónde vas.

 

8 Elige el narrador

El narrador es una figura realmente importante en tu novela. Es quien nos va a contar la historia. La misma historia contada por un narrador u otro puede cambiar completamente el libro. Por supuesto, puedes utilizar más de un narrador en el mismo libro, pero igualmente tienes que decidirlo antes de empezar a escribir tu novela. Si cambias de narrador según cambia el viento es muy posible que vuelvas loco al lector, incluso a ti mismo.

 

La información que damos al lector tiene que ser consecuente en todo momento al tipo de narrador que usamos. Así por ejemplo, un narrador en primera persona no debería de darnos nunca información de lo que siente o piensa otro protagonista que no sea él.

 

Así pues, antes de empezar a escribir tu  novela tienes que tener muy claro de ante mano cuál es el tema que quieres tratar y de qué manera quieres tratarlo para elegir el narrador adecuado. A veces no es fácil y puedes estar días, incluso meses, dándole vueltas a este punto sin llegar a una solución. Te puedo contar que yo me hallo ahora mismo en este punto. Acabo de empezar a escribir mi próxima novela y no termino de tener claro el narrador. En mi caso, lo que estoy haciendo es escribir los primeros capítulos con dos narradores diferentes y ver así cuál de las dos opciones me convence más.

 

El narrador es muy importante y tiene influencia directa en el siguiente punto.

 

9 Define el tono y el estilo antes de empezar a escribir tu novela

El tono y el estilo es la manera en la que el narrador va a contarnos la historia. Por ello, el tipo de narrador que elijamos va a influir directamente en el estilo de la obra. Escribir con un narrador en primera persona conlleva que la personalidad del personaje se verá reflejada en el estilo. Si estamos ante un personaje arisco y de pocas palabras, el estilo será seco y cortante. Puedes ver este ejemplo en los libros de Charles Bukowski donde Henry Chinaski es el protagonista.

 

Por el contrario, si te decides por un narrador en tercera persona tendrás que definir la manera en que nos va a contar la historia y cuáles son sus límites, si es que los tiene. Si te vales de un narrador testigo o uno a modo de cámara, el estilo se verá igualmente afectado.

 

Tendrás que decidir el tiempo en el que cuentas la historia: pasado, presente o futuro. O si vas a estar yendo y viniendo en distintos saltos temporales.

 

El tono y el estilo es como cuando le cuentas una historia a un amigo. O mejor aún, y para que veas mejor la diferencia. Imagina un grupo de amigos reunidos para tomar unas cañas o unos refrescos o lo que sea. Tú y otro del grupo sabéis algo que ha pasado y se lo vais a contar a los demás. Cada uno contará la misma historia de una manera diferente. Uno puede ser más directo mientras que el otro lo narre de una manera más épica o colorida.

 

Eso es precisamente lo que tienes que decidir antes de empezar a escribir tu novela. Si no, corres el riesgo de cambiar de estilo dentro del libro convirtiendo la novela en un caos narrativo.

 

10 Personajes

Son parte fundamental de tu historia. En próximos artículos te explicaré y te daré alguna ayuda para crear personajes creíbles. Como anticipo te diré que huyas de los personajes estereotipados. Los personajes sostienen tu novela, sin ellos tu historia se desplomará sin remedio.

 

Es importante que antes de empezar a escribir tu novela tengas claro no sólo el nombre y número de personajes principales que aparecerán en tu libro, sino que sepas muy bien qué tipo de personas son. Define sus anhelos, sus intereses, sus miedos, su personalidad. Ya sabes la historia que quieres escribir así que tienes que buscar esos personajes que te ayuden a contarla.

 

Evidentemente, tu personaje principal es el más importante, pero ten mucho cuidado y no descuides a los secundarios. Los personajes secundarios dan sentido al principal y el éxito de tu novela dependerá en gran medida de ellos.

 

Seguramente, durante el proceso creativo se colorán personajes con los que no contabas al principio. A veces, incluso surgirá un personaje brutal, de esos que se comen las escenas por sí solos. Esos personajes suelen funcionar muy bien porque nacen de la necesidad de la propia historia. Ese tipo de personajes se escapan a tu planificación, pero el resto es preciso que los tengas bien atados antes de empezar a escribir tu novela.

 

Puedes incluso crear fichas con cada uno de ellos. Rellénalas con datos informativos como nombre, fecha de nacimiento, estado civil, educación, entorno, profesión, comportamiento y todo aquello que se te ocurra que puede ser importante para tu obra.

 

Espero que te haya gustado este artículo y que te animes a dejar tus comentarios en las redes sociales. En el próximo post hablaré de los errores más comunes al escribir una novela. Mientras tanto escribe, no dejes de escribir y disfruta escribiendo. Ese es el secreto más importante de todos.

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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By Javier Rumego

Quiero ser escritor – 12 Cosas que deberías saber si quieres ser escritor

Si eres de esas personas que quieren hacer de la literatura su modo de vida, hay cosas que deberías de tener en cuenta. Mucha gente dice eso de “quiero ser escritor” pero muy pocos son conscientes de lo que esa afirmación, aparentemente inocente, acarrea. Escribir bien no es fácil. Es un proceso que lleva tiempo y mucho trabajo. Pero incluso en el caso de que fueses uno de esos virtuosos tocados por la varita mágica, si estás pensando en convertirte en escritor profesional debes de saber que necesitarás mucho más que el mero hecho de juntar palabras.

 

Ser escritor es uno de los sueños más bonitos que puedes tener en la vida. El problema es que es un sueño lleno de trampas y depredadores escondidos tras la maleza. Si además quieres escribir de manera profesional los enemigos se multiplican.

 

No quiero que este artículo te desanime, al contrario, me gustaría ayudarte a alcanzar tu meta. Por esto he decidido escribir una serie de entradas que iré publicando en el blog durante las próximas semanas. Para ello me valdré de mis vivencias, te comentaré mis aciertos y la cantidad de errores que he cometido en los últimos años, a fin de que tú puedas evitarlos.

 

Llevo escribiendo más de dos décadas, en realidad voy camino de tres, pero me da pánico reconocerlo. Hace tan sólo dos años que publiqué mi primera novela. Y es que escribir y dedicarse a escribir son dos cosas distintas.

 

En este articulo no voy a darte consejos para que escribas mejor. De eso ya hablé en este artículo. Durante esta serie de entradas voy a enfocarme en el oficio de escritor. En este caso, voy a empezar por una serie de cosas que vas a necesitar si quieres dedicarte a esto de juntar palabras. Para agilizar la lectura me voy a ahorrar los pasos evidentes: leer y escribir mucho. Eso está claro. Es como que el quiere ser panadero tiene que preparar pan.

 

Ponte cómodo, porque empiezo.

 

1 Determinación

No es lo mismo ser escritor que vivir de la literauta. El camino que pretendes recorrer es largo y está repleto de enemigos y trampas. Vas a necesitar mucha determinación. No vale con decir, “quiero ser escritor” y sentarte a esperar o escribir un texto de vez en cuando. Muchos queremos ser escritores, es un sueño precioso, pero sólo unos pocos consiguen vivir de lo que escriben. En este mundo podemos encontrar gente dispuesta a sangrar por cumplir sus sueños y gente que sólo busca una vida cómoda. Te toca decidir a qué grupo pertences y qué estás dispuesto a sacrificar.

 

Aún en el caso de que seas una de esas personas iluminada por la llama del talento, siento decirte que con eso no te alcanza. Vas a tener que trabajar muy duro. Necesitarás focalizarte, saber muy bien lo que quieres y tener la capacidad de reponerte de los golpes cuando toque. Escribir bien no es suficiente. Necesitas muchas otras habilidades, porque sin ellas tus escritos difícilmente traspasarán las fronteras del anonimato.

 

2 Paciencia

Aprender a escribir correctamente es un proceso que lleva mucho tiempo. En realidad, nunca se termina de aprender del todo. Siempre hay algo que se puede mejorar, nuevas corrientes literarias a las que hay que estar atentos. Lo bueno de todo esto es que con tiempo y trabajo se aprende. El talento sólo es una parte del proceso, que en cierta medida se puede maquillar con horas de esfuerzo.

 

Ser escritor profesional conlleva mayor control de tus emociones. Lo normal es que cuando tenemos nuestro primer texto terminado, queremos verlo publicado al instante. Siento decirte que eso no suele pasar. A no ser que seas famoso o tengas algún conocido cercano en un puesto importante de una editorial, te va a tocar remar mucho para sacar tu texto al mercado, y mucho más difícil, darle visibilidad frente a más de un millón de libros con los que tendrás que competir.

 

Todos, especialmente en nuestra juventud, queremos alcanzar el éxito de manera inmediata. De alguna manera sentimos que nos pertenece, que tenemos derecho a fama y fortuna. Con los años comprendes que eso no es así y te sonríes de lo ingenuo que eras. Escribir un texto de calidad conlleva años de práctica y más de un fracaso entre medias.

 

Luego están las prisas por lanzar tu libro al público sin haberlo dejado reposar. Editar hoy en día es muy fácil. Cualquiera puede hacerlo y no requiere ningún filtro. Eso, evidentemente, es un peligro y es muy contraproducente. Muchos escritores que publicamos en estás plataformas sufrimos las consecuencias de la falta de rigor de gente que publica sin tomarse tan enserio este oficio. Este es un tema con mucho que decir, por lo que lo trataré con profundidad más adelante. Todo lo relativo a la publicación de un libro lo veremos en los próximos artículos.

 

Todo en la literatura lleva tiempo. Incluso leer un libro es más lento que ver una película o escuchar una canción. No tengas prisa.

 

3 Tesón

Cómo te decía en el primer y segundo punto, ser escritor es un proceso lento. Necesitarás tiempo, paciencia, determinación y mucho tesón.

 

Vendrán momentos malos. Sentirás más de una vez el impulso de abandonar. Esto es difícil, claro que sí, por eso la recompensa es tan grande. Llegar a vivir de lo que escribes no sólo indica que tienes talento, sino que además eres constante, trabajador y que no te das por vencido.

 

Tendrás que enfrentarte a muchos enemigos: una economía inestable; la desolación; la sensación de fracaso; la duda; la comparación con otros escritores y por supuesto, toda esa gente que te dirá que no vales, que no merece la pena tanto esfuerzo, que no es forma de vida y cosas parecidas.

 

Comprobarás que hay gente muy buena que no llega a lo alto de la montaña. A veces serás consciente que el talento y el esfuerzo no siempre es suficiente. Hay un factor de suerte que agota y, muchas veces, hace abandonar. Cuando lo sientas, cuando llegues a ese momento, recuerda estas líneas, aprieta los dientes y sigue adelante. Nunca se sabe dónde está esperándonos nuestro éxito. Quizá esté más próximo de lo que imaginamos.

 

 

4 Asimilar que ante todo es un negocio

Este punto es muy importante. Escribir conlleva una actividad artística y cultural innegable. A veces idealizamos demasiado esta idea o simplemente nos tenemos en demasiada estima. Queremos escribir para cambiar el mundo, para crear arte o vete a saber qué más. Eso está bien, por supuesto que sí. Más pronto que tarde te cruzaras con la eterna pregunta, ¿escribir para ti o para los demás? Pero si quieres vivir de lo que escribes, tienes que asumir que es un negocio como cualquier otro. Si quieres vivir de la literatura, cuanto antes lo entiendas mejor. En el momento en que decides que quieres ganarte la vida como escritor debes comprender que eres, o pretendes ser, un profesional.

 

Esto hará que tengas que conocer el negocio y saber cómo funciona. El mundo editorial ha cambiado mucho en los últimos años. Hoy en día hay posibilidades más allá de las editoriales tradicionales, que ya veremos en próximos capítulos. No sólo se trata de editoriales, debes de conocer las tendencias del mercado, los gustos de los lectores, etc. Esto no quiere decir que tengas que escribir según las modas, no. Pero es importante que conozcas lo que se está cociendo. Al fin y al cabo, eres como cualquier otro profesional. Luego tú decides lo que quieres escribir, pero sabiendo las opciones que hay.

 

En mi caso te diré que no hago mucho caso a las modas ni a las tendencias. Conociendo el mercado escribo lo que arde en mi interior. Pero eso va relacionado a como yo siento la literatura y lo que pretendo de ella. Sé las consecuencias y la dificultad, o no, de las ventas. Soy consciente de lo que escribo porque conozco la profesión, así de fácil. Y por supuesto tengo mis propios filtros. Jamás se me ocurriría escribir una novela de 120.000 palabras sobre la capacidad de comunicación y aprendizaje de las abejas melíferas, por muy interesante que me pareciera.

 

5 Pasión

Bukowski decía que si escribes pensando en el dinero es mejor que te dediques a otra cosa. Quizá esta afirmación te parezca contradictoria con el punto anterior, pero en realidad no lo es.

 

Entender cómo funciona el negocio al que te quieres dedicar no implica que no tengas pasión. Hay mucha gente que confunde estos dos puntos, y es un error grave. La pasión es una de las armas más poderosas que tienes. La necesitas para conectar con los lectores, pero sobre todo para crear y vivir este oficio de escritor con la intensidad que requiere. La pasión es una tus mejores herramientas para cuando necesites salir del hoyo. Sin pasión es muy fácil abandonar.

 

Ser escritor, al igual que ser pintor, músico, escultor o cualquier otra disciplina artística es un sentimiento que se extiende fuera de las horas que estás aporreando el teclado. No sólo se trata de escribir, no son sólo las horas que estás frente a la pantalla del ordenador. Te acompaña a todas horas. Un escritor lo es en cualquier momento y en cualquier lugar: tomando unas cervezas con los amigos, en el cumpleaños de un familiar, esperando el autobús o donde sea.

 

Bukowski compaginó durante muchos años la escritura con otros oficios. Él se ganaba la vida de muchas maneras, pero era escritor. Quizá a ti te pase lo mismo, igual que me sucede a mí.  La cuestión es ¿hasta dónde estás dispuesto a renunciar para seguir escribiendo?

 

Ser escritor es vivir y sentirte escritor.

 

6 No pienses en el dinero

Teniendo en cuenta los dos puntos anteriores, te diría que escribas sin pensar en el dinero. Cuando estamos escribiendo nuestros primeros textos, más aún si nos acompaña la juventud, es muy fácil caer en el cuento de La lechera. Lo más normal es que la realidad nunca esté a la altura de las expectativas.

 

Si quieres ser escritor porque piensas que vas a escribir la nueva saga superventas, con la que te harás multimillonario y famoso, te recomiendo que te dediques a otra cosa. Los que viven bien de la literatura son los cuatro casos contados que ves en televisión y poco más. La mayoría sobrevive con lo que escribe, mientras que algunos tienen que alternarlo con otros trabajos.

 

Simplemente escribe lo mejor que sepas. Dedícate a tu obra con toda tu alma. Disfruta haciéndolo, sufre cuando toque, vívelo con intensidad. Pero si sólo escribes para ganar dinero, guiado por ejemplos de escritores famosos y millonarios, desde ya te digo que hay oficios más rentables.

 

7 Humildad

Necesitarás humildad para aceptar las críticas y convertirlas en una excelente oportunidad para crecer como profesional. Es fácil ver proyectos de escritores con una opinión de sí mismos muy elevada. Si eres de esos sería mejor que te bajases del globo y pusieses los pies en la tierra.

 

La humildad te lleva de la mano al siguiente punto.

 

8 Capacidad de aprender

Los tiempos que corren avivan la competencia. Hoy en día cualquiera tiene un ordenador en su casa y puede ser escritor, o decir que lo es.

 

Para ser un escritor profesional necesitarás una gran capacidad para aprender, y aquí nos dividimos en dos puntos.

 

Sobre escritura

Escribir un libro es un proceso mucho más difícil de lo que a algunos les puede parecer. Mucha gente le resta valor porque escribir es algo que al fin y al cabo sabe hacer todo el mundo. Todos escribimos emails, felicitaciones por navidad, canciones e incluso cartas de amor. Muchos piensan que si quisieran podrían hacerlo igual de bien que los escritores más prestigiosos.

 

Esto no es ponerse delante del ordenador y empezar a aporrear una palabra tras otra. El oficio de escritor es un oficio complicado con una curva de aprendizaje lenta que requiere teoría y práctica. Además de mucha lectura y mucha escritura tendrás que aprender recursos literarios, gramática, narrativa, construcción de la historia, practicar con los diálogos y un largo etc.

 

Si bien es verdad que hay libros y mucha información en internet que te pueden ayudar, ya sea en blogs o en excelentes canales de Youtube, no es menos cierto que a alguien que quiere ser cocinero profesional no le va a alcanzar con vídeos de cocina. Al igual que el cocinero, estaría bien que mirases cursos y talleres de escritura donde profesionales te enseñen técnicas y te den las herramientas necesarias para emprender una aventura como ésta.

 

Sobre todo lo demás

Actualmente la afirmación “quiero ser escritor” va mucho más allá de escribir un libro. No vale con poner la palabra fin y desentenderte. Ni tan siquiera en el caso de que una editorial de primera fila quiera editar tu novela; cosa, por cierto, poco probable si eres un donnadie.

 

Estas son alguna de las cosas que tendrás que aprender:

 

Creación de un blog profesional

Si quieres que tus textos lleguen a la gente necesitarás crear una plataforma de autor. Tu blog será el centro neurálgico de dicha plataforma. Desde ahí centralizarás infinidad de contenido que distribuirás por las diferentes redes sociales.

 

La creación y gestión de un blog profesional es un mundo en sí. Esto conlleva que aprendas a diseñar y maquetar en un gestor de contenidos, tipo wordpress; que aprendas SEO, lo cual es otro mundo; tendrás que conocer herramientas como Google Analytic o Google Search Console; tendrás que aprender a buscar y a utilizar palabras clave; editar imágenes, configuración de correo electrónico, creación de formularios, envío de newspapper…, entre otras cosas.

 

Probablemente todo lo relacionado con el blog es lo más complicado. Si te estás agobiando y te están dando ganas de abandonar, no lo hagas. Si todos los que hemos aprendido, hemos podido, tú también puedes. Sólo necesitas tiempo y ganas, nada más.

 

Redes Sociales

Necesitarás aprender a gestionar las Redes Sociales de manera profesional. Tendrás que determinar en qué Redes Sociales quieres tener presencia y trabajar con ellas. Las Redes Sociales consumen muchísimo tiempo y en algún momento pueden desesperarte al ver que no consigues expandirte tanto como quisieras.

 

Aquí vuelve a ser necesario el punto número dos: Paciencia. Cada Red Social es diferente y requerirá una estrategia distinta. Pero todas tienen en común que el contenido es el punto más importante.

 

Si eres una persona joven seguramente estés más acostumbrada a moverte por estos mares. Si me vienes con eso de que ya tienes unos años, no es excusa. A ponerse las pilas.

 

Moverte en el mundo físico

Tener presencia en internet es importante pero también lo es hacerlo en el mundo real. Conseguir contactos, asistir a encuentros literarios, presentaciones, visitar bibliotecas y librerías, etc., es esencial para crear vínculos y relaciones. Tendrás que trabajar como una arañita, tejiendo una red de contactos que te ayuden a identificarte y ganar audiencia. A los lectores les gusta saber a quién le están comprando los libros.

 

8 Curiosidad

Este punto está muy relacionado con el anterior. Cuanto mayor sea tu curiosidad mayor será tu predisposición para aprender. Necesitarás ser una persona curiosa para aprender todo que hemos visto en le punto anterior, pero también a la hora de llevar a cabo tu obra.

 

La curiosidad es una de las armas más efectivas de un escritor. Puedes sentir curiosidad por temas que conoces, incluso que dominas. Nunca se tiene suficiente información, siempre hay espacio para un poco más.

 

En la mayoría de los casos tendrás que documentarte, incluso cuando escribas historias actuales. La documentación no es algo exclusivo de la novela histórica. Tendrás que estudiar e investigar mucho para dotar a tus textos de credibilidad.

 

9 Organización

Como puedes ver la profesión de escritor no sólo es escribir, requiere muchas más cosas. Algunas de ellas van a quitarte mucho tiempo, por lo que la organización es fundamental si no quieres ahogarte en un mar de tareas pendientes.

 

Una mala organización o estar constantemente improvisando y cambiando de guion puede llevarte a ir dejando tareas pendientes una detrás de otra. Seguramente te suene esa palabra tan de moda que es “procastinar” y sustituye al dicho popular “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Una pobre organización te hará ir todo el rato a remolque y apenas te dejará tiempo para lo realmente importante, escribir.

 

Y a la hora de escribir, por muy intuitivo que seas, necesitaras otro tipo de organización, el de las ideas. Cada escritor somos un mundo, algunos generan esquemas rígidos que siguen al píe de la letra y otros nos dejamos llevar un poco más. Aún así necesitas ordenar las ideas, saber a dónde vas y que quieres contar.

 

Antes de empezar cada sesión de escritura es bueno pararse a pensar qué quieres escribir y organizar como vas a hacerlo.

 

10 Aceptar el fracaso

Son muy pocos los casos de escritores o artistas famosos que hayan triunfado a la primera. Generalmente, el secreto de que suene la flauta, y que nunca se cuenta, radica en no dejar de soplar. Cuando decimos ser escritores deberíamos asumir el “no”. Este proceso nos ahorrará muchas decepciones.

 

Si no recibes respuesta de ninguna editorial, y la que lo hace te dice amablemente que no van a publicarte, no debes venirte abajo. Es parte del juego y además es lo más normal. Llamar la atención de un editorial es un trabajo muy difícil y muchas veces no tiene ni tan siquiera nada que ver con la calidad de tu trabajo.

 

También te puede pasar que cuando la gente lea lo que escribes no les guste. Incluso que seas tú al que no le gusta el resultado de lo que has escrito. No pienses que no vales, seguramente lo único que necesites es un poco más de práctica.

 

Todo lo que hacemos en este oficio sirve para aprender. Es importante que te hagas amigo del fracaso, porque es posible que te acompañe mucho tiempo. La clave está en que sepas sacar un aprendizaje de cada intento fallido. Eso te convertirá en un escritor mucho mejor de lo que serías si alcanzases el éxito a la primera.

 

11 Bagaje vital

Los kilómetros de carretera que lleves y las cicatrices que decoren tu alma serán fundamentales en tu oficio de escritor. Cuando lees algunos escritos de gente especialmente joven, compruebas que muchas veces lo que les falta a sus textos es experiencia vital. Esto no quiere decir que alguien con 20 años no esté preparado para escribir una gran novela. No es una cuestión de años, sino de experiencia y de cómo mirar la vida. Hay personas de 17 años que acumulan más vivencias que muchas de treinta o cuarenta.

 

Lo importante es que cuando escribas tengas algo importante que contar, algo único que sólo tú puedas transmitir.

 

En mi caso, a veces, cuando leo algún texto de cuando empezaba a escribir, me sonrío, no por lo mal escrito que estuviese el texto técnicamente, sino por los pensamientos que plasmé y se quedaron guardados en el cuaderno o en el disco duro.

 

Esto no quiere decir que esperes a acumular experiencias para ponerte a escribir. Nunca se es suficientemente joven para empezar a hacerlo. Al principio, escribe y escribe mucho, sin pensar en editar. Da igual la edad que tengas. Poco a poco irás mejorando. Escribir también amplia tu bagaje vital, porque te ayuda a escarbar en tu inteior, a reflexionar. Cuando estés preparado escribirás esa novela que merezca ser editada.

 

12 Autocrítica

Este es el último punto que te comento en este artículo. La autocrítica es esencial para cualquier trabajador, independientemente del oficio que desempeñe. Para alcanzar una correcta capacidad de autocrítica necesitarás madurez, que va muy ligado al punto anterior.

 

En este punto es como el juego de las siete y media o el más internacional blackjack, que hay gente que o se pasa o que no llega. Conocerás gente que todo lo que haga le parecerá una obra de arte y otros a los que les parecerá todo una mierda. Seguramente, en los dos casos estén equivocados.

 

Ser crítico con tu propio trabajo es realmente difícil. Cuando ofrecemos una crítica nunca somos del todo objetivos. Una crítica puede estar fundamentada en aspectos técnicos y tangibles, pero al final siempre es un ejercicio subjetivo. Cuando estamos frente a nuestro trabajo es mucho más difícil ser justos.

 

La experiencia y el conocimiento te ayudarán en esto. También tener un gran bagaje como lector que te permita comparar tu obra con la de otros autores. Normalmente, cuando terminamos de escribir una obra, solemos dejarla reposar un tiempo para leerla con un poco más de distancia. En realidad, es difícil distanciarse en uno o dos meses de algo que llevas escribiendo un año o más, pero algo ayuda.

 

Está bien escuchar la opinión de otras personas. Piensa que la mayoría de la gente no te va a engañar, no tienen motivos, al menos cuando te dicen que no es suficientemente bueno. Desconfía más de los que te adulan que de los que te dicen que el texto no es bueno. Cuando alguien nos pide nuestra opinión sobre lo que ha escrito, lo que quieren es que les digamos que han creado el nuevo Quijote. Te aseguro que si le tengo que dar mi opinión a alguien, empiezo a leer con la esperanza de que haya escrito algo realmente bueno. No es plato de buen gusto decirle a alguien que el texto hace aguas por todos los lados.

 

Yo he aprendido a relativizar tanto las críticas buenas como las malas. Intento aprender de todas por igual. Analizo y considero lo que me dicen. Lo razono y veo si pueden tener o no razón. Pero tengo un criterio, abalado por un bagaje, muchos años de escritura y muchas lecturas con las que comparar.

 

Espero que te haya gustado el artículo y que te haya servido de algo. En la próxima entrega veremos cosas que deberías de hacer antes de empezar a escribir una novela. Siempre enfocado para todos aquellos que piensan en hacer de la literatura su profesión.

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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opinion el señor de los anillos

By Javier Rumego

El Señor de los Anillos

Ya que la semana pasada os hablé del El Hobbit, voy a aprovechar el impulso para hablaros en esta ocasión de El Señor de los Anillos, la que es considerada como la obra maestra del escritor británico J. R. R. Tolkien.

 

Quien diga que segundas partes nunca fueron buenas es sencillamente porque no ha leído El Señor de los Anillos. Tolkien se desdobla en esta continuación de El Hobbit, creando algo único e inmenso. Si bien es cierto que El Hobbit o El Señor de los Anillos se pueden leer de manera independiente, ambas novelas forman parte de lo que el propio Tolkien definió como cuentos legendarium, donde también podemos englobar el Silmarillion y Los Hijos de Hurín.

 

El buen trabajo de una editorial

Para ese movimiento de gente que reniega de las editoriales, hay que decir que El Señor de los Anillos no existiría de no haber sido porque la editorial Stanley Unwin no dejó de insistir a J. R. R. Tolkien para que escribiera una continuación de El Hobbit, debido al éxito que esta obra había tenido. Tolkien no estaba muy interesado en escribir esta continuación, pero al final cedió ante la insistencia de la editorial. Escribir El Señor de los Anillos, Apéndices incluidos, le llevó 10 años de su vida.

 

La idea original era muy diferente

Lo que mucha gente no sabe es que Tolkien empezó a escribir El Señor de los Anillos como una continuación inmediata de El Hobbit, donde el protagonista volvía a ser Bilbo Bolsón. Según iba avanzando, el Anillo Único fue ganándo terreno, como si de verdad poseyera un extraño poder. El Anillo se hacía con el libro y la historia se volvía más oscura, más adulta.

 

En algún momento, el escritor fue consciente que Bilbo no podía seguir siendo el protagonista principal. Avanzó uno cuantos años y le pasó el relevo a Frodo, su sobrino. Sin embargo, Frodo tampoco se consolida como el protagonista destacado de la historia. Comparte protagonismo con Gandalf, Aragon, Gollum o el propio Anillo. Tolkien decidió hacer uso de todo el universo que estaba creando para su obra El Silmarillion y lo recicló para El Señor de los Anillos en una época muy posterior, donde sólo quedaban leyendas olvidadas.

 

Un clásico de la literatura univesal

El Señor de los Anillos es una obra sobresaliente. El manuscrito original, debido a su extensión, fue dividido en tres volúmenes: La Compañía del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey. Rápidamente se convirtió en un grandísimo e inesperado éxito, que se mantiene con fuerza en nuestros días. A esto contribuyó la maravillosa adaptación cinematográfica llevada a cabo por Peter Jackson. Pero a pesar de que las películas son extraordinarias es imposible llegar a lo excelso de la novela.

 

Tolkien nos mete de lleno en una historia fantástica repleta de leyendas, mitología, magia y un sinfín de criaturas sobrenaturales. El punto más importante de Tolkien es que nos cuenta una historia de fantasía que nos hace pensar que todo ello pudo haber sucedido  realmente en un tiempo remoto en este mismo planeta. Todo en la historia es creíble y se sustenta bajo una base sólida. Leyendas olvidadas, un antiguo y terrible mal que despierta y amenaza la paz son los alicientes que aderezan la historia.

 

El Señor de los Anillos se transforma en una obra de fantasía mucho más adulta de lo que es El Hobbit. El tono cambia. Ya no se trata sólo de un cuento de aventuras. La novela trata temas universales como el amor, el odio, la guerra, el mal, el bien o la esperanza.

 

El estilo de Tolkien sigue siendo exquisito, meticuloso y ampliamente descriptivo. Te hace sentir que estás dentro de las escenas, que formas parte de la historia y que eres un miembro más de la Comunidad del Anillo.

 

El Ojo de Sauron ha resurgido y es más fuerte que nunca

El Señor de los Anillos es una metáfora de lo peligrosa que puede llegar a ser la tecnología, capaz de quitarnos la voluntad y de lo destructivas que pueden ser cosas tan insignificantes como una bala o un botón rojo si caen en las manos equivocadas. Actualmente resulta revelador, cómo algo tan insignificante como un teléfono móvil puede controlarnos y vigilarnos como si fuese uno de los perdidos Palantir “lo que mira a lo lejos”.

 

Hoy el Ojo de Sauron se esconde en nuestros ordenadores personales o teléfonos móviles, lo saben todo de nosotros: donde estamos en cada instante, qué hacemos, qué nos gusta, qué nos disgusta, en qué nos gastamos nuestro dinero, con quién compartimos nuestro tiempo. Hoy en día todos llevamos un Anillo Único colgado del cuello. Si Tolkien levantara la cabeza sería consciente de que la Sombra nos ha conquistado.

 

 

By Javier Rumego

El Maestro y Margarita – Mijaíl Bulgákov

Algunos que me seguís y me conocéis desde hace tiempo no os sorprenderéis al ver en esta sección la novela El Maestro y Margarita escrita por Mijaíl Bulgákov. No puedo ni quiero esconder mi admiración por esta novela. Lo que hace el genio de Kiev en este libro está sólo al alcance de uno de los mejores escritores de todos los tiempos, convirtiendo esta novela en una de las obras más importantes de la literatura.

 

Mijaíl Bulgákov es posiblemente el más desconocido de los genios de la literatura rusa. El público reconoce con más facilidad los nombres de Dostoyevski, Tolstói, Chejov, Pushkin, Pasternak o Nabokov. Vaya por delante que todos son soberbios. Pero desde mi subjetividad, me decanto sin ninguna duda por Mijaíl Bulgákov con su El Maestro y Margarita.

 

Despliegue de recursos y talento

Lo que hace Bulgákov en esta novela es abrumador. El despliegue de talento, recursos técnicos, originalidad, narrativa, sentido del ritmo, trama…, es descomunal. Hace lo que quiere y como quiere. Cambia a su antojo de narrador, de época, incluso de estilo según lo demanda la escena. Muchas veces oímos o leemos eso de “Una novela única, diferente, original…” y luego, evidentemente no lo es. La mayoría de las cosas que lees ya las escribió alguien antes y casi siempre mejor, y los que dicen que su novela es única y original no tienen ni tan siquiera la originalidad para expresarlo de otra manera. Sin embargo, El Maestro y Margarita es realmente una novela diferente; única.

 

Bulgákov era extremadamente perfeccionista con su literatura, al extremo de Flaubert o Nabokov. Su primer borrador lo tiró directamente a la hoguera. Hay quien habla que escribió entre cuatro y seis borradores. Repasaba cada línea hasta que quedaba perfecta. Sin embargo, no pudo terminar de corregir la obra. El último capítulo se encargó de estructurarlo y terminarlo su mujer, Elena Bulgákova.

 

Una novela para todos

Una de las muchas virtudes de esta novela es que tiene diferentes niveles de lectura. Si buscas una novela bien escrita y que te entretenga, cumplirá de sobra ese cometido. Si quieres ir un poco más allá, disfrutarás como un enano con su narrativa y la cantidad de recursos que utiliza el escritor soviético. Y luego, claro, puedes profundizar en sus páginas, sumergirte en la deslumbradora metáfora que hace no sólo de la sociedad rusa de su tiempo sino de la sociedad actual donde predomina la vanidad y la superficialidad (no tienes más que entrar en Instagram para entender esto).

 

A lo largo de la novela encontrarás personajes fascinantes y escenas que se quedarán grabadas en tu memoria. Satán aparece en la Rusia de los años 30 en forma de un misterioso mago, acompañado por un séquito de acólitos de lo más peculiar. Creará infinidad de estragos y situaciones estrambóticas. El sentido del humor lacerante y la ironía afilada son recurrentes durante toda la novela. Hay momentos sobresalientes como el espectáculo que ofrece Satán en el espectáculo de las variedades o capítulos enteros como el Gran baile de Satanás. Pero no temas, este libro no habla de demonios ni de fantasmas, no al menos más allá de los que albergamos los seres humanos. Pero si hay un elemento que destaca por encima de todos en esta novela es el amor; el amor incondicional e inquebrantable de Margarita por el maestro.

 

La narrativa es técnicamente tan perfecta como la de Flaubert, pero su imaginación y originalidad es mayor. Su verborrea en algunos momentos es comparable a la de Shakespeare. Los giros de argumento son como volteretas en la cama elástica. Cada línea que lees son endorfinas inyectadas en sangre. Recuerdo, y espero no olvidarlo nunca, la sensación que tuve al leer esta novela. De repente me volví niño. Todo era nuevo para mí. Disfrutaba como un chiquillo mirando las estrellas o viendo por primera vez un caballito de mar. Esta novela cambió mi percepción de la literatura ampliando mis horizontes, descubriéndome un mundo nuevo.

 

El Maestro y Margarita estuvo censurada durante muchísimos años por el régimen soviético. Hablar de la desaparición de personas en la Unión Soviética de los años 40 del siglo pasado, así como afirmar la existencia histórica de Jesucristo la condenaron al ostracismo durante años. Bulgákov no era tonto, sabía que su novela no sería publicada y, aun así, siguió escribiéndola hasta su muerte, tal vez buscando la inmortalidad. No fue hasta finales de los años 60 cuando se publicó la obra completa por primera vez en Italia. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1990 para verla publicada íntegramente en Moscú.

 

Es un libro muy recomendable si te gusta leer, y si no puede ser el regalo perfecto.

 

 

By Javier Rumego

Best-Seller Vs Clásicos de la Literatura

Leer un clásico de la literatura siempre es una garantía de calidad. Los clásicos han superado el juicio del tiempo y han resistido a las modas, a veces incluso aparecieron en escena después de ellas. ¿Pero qué pasa con la literatura de Best-Seller? ¿Son suficientemente buenos esos libros que se venden como churros?

 

Antes de que aparecieran los autores independientes en escena, la literatura de Best-Seller era el enemigo número uno de los lectores más académicos. Actualmente se discute si la calidad de los libros independientes es suficientemente buena, una batalla que la literatura de Best-Seller lleva librando muchos años.

 

Cuando un libro irrumpe con fuerza en el mercado vendiendo cantidades escandalosas, mucha gente tuerce el gesto y duda automáticamente de la calidad de la obra. Los hay que reúsan sin más a leer este tipo de literatura, sea del género que sea.

 

Es cierto que en muchas ocasiones el momento editorial en el que nos encontramos y la necesidad de las editoriales de hacer dinero fácil, contribuyen a aumentar la desconfianza en la calidad de ciertos libros.

 

Diferenciando entre libros y literatura

Ya he hablado en más de una ocasión que literatura y libros son dos cosas totalmente distintas. Podemos encontrar libros con cero literatura y literatura en lugares que nada tienen que ver con los libros. Si te interesa este tema, te invito a que te unas a mi página de Facebook donde todos los lunes hablo de OtrasNarrativas.

 

En este artículo quiero hablar de la literatura de Best-Seller, separando todos esos libros que se venden como pipas pero que nada tienen que ver con el arte de Cervantes; entiéndase, el libro de cocina de la última edición de Master Chef, libros de autoayuda o libros de famosos que, casualmente, brotan con más fuerza con la proximidad de las fiestas navideñas.

 

Que un libro se venda bien no hace que su literatura sea mala.

Hay lectores que hablan de la literatura de Best-Seller como si fuese una literatura menor. Algunos de estos lectores acostumbran a mirar por encima del hombro al lector de este tipo de libros. En otros casos, lo hacen simplemente como un método fácil de ocultar sus carencias como lectores. Sin embargo, que un libro se venda bien no lleva intrínseco que la calidad de su literatura sea mala, del mismo modo que tampoco lo convierte en un buen libro.

 

Actualmente podemos encontrar autores que venden su obra con facilidad y que, sin embargo, todos ellos son considerados por la inmensa mayoría grandes escritores. Ejemplos hay muchos, puedo mencionar a Javier Marías, Arturo Pérez-Reverte, Michel Houllebecq, Haruki Murakami o el recientemente ganador del Premio Planeta, Santiago Posteguillo.

 

Algunos podrán decir que soy ventajista nombrando escritores de renombre con una carrera literaria contrastada, incluso que algunos de ellos rozan la figura de escritor de culto (personalmente, Javier Marías y Michel Houllebecq me parecen de una calidad soberbia). Puede que sea cierto, pero también lo es que ninguno de ellos se ha escapado de críticas voraces por parte de sus detractores. A Posteguillo, por ejemplo, le han colgado el cartel de Best-Seller a modo de letra escarlata, por lo que no se le debería permitir el acceso al Olimpo de las letras, donde habitan los escritores más virtuosos.

 

Clásicos Best-Sellers

Cuando escucho a alguien decir que sólo lee a los clásicos de la literatura, con ese halo de estar por encima del bien y del mal en lo que al universo de las letras se refiere, me pregunto si es consciente de la cantidad de clásicos de la literatura que fueron terremotos editoriales en sus tiempos.

 

A veces tenemos la romántica y equivocada idea de que un verdadero artista es el que muere de hambre, incomprendido por una sociedad incapaz de entenderle. Rápidamente nos vienen a la cabeza la imagen de Van Gogh, Mozart o Cervantes. Pero no siempre es así.

 

Menospreciar la literatura de Best-Seller es menospreciar a Williams Shakespeare, Charles Dickens, Lope de Vega, Robert Louis Stevenson, Alejando Dumas, J. R. R. Tolkien, Margaret Mitchel, Óscar Wilde, Harper Lee, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosas, Agatha Christie y un largo etcétera. Todos estos escritores gozaron (y gozan) de gran éxito en vida y no tuvieron que esperar a morirse para alcanzar la gloria.

 

De Best-Seller a clásicos de la literatura universal

No todos los Best-Sellers llegan a convertirse en clásicos de la literatura. El único jurado realmente objetivo para discernir y sentenciar con rotundidad incontestable qué obra es digna de formar parte de la literatura universal es el tiempo.

 

Hay libros de Best-Seller que envejecen mal. Son como una mala cerveza que se quedan rápidamente sin espuma. Terremotos en medio del océano que originan un tsunami que arrasa con todo. Crean tendencia y revuelo para luego quedar prácticamente en el olvido. Luego hay otros a los que no les hace falta envejecer demasiado para alcanzar la Tierra Prometida.

 

Dentro de los primeros podría nombrar El código Da Vinci, El tiempo entre costuras, o las sagas de Crepúsculo y 50 sombras de Gray por poner sólo algunos ejemplos. Todas ellas, obras que aparecieron como la explosión de un volcán, vendiendo millones de copias, pero que dudo mucho que pasen a ser algo más que eso (que no es poco). En el segundo grupo estarían libros como Los Pilares de la Tierra, El nombre de la rosa, o las sagas de Harry Potter y Canción de Hielo y Fuego, saga que se ha convertido en todo un clásico incluso antes de haber concluido.

 

Qué hace que un Best-Seller pase a ser un clásico de la literatura.

Básicamente la calidad de la obra, pero también tiene mucho que ver la repercusión del libro entre el público y sobre todo el tiempo durante el que se prolongue dicho istmo. También hay que tener en cuenta lo que ofrece esa obra a la literatura y la aportación del escritor a lo largo de su carrera.

 

Pongamos por ejemplo la novela Los Pilares de la Tierra de Ken Follett, que hace unos días recomendaba leer. Hay mucha gente que habla muy mal de ella. Alegan que la calidad literaria es baja, los personajes son estereotipos y que en algunos casos les recuerdan a un culebrón venezolano. No está de más decir que se trata de una novela histórica y que, en ocasiones, la propia Historia puede recordar a más de una telenovela, las cuales suelen tener mucho éxito entre la audiencia (veremos por qué un poco más adelante).

 

Los Pilares de la Tierra cumple a la perfección con lo que se le exige a una novela de Best-Seller. Es cierto que los personajes no son los más fascinantes del mundo, no muestran demasiadas dobleces ni complicaciones, pero cumplen de sobra con su cometido y están dotados de gran carisma. La historia es suficientemente intrigante y el ritmo es magnífico para el tipo de libro que es.

 

K. Rowling y G. R. R. Martin con sus respectivas sagas de Harry Potter y Canción de Hielo y Fuego entraron en el universo literario como Aníbal y sus elefantes. En ambos casos sus obras causaron un estruendo más allá de sus páginas. Sus novelas pasaron en muy poco tiempo a formar parte de la cultura del pueblo, te gusten o no sus libros. A día de hoy apenas hay un solo niño en la Tierra que no sepa quien es Harry Potter, y eso sólo se consigue con mucha calidad, creando algo nuevo donde parece que todo está inventado.

 

Los escritores de Best-Seller saben muy bien lo que hacen

Escritores actuales de Best-Seller como Ken Follett, Stephen King, Jeff Kinney o Eva Gª Sáenz de Urturi son profesionales que saben muy bien lo que hacen. Su cometido no está en hacer grandes metáforas, elipsis como las de Calver, ni emplear grandes recursos literarios, aunque pueden hacerlo perfectamente si lo necesitan y la historia se lo requiere.

 

Crear un Best-Seller no es fácil. Hay que tener en cuenta que no sólo tienes que escribir un buen libro que cumpla con las reglas básicas de un superventas, sino que además tienes que competir en el mundo editorial contra los rivales más duros.

 

Para una editorial publicar una nueva novela de Pérez-Reverte, Dolores Redondo o Ruiz Zafón son apuestas seguras en las que no pueden permitirse fallar. Estos autores tienen el apoyo incondicional de millones de lectores y las editoriales ponen todos sus recursos en la edición, distribución y promoción de la obra. Ten por seguro que si no estás dentro de ese saco de Best-Sellers no vas a poder competir en esa guerra. Sería como ir con cuchillos a una pelea de pistolas.

 

Si eres un autor independiente quizá te sea más fácil crear una obra de culto que un Best-Seller, ya que en el primer caso tan sólo tendrás que preocuparte de escribir un muy buen libro (dicho así parece fácil). Pero eso es algo que depende exclusivamente de ti; no entran en la ecuación variables como el mercado o la competencia. En caso de ser suficientemente bueno, lo único que necesitaras es tiempo y fortuna para que tu novela caiga en manos de la persona adecuada.

 

La literatura de Best-Seller tiene un público más amplio

Quien no quiera ver esto está ciego. Para la mayoría de la gente que lee, la lectura es un pasatiempo. El tiempo libre es un bien cada vez más escaso. Muchas veces llegamos cansados a casa y queremos entretenernos o relajarnos. Meternos en una literatura espesa, con numerosas figuras literarias y una cantidad ingente de reflexiones existenciales (o de cualquier otro tipo) es algo que nos interesa a muy poca gente. Por eso precisamente tienen tanto éxito las telenovelas de las que hablaba antes.

 

La gran mayoría de las personas que leen buscan entretenerse. Así que si quieres vender mucho tienes que ofrecerle al público algo lo suficientemente entretenido como para competir con los vídeos de gatitos.

 

Los libros de Best-Seller abren la puerta a la literatura

Como hemos visto, hay libros que fueron superventas que eran auténticas obras de arte. Pero incluso en el caso de los Best-Seller que no tienen una calidad literaria destacable, cumplen un cometido muy importante. Los libros que suelen copar las estanterías de cabecera de los centros comerciales más destacados nos abren las puertas de la literatura. Los grandes clásicos no suelen ser un gusano tan apetecible para peces que no acostumbran a morder el anzuelo.

 

A veces, este tipo de libros son capaces de captarla atención de personas que no tienen ni tendrán afición lectora. Puedo contaros que mi padre no es un gran lector. De hecho, rara vez lee un libro de ficción. Sin embargo, se ha leído toda la colección de los libros del Capitán Alatriste. Era algo digno de estudio, los devora en un par de días. En su caso, esto no hizo que se interesara por otros libros, ni tan siquiera del mismo autor. El señor Pérez-Reverte consiguió con esta saga (que ya se puede considerar un clásico contemporáneo) enganchar a una persona no lectora, al menos por un tiempo, cosa que grandes clásicos de la literatura no habrían podido hacer. Y eso, tiene mucho, pero mucho mérito.

 

Una de las generalizaciones que más se suelen escuchar es que los Best-Seller son entretenidos mientras que los clásicos con más cultos. En realidad hay clásicos muy divertidos, con un sentido del humor extraordinario y superventas con más sabiduría de la que se le presupone. Como siempre, cuando generalizamos solemos equivocarnos.

 

A favor de los clásicos está siempre su calidad. Son libros para paladear sin prisas y en repetidas ocasiones. Gracias a estos libros tenemos a nuestro alcance los pensamientos de los mejores escritores que ha dado la literatura. Están avalados por el paso del tiempo y, en muchos casos, poseen pensamientos universales. Para exprimir un clásico de la literatura se requiere un mínimo de trayectoria como lector, y algunos casos nos exprimirá las neuronas.

 

Sin embargo, hay que decir que pocos libros han reclutado más lectores como El Código Da Vinci. El libro de Dan Brown es a mi entender de una calidad literaria muy limitada, pero construyó más lectores en un solo año que muchos autores clásicos juntos. Gracias a este libro, y a otros parecidos, mucha gente se ha aficionado a la lectura y ha terminado leyendo a escritores como Garcilaso, Quevedo, Kerouac, Bulgákov, Kafka o muchos otros. Ya sólo por esto, algunos deberían de ser más respetuosos con este tipo de literatura, que muchas veces también son clásicos de la literatura univesal.

 

 

By Javier Rumego

Las partículas elementales – Michel Houllebecq

Houllebecq es el escritor actual que más me fascina. Los temas que aborda, la crítica a la sociedad, el sentido del humor tan peculiar que tiene y sobre todo la calidad literaria que despliega me tienen totalmente enganchado a su tinta. Ha publicado 5 novelas, todas con la editorial Anagrama. Seguramente os hable de todas ellas, pero quiero empezar por Las partículas elementales, la que se considera su ópera prima hasta el momento.

 

En una actualidad editorial donde es no es fácil encontrar libros con buena literatura, incluso con un poco de literatura, tener la posibilidad de disfrutar de autores como Houllebecq es todo un gustazo.

 

Leer un libro de Houllebecq, y en especial éste, va a exigirte que exprimas tus neuronas y que permanezcas concentrado. Leer a Houllebecq es posiblemente más difícil que leer a Matilde Asensí o a Reverte, pero tiene su recompensa.

 

Las partículas elementales está considerado como uno de los mejores libros de la literatura francesa

Las partículas elementales fue su segunda novela publicada, por la que recibió numerosos premios y fue considerada por la revista Lire como la mejor novela del año. La publicación de este libro fue el máximo fenómeno editorial francés en muchos años.

 

La novela se divide en tres partes. Dos hermanastros de madre, con infancias difíciles tratarán de vivir con sus traumas. El mayor de los hermanos, Bruno, se convertirá en un científico importante sin ningún interés en los placeres carnales y con seria dificultad para tener sentimientos reales y profundos por otros seres humanos. Su hermano, Michel, será todo lo contrario; un profesor de literatura con una incontrolable adicción al sexo, racista y cargado de rencor.

 

Houllebecq pone de manifiesto a lo largo de toda la novela la inmediatez del placer en el que vivimos, sin tiempo a desarrollar sentimientos. Queremos el placer y lo consumimos como el que se toma un refresco. Una vez consumido esperamos un rato y abrimos otra botella.

 

La literatura del controvertido escritor francés es deliciosa. La lectura se escurre entre sus líneas como la corriente de un río en época de deshielo. Puedes leerlo sin más o leerlo en compañía de un cuaderno y un bolígrafo con el que tomar incontables apuntes.

 

Si aún no lo conoces, te sugiero que le des una oportunidad. Es un escritor soberbio. De lo mejor que puedes encontrar en la actualidad. Quizá no apto para todos los públicos. Las partículas elementales es una novela que no deja indiferente absolutamente a nadie.

 

By Javier Rumego

¿Es suficientemente buena la calidad de los libros independientes?

La calidad de los libros independientes está en entredicho por ser el eslabón más débil de la cadena. Libros y literatura son dos cosas distintas que a veces confluyen armónicamente en el mismo espacio, pero no necesariamente. La literatura es sólo una pequeña parte de un mercado que mueve miles de millones de euros al año. Cuanto antes te metas esto en la cabeza, mucho mejor. Te evitará disgustos y dolores de cabeza.

 

Tienes que dejar de ver un libro como algo sagrado a lo que rendir pleitesía y verlo como un producto. Y sí, hablo de productos porque es lo que son. Aquí no estamos hablando de literatura, eso es otra cosa muy diferente. A mucha gente le gustan los libros pero no a todos les gusta la literatura. Las personas compran libros por motivos muy diferentes. La mayoría, por supuesto, para leer y entretenerse, otras para decorar la casa, para parecer más cultas o para que el famoso de turno se los firme.

 

Desde hace unos años vivimos una revolución editorial fascinante. Actualmente podemos encontrar un amplio abanico de alternativas a la edición tradicional. En España existe un gran número de pequeñas editoriales y empresas de servicios de edición que pueden facilitarte publicar tu novela, especialmente si eres un escritor novel y te has desgastado los nudillos llamando a las puertas de las grandes editoriales y lo único que has conseguido es silencio. Pero si alguien ha puesto esta industria patas arriba han sido las plataformas online como Lektu, Bubok, Lulu y por encima de todas ellas, Amazon.

 

Nunca ha sido tan fácil ver tu libro publicado, ya sea en formato digital o en papel, lo cuál puede llevar a mucha gente a plantearse si la calidad de los libros independientes es suficientemente buena. De hecho, hay gente que afirma rotundamente que no lee ni leerá a ningún escritor desconocido porque la calidad de los libros independientes es mala.

 

Abrir las puertas de par en par para que cualquiera publique su libro, incrementa las posibilidades de encontrar libros mal escritos. La inexistencia de filtros y la osadía de muchos autores puede hacer peligrar la reputación de la calidad de los libros independientes. Sin embargo, el panorama en las editoriales tradicionales no está mucho mejor. Acomódate en la silla, en el sofá o dónde quiera que estés, porque a lo largo de este artículo voy a hablarte sobre la calidad de los libros en el panorama actual.

 

Diferentes opciones para editar

Antes de nada, quiero que veamos resumidamente las diferentes posibilidades que tenemos a la hora de publicar un libro, especialmente cuando no hemos publicado nada antes.

 

Digamos que tenemos tres opciones principales a la hora de publicar. Las explico muy brevemente.

 

Edición tradicional

Es cuando la editorial te paga por tus derechos de autor para llevar a cabo la explotación de tu obra. Ellos exponen su dinero para sacar tu libro adelante. Se encargan absolutamente de todo: correcciones ortotipográficas y de estilo, edición, maquetación, diseño de la portada y contraportada, promoción, etc. Vamos, ellos lo hacen todo. Confían en tu talento o en tu producto y arriesgan. Tú no tienes que preocuparte de nada, o de casi nada.

 

Algunos autores independientes hablan pestes de las editoriales tradicionales hasta que una de las gordas le pone un contrato y una estilográfica encima de la mesa. No nos engañemos, la mayoría de los que escribimos aspiramos a ser publicados por una gran editorial. Ser publicado por una editorial te ofrece una serie de posibilidades que no tienes de ninguna otra manera. Lo primero de todo es el prestigio, luego están el acceso a las distribuidoras y la posibilidad de vender tu libro en grandes centros comerciales, librerías, etc., así como presencia en eventos y firmas de libros en las ferias más importantes.

 

Entrar en una editorial tradicional no es nada fácil en la actualidad, seguramente nunca lo ha sido. Si no eres famoso lo tienes realmente jodido, incluso si escribes rematadamente bien (de esto hablaré un poco más adelante). Por el momento te diré que puedes intentar mandarles tus manuscritos o participar en sus concursos literarios. En muchos casos tendrás que bajarte los pantalones y poner el culito en pompa para acceder a sus condiciones.

 

Por este y otros motivos la tendencia está cambiando en EEUU. Algunos escritores de prestigio han decidido abandonar el barco y se han lanzado a la aventura. Ya sabemos que lo que se pone de moda en el “país de las oportunidades” termina desembarcando tarde o temprano en Europa. Ya veremos lo que pasa finalmente a este lado del océano. Personalmente creo que en España difícilmente un escritor con fama y fortuna va a querer cruzar solo el Orinoco.

 

Si quieres más información de cómo publicar con una editorial tradicional te recomiendo que leas este artículo de escritores.org

 

Coedición

La coedición es cuando una editorial o supuesta editorial te ofrece publicar tu libro corriendo tú con todos los gastos o, en el mejor de los casos, repartiéndolos al 50%. Personalmente esta opción no me gusta, incluso cuando estas editoriales tienen acceso a las distribuidoras y presencia en ferias importantes.

 

Con las editoriales de coedición hay que tener los ojos muy bien abiertos y las orejas tiesas. Muchas de estas empresas no son otra cosa que empresas de servicios editoriales, y en el peor de los casos simples imprentas enmascaradas que lo único que les interesa es hacer una tirada de libros, importándoles una mierda la calidad de tu novela.

 

En el mejor de los casos la editorial compartirá contigo los gastos, diseñarán tu portada y pondrán a tu disposición sus correctores y editores para revisar tu obra. El acabado final del libro debería de ser óptimo, al menos en cuanto aspecto; del contenido todavía no hemos hablado. Podrás elegir si lo quieres en tapa blanda o tapa dura y una serie de opciones que dependerán del dinero que estés dispuesto a gastarte.

 

A fin de no alargarme más, te dejo este enlace a un artículo de Mariana Eguaras donde encontrarás más información sobre la coedición.

 

Autoedición pura y dura

Yo me lo guiso, yo me lo como. La autoedición es cuando el autor se encarga absolutamente de todo. Una vez tengas terminado tu libro, tendrás que encargarte de corregirlo, editarlo, maquetarlo, diseñar la cubierta, elegir formato, promocionarlo, etc. Si te está entrando vértigo, acomódate en la silla, bebe un poco de agua y coge aire porque esto sólo es el comienzo.

 

Ser autor independiente conlleva muchas más cosas de las que te hablaré en próximos artículos. Por el momento estamos centrándonos tan sólo en el proceso de edición para que publiques un libro saneado y con buena presencia, como cuando vas al baile o a pedir trabajo.

 

Uno de los errores principales de algunos escritores que se autoeditan es pensar que pueden hacerlo todo sin ayuda de nadie. Todos los libros necesitan pasar varios filtros, incluso los que están escritos por los autores más prestigiosos. Quizá pienses que eres especial y que escribes mejor que nadie; ese sería otro error lamentable.

 

Cualquier libro que se publique debe pasar al menos por una corrección ortotipográfica que subsane erratas, signos de puntuación incorrectos y demás alimañas que se esconden entre los matorrales de las letras. La corrección de estilo quizá no sea tan obligatoria pero sí recomendable. Creo que cualquiera que se dedique a escribir debería de tener su estilo definido y manejar las letras lo suficiente como para que no te tengan que entablillar todos y cada uno de los párrafos de tu novela. La portada, si no sabes de diseño gráfico (incluso sabiendo) tendrás que buscar alguien que te haga el trabajo. Pagar 30€ por este tipo de trabajos no es una opción recomendable. Rodéate de buenos profesionales y conseguirás un producto mejor.

 

En mi caso, prefiero publicar por mi cuenta. Ya que voy a gastarme el dinero en correctores y diseñadores, me gusta elegir quién va a hacerme el trabajo. Prefiero ponerme en contacto con empresas de servicios editoriales o profesionales de mi confianza a no saber quién va a hacerme este trabajo. Y respecto a la distribución, trabajo con Amazon que tiene presencia mundial y puede imprimir mi libro bajo demanda.

 

Editoriales independientes

Quiero mencionar antes de cerrar este apartado a las editoriales independientes. Suelen ser editoriales pequeñas con un sector literario muy bien definido, en las que es más fácil asomar la cabeza que en una editorial tradicional y de mayor volumen. Algunas de estas editoriales independientes pueden funcionar como las editoriales tradicionales haciéndose cargo de todos los gastos o pueden ser editoriales de coedición.

 

Sea como sea, a no ser que una editorial tradicional quiera arriesgar su dinero por ti, cosa que no suelen hacer con autores primerizos, tienes muchas opciones para elegir la manera de publicar tu obra. Pero para sacar al mercado un buen producto tendrás que rascarte el bolsillo. De ti depende elegir una u otra opción. Aquí te dejo un enlace de la web Autorquía que seguramente te interese.

 

La calidad de los libros independientes

Una vez aclaradas las distintas opciones de publicación que tenemos, volvemos al principio para hablar sobre la calidad de los libros independientes, y ¡qué coño!, también de los otros.

 

Decir que los libros de autores independientes no tienen calidad no es un argumento válido, más aún cuando viene de alguien que se jacta de no haber leído nunca un solo libro de un autor que no fuera conocido. Para que una opinión pueda ser tomada en serio debería al menos estar fundamentada.

 

Por supuesto que dentro de la literatura independiente hay libros malos, incluso muy malos. Yo mismo me he cruzado con más de uno, pero también he leído muy buenos libros. Exactamente igual que con los libros publicados por grandes editoriales.

 

Lo que sí es cierto, y esto no podemos obviarlo, es que hay todavía cierta tendencia a pensar que si un libro no está publicado por una editorial tradicional es simple y llanamente porque no es suficientemente bueno. Incluso hemos visto este parecer en escritores prestigiosos, probablemente por desconocimiento del mundo editorial más allá del que afortunadamente conocen.

 

Desde luego, si eres un escritor novato y desconocido y le presentas a una editorial un manuscrito sin calidad, no te lo van a editar de ninguna de las maneras. Lo más normal es que te contesten con el más absoluto silencio y que los grillos te canten al oído.

 

Las editoriales no son los guardianes de la literatura

Las editoriales son empresas que como tales tienen que sacar beneficios porque si no lo hacen tienen que echar el cierre como cualquier otro negocio. La literatura es parte de su trabajo, pero tienen que ajustar cuentas y llenar de garbanzos el plato de todos sus trabajadores. Por eso encuentras infinidad de libros que nada tienen que ver con la literatura: libros de cocina, de autoayuda, libros de fotografía, biografías de famosos…, en fin, de todo lo que puedas imaginarte.

 

En cuanto a los libros literarios, no cambia mucho la cosa. Las editoriales no son la Orden Sagrada que tienen que cuidar del arte de la literatura. No, ellas buscan un producto que pueda interesarte y que les salga rentable. Las grandes editoriales tienen gente muy preparada que sabe o cree saber los gustos de los lectores en cada momento. Buscan el género más de moda y lo explotan.

 

Incluso en el caso de que les presentes un buen manuscrito, qué digo bueno, pongámonos en una novela excelente, superlativa…, lo más posible es que no te la publiquen. ¿Por qué? Porque no te conoce ni el tato; así de simple. Si no te conoce ni tu padre, la inversión de la editorial para vender tu obra aumenta, lo que la convierte en una apuesta arriesgada.

 

A las editoriales les importan más los números que las letras

Para ellos es mucho más rentable buscar apuestas seguras, gente conocida que quiera publicar un libro. A una editorial le es más fácil sacarle rentabilidad al libro de Mónica Carrillo o Boris Izaguirre que al tuyo.

 

Luego hay otros casos que si llevas poco en esto quizá te cuesten más digerir. Al final terminas haciendo callo y entendiendo cómo funciona el mundo editorial. El último ejemplo es el libro La tinta de mis ojos de la cantante de OT Aitana Ocaña, editado ni más ni menos que por la editorial Alfaguara, a la que se le presuponía cierta calidad en sus libros. Pero claro, ¿cómo desaprovechar una golosina tan suculenta? La propia cantante ha reconocido que la editorial le puso una “coach literaria” para “ayudarle” a escribir el libro. La cosa suena fea de cojones y huele a podrido, pero será rentable y ayudará a cuadrar las cuentas.

 

Estoy seguro que muchos de los que dicen que la calidad de los libros independientes es mala son consumidores de este tipo de libros que aprovechan el tirón del famosete del momento, como por ejemplo: El abrazo infiel de Olvido Hormigos, Defectos perfectos de Chenoa, Creer: el desafío de superarse siempre de Diego Pablo Simeone o el recientemente publicado Bajo el aro de mi admirado Pau Gasol. No voy a decir que estos libros no sean interesantes, pero calidad literaria más bien poca. Eso sí, están bien presentados y seguramente no tengan erratas.

 

Luego están los libros de rebaño. Casos como el de Megan Maxwell, quien en esta entrevista confiesa que no lee libros y se inspira viendo pornografía. Sin embargo, esta escritora madrileña tiene un éxito de ventas increíble y una legión de seguidores con nombre propio. Ellas dando palmas con las orejas por hacer tríos. Ellos dándole las gracias porque ya se veían el resto de su vida tocando la zambomba. Sin duda, un gran acierto de la editorial que le propuso hacer este tipo de novelas. Igual que la lectora profesional que recomendó publicar el libro El tiempo entre costuras de María Dueñas; una novela, a mi modo de ver, con una narrativa muy justa, un ritmo intermitente, un final mal desarrollado y personajes desaprovechados, que sin embargo vendió más de un millón de ejemplares.

 

Aquí entraríamos a hablar de los gustos de los lectores y del público en general. Pero sería muy extenso y es mejor hablar de ello en otro artículo más adelante.

 

Bienvenidos a la jungla

La competencia en el mundo editorial es despiadada. Los libros mueven mucho dinero, y ese es un animal muy hambriento. Las grandes editoriales se dan de hostias para sacar sus productos adelante. Son capaces hasta de inventarse géneros literarios con tal de aumentar sus ventas.

 

Y en medio de esa guerra de gigantes aparecemos nosotros, los escritores independientes, intentando hacernos un hueco con nuestro tirachinas. Tienes que ser muy testarudo y tenaz para sobrevivir y no caer en la desesperanza. Sólo a base de constancia y trabajo duro podrás recoger unas migajas del pastel. Quizá entonces una gran editorial te ofrezca unirte a su ejército.

 

Ganar un lector es un trabajo arduo pero muy gratificante. Sólo podrás hacerlo si la calidad de los libros independientes que escribas es realmente buena. Cada año se editan cientos de miles de libros. Entre ellos tienes que competir con grandes escritores y con los clásicos, que siempre habitan las estanterías. Cómo le dices a un lector que te lea a ti antes que Shakespeare, que a Reverte, que a Javier Marías, que a Dolores Redondo, que a Bulgákov…, que a tantos otros.

 

Los escritores independientes no somos los salvadores de la literatura

También puedes encontrar personas que despotrican sobre las novelas que publican las editoriales más prestigiosas. Creo que algunos escritores piensan que los escritores independientes somos los que vamos a salvar a la literatura. Pero nosotros no salvamos nada, no somos adalides de nada. Tan sólo hacemos nuestro trabajo de la mejor forma posible, gastando nuestro tiempo, nuestro dinero y a veces incluso a nuestros seres queridos.

 

Afortunadamente sigue habiendo muy buenos escritores y editoriales que publican sus libros. Por supuesto hay mucha “comida rápida” que quita el hambre, pero también hay muy buenos libros que alimentan el espíritu. Sólo hay que saber buscar.

 

En realidad, si ves el catálogo de libros de las estanterías del Corte Inglés o de la FNAC y el catálogo de Amazon a veces piensas que estas viendo lo mismo. Las ansias por labrarnos un nombre que nos permita vivir de nuestras letras, pueden hacernos caer en los mismos errores. Mismos géneros, portadas similares, sinopsis muy parecidas. Muchas veces viendo las cubiertas de los libros, de uno y de otro sitio, tengo la sensación de estar viendo una de esas películas de Antena 3 de un sábado por la tarde. Afortunadamente hay excepciones, al igual que antes, tan sólo hay que saber buscar. Y leer mucho.

 

¿Eres de los que arriesgas o de los que no salen de su zona de confort?

Si has llegado hasta aquí, te pediría que abras un poco la mente y nos des una oportunidad. Si el primer libro independiente que eliges no es suficientemente bueno, haz como harías con un libro de los que habitualmente consumes, y no te rindas. Hay buenos escritores independientes esperándote como pueden ser: Joan Roure y su maravillosa novela La casa entre el sorgo o Marta Abelló con Los Hijos de Enoc o Iván Gilabert con La Roca Sagrada o Gema Herrero Virto y sus Crímenes del Lago.

 

También puedes entrar En el Laberinto, mi novela, TOTALMENTE GRATIS. Sin salir de la web. Pongo a tu disposición los tres primeros capítulos para que no tengas que pagar antes de decidirte. De hecho, subo la apuesta. Desde ahora no son tres sino cuatro los capítulos que puedes leer antes de decidir si quieres gastarte el dinero.

 

Concluyo diciendo que puedes encontrar muy buenos libros tanto de editoriales prestigiosas como de autores independientes, que el único problema que tienen es su falta de visibilidad y la inaccesibilidad a una de las grandes editoriales, así como la reticencia de algunos lectores a salir de su mundo de confort y arriesgarse con la lectura.

 

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8 hábitos que nos ayudan a ser mejores escritores

Estamos casi a mediados de noviembre. Antes de que queramos darnos cuenta nos veremos en medio de las fiestas navideñas, rodeados de polvorones, mazapanes y árboles con luces. Ya se sabe, septiembre y enero son fechas de nuevos propósitos, que se cumplan o no es otra historia. Quizá uno de esos propósitos que tienes para el año que viene es mejorar la calidad de tu escritura. Es posible que quieras dedicarte a escribir o, tal vez, simplemente te interese escribir mejor los emails.

 

Este artículo está pensado especialmente para todos aquellos que queremos vivir de la literatura. Si tus pretensiones son más humildes, te invito igualmente a que te quedes, pues considero que encontrarás información que te será de gran utilidad.

 

Lo más natural en estos tiempos de la comunicación global es acudir al omnipresente Google, que como buen caballero andante está siempre dispuesto a echarnos una mano. Es fácil encontrar un buen número blogs dónde nos den valiosos consejos para mejorar nuestra técnica narrativa. Los rankings entre 10 y 20 consejos para escribir mejor proliferan como las setas en un otoño lluvioso. Como es lógico muchos de los consejos se repiten de un blog a otro. Normal. Hay muchas maneras de hacer una tortilla de patata, pero sin huevos, patatas y aceite nos será del todo imposible.

 

Algunos de los blogs más interesantes que he encontrado con consejos infalibles para escribir mejor son: éste de Inteligencia narrativa donde nos dan 7 trucos muy acertados; Universia nos habla de 10 trucos y acciones algo distintas más enfocadas a la metodología de trabajo; Entrepreneur sube la apuesta hasta 20 tips concisos y muy interesantes; la web Emezeta se centra en 10 consejos para evitar faltas de ortografía; la web Psicología y mente se especializa con 6 consejos psicológicos para escritores; y si lo que quieres es profundizar sobre algo más concreto siempre puedes encontrar por internet tesoros como el magnífico artículo de Celia Arias sobre el uso de la cursiva.

 

Considero que hay suficiente información en internet, y fuera de ella, para mejorar la calidad de nuestra escritura como para publicar otro artículo que hable poco más o menos de lo mismo. Por ello quiero desmarcarme hablándote de una serie de hábitos que harán que tu literatura mejore sustancialmente.

 

Ya te anticipo que no te voy a hablar del correcto uso del artículo, ni de la conveniencia de limitar los adjetivos, ni del peligro que tiene abusar de los adverbios, ni tan siquiera te hablaré de una de las piedras filosofales de cualquier escritor como es la corrección de los textos (esto requeriría un artículo a parte). No, en este post no encontrarás nada de esto. Quiero centrarme en aquellas cosas alejadas del teclado que nos hacen ser mejores escritores. En realidad, son hábitos que te servirán para enriquecerte como persona, y que te ayudarán a mejorar en cualquier ámbito de la vida.

 

1 Abandonar la pereza

Perseguir un sueño puede ser la mayor prueba de desgaste a la que te enfrentes en toda tu vida. El desaliento es un enemigo tenaz. Tendrás que superarlo para no hincar la rodilla, y una vez doblada tendrás que seguir luchando contra él para volver a levantarte. No es fácil, lo sé. Ningún sueño lo es, y la literatura no iba a ser la excepción. Así pues, si no estás dispuesto a trabajar duro, te recomiendo que te pienses muy en serio abandonar el barco en este preciso instante.

 

El afán de superación, de querer mejorar hasta rozar la perfección es el factor común de todas aquellas personas que han destacado y destacan en sus respectivas disciplinas. Uno de los ejemplos que más me motivan es el del exjugador de baloncesto Michael Jordan. No fue su físico ni su naturaleza competitiva lo que le llevaron a ser el mejor de la historia de este deporte, sino su capacidad de trabajo y su obsesión por mejorar cada día.

 

Seguramente tú no pretendas ser el mejor escritor de todos los tiempos. Oh sí, quién sabe. De momento centrémonos en ser un buen escritor, que ya te digo que no es fácil. Desconozco las aptitudes innatas que tienes para la escritura, pero llegarás más lejos si estás dispuesto a dejarte la piel. Con trabajo, esfuerzo y constancia conseguirás mejorar la calidad de tu escritura hasta donde tu talento te permita.

 

2 Leer

Ésta es de cajón. Cuanto más leas, mejor escribirás. Todos los que nos dedicamos a escribir empezamos en este negocio sin darnos cuenta al abrir nuestro primer libro, o tal vez ese libro que cambió para siempre nuestros sentimientos por la literatura.

 

Mucha gente se pregunta cómo hay que leer un libro o qué tipo de literatura hay que consumir para aprender a escribir mejor. Hay quien te dirá que debes leer a los clásicos, otros que lo hagas despacio y con un subrayador en la mano. Yo te sugiero que leas aquello que te guste y lo que te haga disfrutar de la lectura.

 

Con cada libro que leemos, aprendemos. Al principio lo hacemos de manera inconsciente. Según vamos adquiriendo experiencia, descubrimos matices que antes nos pasaban desapercibidos. Con cada lectura no sólo conocemos nuevos mundos, sino que conectamos con la mente de quienes los escribieron: sus miedos, sus anhelos, sus odios, sus esperanzas; todo está ahí, esperándonos. Ningún libro se hizo para todo el mundo y no siempre estamos preparados para leer todos los libros. Disfruta, lee, también arriesga. No te limites a leer siempre lo mismo. Atrévete a salir de tu zona de confort. Poco a poco tus gustos literarios se irán definiendo y serás capaz de extraer más aprendizaje de cada lectura.

 

3 Escribir

Tan obvia como la anterior. Dicen que la práctica hace al maestro, y no puedo estar más de acuerdo. A veces no tenemos las cualidades innatas para dedicarnos a algo, pero la mayoría de las veces se puede suplir con trabajo y esfuerzo. Sé muy bien de lo que hablo. Nunca tuve la facilidad que vi en otra gente para el dibujo. Lo mío fueron horas de estudio y cabezonería. Con ello me dio para dedicarme durante casi veinte años a la ilustración profesional.

 

Aprender a escribir es igual que cualquier otra cosa en la vida. Así pues, si quieres escribir mejor, empieza a escribir. ¿El qué? Lo que sea. Puedes empezar por algún relato corto, escribir un diario o simplemente aquellos pensamientos que pasen por tu cabeza sin necesidad de darle un sentido más amplio. Escribe, experimenta, diviértete. Si crees que necesitas un poco más, siempre puedes apuntarte a un taller de escritura. Son muy útiles, se pasan buenos momentos y se conoce gente interesante.

 

4 Llevar siempre algo donde apuntar

Nunca se sabe cuándo vamos a tener esa idea que nuestro subconsciente anda buscando como un asesino silencioso. Por norma general aparece de manera imprevista, abrupta, como un tsunami que arrasa con todo y luego se va, dejando tan sólo un montón de escombros y desolación. Es en ese momento cuando tenemos que atraparla como si fuésemos un botánico del siglo XIX que ve pasar una extraña mariposa en una remota isla del Pacífico Sur.

 

Es cierto que en la mayoría de los casos podremos recuperar ese pensamiento sin demasiadas dificultades, pero otras se evapora sin más, sin rastro, dejando tan sólo eso; desolación.

 

En mi caso suelo llevar un cuaderno de tapas negras y un bolígrafo, también de tinta negra. Tengo cuadernos y libretas de distintos tamaños, y apunto casi todo lo que se me cruza por la cabeza. La mayoría de las ideas terminan siendo desechadas, otras perviven y quién sabe si algún día puedan convertirse en inmortales.

 

5 Viajar

Es una de las cosas que más enriquece al ser humano. Viajando expandimos la mente y aprendemos las costumbres de otras culturas. Al viajar descubrimos civilizaciones y parajes que nos servirán de escenarios para nuestras novelas: ya escribamos fantasía, novela negra, realismo o lo que sea. Al viajar hacemos nuestro mundo interior más amplio y eso se verá reflejado en una escritura más rica y profunda.

 

6 Vivir experiencias

Escribir sobre lo que conocemos de primera mano nos permite trasmitirlo mejor al lector. Cuando sabemos por nuestra propia experiencia de lo que estamos hablando, podemos sacar de dentro una infinidad de emociones y sentimientos que de otra manera sería imposible.

 

Si conocemos lo que se siente al sufrir un desamor, a que nos toque la lotería de Navidad o a rompernos una pierna, conseguiremos que la redacción sea más intensa, real y creíble.

 

Seguramente no te enfrentes a situaciones vitales a cada rato, aún así intenta vivir con intensidad cada instante, por muy cotidiano que sea tu día a día.

 

Hay escritores que sólo escriben sobre sus vivencias, sobre lo que conocen de primera mano. Cuando tienen que plasmar en un texto algo que aún no han vivido se lanzan al vacío y experimentan. Esto puede ser una práctica osada, incluso peligrosa, dependiendo de lo que escribas y de tus propios límites.

 

Por supuesto, no es obligatorio hacerlo así. A veces, incluso es imposible. Hay experiencias que no siempre vamos a poder vivir. Por ejemplo, un hombre no puede saber lo que siente al dar a luz. Puede hacerse una idea, pero jamás sabrá el dolor ni la satisfacción exacta que se siente. Esto no quiere decir que un hombre no pueda redactar una escena así con veracidad. Incluso es posible que te transmita más emociones que la misma escena narrada por una mujer. Aquí ya entra en juego la habilidad de cada escritor. Pero para conseguir algo así, son necesarios los dos siguientes puntos.

 

7 Hablar con la gente

Al hablar con otras personas y sobre todo al escucharlas aprendemos cosas que desconocemos. Recopilamos información sobre experiencias y sentimientos que no hemos vivido y que no podremos vivir como comentaba anteriormente. También nos da la oportunidad de conocer historias dignas de ser convertidas en novelas.

 

Por poner un ejemplo, el autor independiente de gran éxito, Fernando Gamboa, escribió La historia de Luz gracias a que una amiga suya colombiana le contó la historia de una niña, llegándole tan profundo que no tuvo más remedio que escribirla. Ejemplos como éste hay cientos, incluso miles, dentro de la literatura. De nuestras conversaciones conseguiremos historias para una novela o quizá anécdotas para un personaje o simplemente alguna escena.

 

8 Empatizar

Meternos en la mete de otras personas, tratar de entender por qué alguien hace lo que hace o por qué piensa como piensa, es fundamental para dotar a nuestros personajes de una profundidad, complejidad y realismo que de otra manera no tendrían.

 

Evita juzgar y procura comprender aun cuando no estés de acuerdo con ello, especialmente entonces. Vivimos en un mundo de lo inmediato, de verdades, de bandos. Cuando alguien dice lo que piensa se expone al juicio de las hienas. Empatizar nos lleva a entendernos y a respetarnos.

 

Hacer que los lectores se encariñen con los protagonistas, con los personajes buenos, generosos y entrañables es relativamente sencillo. Lo complicado está en hacer que amen a esos personajes despreciables que quieren arruinarlo todo. Sólo hay una manera de hacer esto, y se consigue cargándolos de razones. Hay que hacer que el lector entienda cuál es el motor que los mueve, por qué hacen lo que hacen. De esta manera, conseguirás que el lector  se alinee con ellos, y desee en secreto que consigan sus objetivos.

 

En la novela El hombre de San Petersburgo de Ken Follett, el genial escritor galés nos mete perfectamente en la piel de un terrorista ruso. Durante su lectura llegas a entender porqué quiere llevar a cabo su propósito. Puedes estar de acuerdo o no con él, eso es lo de menos. Lo importante es que tiene sentido y lo entiendes. A veces, incluso sin compartir sus ideales, le coges cariño. Si hay un escritor, a mi modo de ver, que consiguió esto a la perfección fue Robert Louis Stevenson, creando a uno de los personajes más memorables e icónicos de la literatura universal como es el malvado pirata de una sola pierna, Long John Silver.

 

 

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By Javier Rumego

Escritores a pecho descubierto, y la imposibilidad de gustarle a todo el mundo

Si eres escritor o estás planteándote serlo, lo primero que deberías hacer es asumir que es imposible gustarle a todo el mundo. En la jungla de la literatura, los escritores nos enfrentamos a un gran número de animales salvajes: el folio en blanco, la inspiración, la incoherencia, nuestros propios miedos, los editores, las musas, los personajes…, pero nadie tan temible que tú; sí, tú.

 

Los seres humanos, como cualquier otro animal, nacemos cargados de instintos primitivos. Algunos duran toda la vida, otros se evaporan como el vaho al abrir la ventana. En nuestra juventud tenemos la necesidad de gustarle a todo el mundo. Según vamos haciéndonos mayores, comprendemos que no siempre es posible. Da igual lo amables y cordiales que seamos, siempre habrá alguien a quien no le caigamos bien; a veces, precisamente por ser amables.

 

Con la literatura pasa exactamente lo mismo. Si eres escritor y pretendes que tu libro le guste a todo el mundo, lamento decirte que esa es una guerra que no puedes ganar. Por eso mismo, si alguien comenta que no le ha gustado tu trabajo, no debes tomártelo como un ataque personal. Hoy en día, con las redes sociales es más fácil que nunca tener un resbalón que difícilmente podrás remontar.  Por supuesto, no te conviene ser impertinente y maleducado con alguien que te ofrece una opinión valiosa y sincera.

 

¿Conoces un solo artista que le guste a todo el mundo?

En realidad esto sucede en cualquier disciplina artística. No conozco un solo músico, escultor o pintor, por muy bueno que sea, que le guste a todo el mundo. Y es que cuando de arte se trata, todo se resume a una cuestión de emociones y gustos personales.

 

Yo, por ejemplo, podría enumerar un buen número de músicos y cantantes que no me gustan. Estoy hablando de artistas con miles o millones de fans capaces de dormir a la intemperie en la Antártida en pleno invierno por conseguir una entrada para un concierto. Hablo de cantantes consagrados, con varías décadas de trayectoria; algunos toda una vida. Y sin embargo, a mí no me gustan. Sin embargo, no se me ocurriría decir que son malos. Es más, reconozco que algunos son realmente buenos; talentosos artistas de tomo y lomo, que por las razones que sean no soy capaz de conectar con ellos. Lo que no haré de ningún modo es decir que son una mierda, ni defenderé mis gustos atacando a la gente a la que sí les guste su arte.

 

Como decía un poco más arriba, todos los artistas, seamos de la disciplina que seamos, tenemos algo en común: . Cuando hacemos pública nuestra obra nos exponemos al juicio de la gente. El público es nuestro animal más despiadado. Pero también es quien nos da calor y nos alimenta en las noches más frías y oscuras. Nosotros quedamos frente a vosotros, en pelotas, con los brazos abiertos, esperando que no nos acuchilléis.

 

En mi caso, soy consciente de que mi novela En el Laberinto puede no gustarle a cierto tipo de gente (si eres  una persona que se escandaliza con facilidad, seguramente estés dentro de este grupo). De hecho, hay personas que la han leído y me lo han dicho abiertamente. Algunos por su dureza, otros por sentirse demasiado identificados con el personaje. Precisamente motivos por los que a otros muchos les ha encantado. Cuestión de gustos.

 

Asume que tu trabajo no le va a gustar a todo el mundo

No gustarle a un lector o recibir una mala crítica no debería de ser preocupante. Los escritores deberíamos de aprender a guardar nuestro ego, sobre todo cuando la crítica está hecha con educación y respeto. Cuanto antes asumas que no vas a gustarle a todo el mundo, antes estarás preparado para ser el tipo de escritor que deberías de ser. Lo que sí pedimos es educación y respeto en las críticas. Que algo no le guste a uno, no quiere decir que necesariamente sea malo. Por lo general, todos solemos tener en demasiada estima a nuestra opinión. Más aún en estos tiempos modernos en los que hemos cambiado el cara a cara por la comunicación global.

 

El negocio de los libros mueve mucho dinero, y ya se sabe: el dinero atrae a los tiburones más que la sangre. Hacerse visible en este océano y conservar las dos piernas es una tarea realmente difícil.

 

Los escritores que publicamos nuestras primeras novelas y no estamos respaldados por una editorial dispuesta a dejarse la pasta gansa para que la gente nos conozca, nos sentimos a veces en medio del mar, flotando a duras penas agarrados a un madero. Y ese trozo de madera, vuelves a ser tú, querido lector. Las reseñas en los blog, en las páginas de Amazon, en Goodreads o en las redes sociales son una de las pocas armas con las que podemos abrirnos un pequeño hueco en este mercado de tres hileras de dientes.

 

Una buena práctica para enfrentarnos a las valoraciones de los lectores es relativizar tanto las buenas críticas como las malas.

Los escritores, sobre todo los que empezamos a cruzar el bosque sin ninguna compañía, tememos el momento de una mala crítica. Las opiniones que los lectores hacen de nuestro trabajo es de las cosas que más influyen en un posible futuro lector a decidirse a gastarse su dinero en nosotros. Pero por otro lado está algo mucho más delicado, frágil y difícil de reconstruir: nuestra confianza. Pensar que alguien hablé mal de nuestro trabajo puede llevarnos a pensar que no somos tan buenos como creíamos. Por suerte o por desgracia una mala crítica es algo de lo que ningún escritor, por consagrado que esté, se escapa. En Amazon, el gigante norteamericano que ha puesto el mercado editorial patas arriba, podemos encontrar valoraciones negativas a libros y a escritores de primer nivel.

 

Así por ejemplo, podemos encontrarnos El Asirio de Nicholas Guild, que para mí es una de las mejores novelas históricas que se ha escrito, con un comentario negativo de una lectora a la que no le gustó la obra.

 

 

De igual modo, tenemos a Houellebecq y su, a mi juicio, magnífica novela Sumisión con un buen número de comentarios nada favorables.

 

 

También podemos encontrar comentarios bochornosos en el último libro de Carlos Ruiz Zafón, uno de los escritores con más éxito y ventas de los últimos años.

 

 

La lista de autores con alguna mala reseña es interminable: Bukowski, Kent Follet, María Dueñas, Javier Marías, Hemingway, Dolores Redondo, Pérez Reverte, Bulgakov, Camus, Stephen King… Puedes dar una vuelta por Amazon y ver los comentarios de estos y muchos otros autores.

 

Por mi parte, he de decir que afortunadamente mi novela En el Laberinto está gustando, y mucho, a los lectores. En este preciso momento cuenta con 25 opiniones en Amazon, 24 de ellas de 5 estrellas y 1 de 4 estrellas. Aquí puedes verlas, hay alguna que realmente me pone los pelos de punta, y quiero darles las gracias a todos los que se han parado un momento a escribir su opinión sobre mi trabajo.

 

Las reseñas en blogs son otro cantar. Aún sigo siendo un hombre invisible perdido en el desierto. Si no has leído mi artículo al respecto puedes hacerlo pulsando aquí. La mayoría de los blogs están enfocados a uno o dos géneros concretos: romántica, terror, suspense, erótica, fantasía, juvenil… Mi novela es muy difícil de encuadrar en un género concreto. Eso hace que muchos blog no quieran invertir su tiempo en leerla. Aún así, si alguien se anima, le estaría enormemente agradecido.

 

No descarto el día en que llegue una opinión negativa sobre mi novela. Cuanto más nos exponemos, más posibilidades existen de que a alguien no le guste nuestro trabajo. Eso no quiere decir que sea malo, simplemente que hay alguien a quien no le gustó. Ahí es donde empezaremos a parecernos a los más grandes.

 

 

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