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recomiendo leer la casa entre el sorgo

By Javier Rumego

La casa entre el Sorgo

La Casa entre el Sorgo es una deliciosa novela escrita por Joan Roure, un escritor desconocido para el gran público, pero con un muchísimo talento. La Casa entre el Sorgo es un claro ejemplo de buena novela alejadas de los grandes sellos editoriales.

 

Realismo mágico lleno de numerosos ingredientes

Estamos ante una novela que se enmarca dentro del realismo mágico. El escritor corre más de un riesgo al desarrollar esta obra, donde encontraremos cambios de narrador y saltos temporales. Sin embargo la buena pluma del autor hace que todo funcione realmente bien.

 

Estamos ante una historia de amor e intriga, que habla de muchas cosas: de las relaciones agotadas y del miedo a cerrar el círculo; el amor, por supuesto; el arte; la avaricia; la ambición y los imposibles. Todo con habilidad y en su justa medida.

 

Joan Roure, a través del arte de la pintura, crea un relato que pasa de intimista, a mágico con tintes de novela negra. Como decía es una novela arriesgada, complicada de desarrollar y sin embargo, da la sensación que el escritor lo consigue con facilidad. Por mi parte agradezco mucho este tipo de literatura, siempre y cuando, claro está, el resultado sea óptimo.

 

Disfruta de la Belle Époque

La acción transcurre principalmente entre la Barcelona actual y el París de principios del siglo XX. El autor nos sumerge sobre todo en ese París bohemio, lleno de artistas, intelectualidad y vida nocturna, teniendo como máximo exponte de esto último al Moulin Rouge. La ambientación es buena y se percibe una complicidad del autor con la capital francesa y aquellos tiempos donde las calles transpiraban arte y algo etéreo e indescriptible que poco a poco vamos perdiendo.

 

Una novela de estilo agradecido

El estilo de Joan Roure es ligero, armonioso y tiene una enorme habilidad para que las palabras se deslicen entre las hojas. La Casa entre el Sorgo se lee con facilidad gracias a la trama, al ritmo y también al estilo.

 

Si bien es cierto que la calidad de la prosa es muy buena, he encontrado alguna irregularidad en ciertos diálogos. Poca cosa en realidad, pero hubo momentos que sentí algunos diálogos, en momentos puntuales, ligeramente guiados que le restaban algo de credibilidad. En cualquier caso, nada que impida recomendar una obra llena de virtudes.

 

Una mezcla de realidad y fantasía a través del Arte

Joan Roure nos mete en una historia que mezcla realidad con fantasía de un modo que parece creíble. Dar saltos temporales y espaciales a través de una misteriosa obra de arte parece algo normal, que bien podía haber pasado realmente. Conseguir esto es un gran logro por parte del autor.

 

Lo trama empieza en el día a día, con relaciones cotidianas, con sus virtudes y sus problemas. La aparición de una enigmática y carismática mujer hace girar la historia. El autor va introduciéndonos en su mundo, poco a poco, con la sensación de saber qué algo raro está pasando pero sin saber exactamente qué es. Me encanta dejarme llevar por este tipo de lecturas, donde sabes que el escritor está jugando con nosotros. Joan Roure mantiene muy bien esa tensión, dosificando la información y enseñándonos la zanahoria a su antojo para que sigamos avanzando.

 

Encontrarás más de un giro interesante y alguna sorpresa al final de esas que se disfrutan. La novela podía haber acabado de muchas maneras y termina como tenía que hacerlo.

 

La Casa del Sorgo es una novela muy interesante, sin nada que envidiar a ninguna novela con un sello editorial de primer nivel a sus espaldas. Una novela que estoy encantado de recomendarte. Espero que te animes y que la disfrutes.

 

By Javier Rumego

Madame Bovary – Gustave Flaubert

Con esta novela me pasó algo parecido a lo que os comenté hace unas semanas con El viejo y el Mar. Estaba en la Feria del Libro de Madrid cuando llegué a una caseta con un montón de Clásicos. Esta vez atrapé Madame Bovary, Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y Así habló Zaratustra por unos 15€, menos de lo que cuesta cualquier libro de rebaño de esos que abundan por las demás casetas con algún famoso firmando.

 

De los tres libros, Madame Bovary fue el que más me gusto con mucha diferencia. Alicia es quien lo tuvo más difícil y es que a veces es complicado luchar con los recuerdos de la infancia. Aun así, fueron tres lecturas enriquecedoras.

 

Emma Bovary la adultera más famosa de la literatura

Madame Bovary es el adulterio más famoso de la literatura junto con Anna Karenina. Personalmente prefiero la obra de Flaubert por su perfección técnica y por la cantidad de emociones contradictorias que me hizo sentir.

 

Flaubert creó con esta obra una crítica a la alta burguesía francesa de mediados del siglo XIX. El libro despertó un gran revuelo en el momento de su publicación y estuvo muy cerca de ser censurado. Las aventuras de Emma Bovary escandalizaron a una sociedad clasista e hipócrita. El abogado del escritor consiguió solventar el problema haciendo creer que el libro se cerraba con un final moralista.

 

Madame Bovary ha sido utilizada durante muchos años por un sector feminista como un claro ejemplo de la desigualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, la lucha de Emma nada tiene que ver con el colectivo de la mujer. A Emma las demás mujeres le traen sin cuidado, igual que el resto del mundo. A Madame Bovary sólo le importa ella misma, anteponiendo sus deseos incluso a las necesidades de su hija recién nacida.

 

Madame Bobary es un personaje real, construido a la perfección

Emma es un personaje complejo, de los que a mí me gustan. Está llena de sueños y aspiraciones. Busca que su vida sea un constante torrente de emociones y sentimientos, como en las novelas que lee. Es una mujer insatisfecha. Nunca conseguirá ser feliz porque la realidad jamás podrá competir con sus sueños. Al igual que los libros de caballerías hicieron estragos en Don Quijote, en el caso de Emma son las novelas románticas las que le dejarán una ancha grieta.

 

Primero se dará cuenta que el matrimonio que acepta con la ilusión y la ignorancia de la juventud nada tiene que ver con la idea romántica que ella se había construido en su cabeza. Su marido, un buen hombre, no tiene nada que ofrecerle salvo una vida tranquila, hogareña y aburrida. Madame Bovary tendrá que buscar emociones fuera del matrimonio. Varios amantes y un ritmo de vida que no puede sostener le llevarán a un desenlace dramático.

 

El personaje de Madame Bovary está repleto de emociones que traspasan las páginas para colarse en tus sentidos. A veces la quieres y a veces la desprecias. Sus infidelidades es lo que ha trascendido a lo largo del tiempo, pero son lo de menos. Nadie debería de escandalizarse por un par de cuernos. Hoy en día, cualquiera los ha llevado y los ha puesto en algún momento de su vida. Son sus caprichos y su egoísmo lo que desagradan. Emma es una victima de sus propios sueños, de su falta de moral y de su egoísmo. Pero también es un canto a la rebeldía y a las ganas de vivir, de no conformarse con una vida normal. En la actualidad me recuerda mucho a esos jóvenes que demandan todos los derechos sin asumir ninguna obligación, los que quieren sólo esa parte de la vida repleta de colores.

 

Gustave Flaubert creó una obra universal indispensable para los amantes de la literatura. Su lectura es maravillosa. La calidad técnica, la narrativa, la construcción de cada una de sus frases…, todo es simplemente perfecto. Si aún no la has leído te recomiendo que lo hagas. Es una verdadera joya de la literatura.

 

 

By Javier Rumego

Escritores a pecho descubierto, y la imposibilidad de gustarle a todo el mundo

Si eres escritor o estás planteándote serlo, lo primero que deberías hacer es asumir que es imposible gustarle a todo el mundo. En la jungla de la literatura, los escritores nos enfrentamos a un gran número de animales salvajes: el folio en blanco, la inspiración, la incoherencia, nuestros propios miedos, los editores, las musas, los personajes…, pero nadie tan temible que tú; sí, tú.

 

Los seres humanos, como cualquier otro animal, nacemos cargados de instintos primitivos. Algunos duran toda la vida, otros se evaporan como el vaho al abrir la ventana. En nuestra juventud tenemos la necesidad de gustarle a todo el mundo. Según vamos haciéndonos mayores, comprendemos que no siempre es posible. Da igual lo amables y cordiales que seamos, siempre habrá alguien a quien no le caigamos bien; a veces, precisamente por ser amables.

 

Con la literatura pasa exactamente lo mismo. Si eres escritor y pretendes que tu libro le guste a todo el mundo, lamento decirte que esa es una guerra que no puedes ganar. Por eso mismo, si alguien comenta que no le ha gustado tu trabajo, no debes tomártelo como un ataque personal. Hoy en día, con las redes sociales es más fácil que nunca tener un resbalón que difícilmente podrás remontar.  Por supuesto, no te conviene ser impertinente y maleducado con alguien que te ofrece una opinión valiosa y sincera.

 

¿Conoces un solo artista que le guste a todo el mundo?

En realidad esto sucede en cualquier disciplina artística. No conozco un solo músico, escultor o pintor, por muy bueno que sea, que le guste a todo el mundo. Y es que cuando de arte se trata, todo se resume a una cuestión de emociones y gustos personales.

 

Yo, por ejemplo, podría enumerar un buen número de músicos y cantantes que no me gustan. Estoy hablando de artistas con miles o millones de fans capaces de dormir a la intemperie en la Antártida en pleno invierno por conseguir una entrada para un concierto. Hablo de cantantes consagrados, con varías décadas de trayectoria; algunos toda una vida. Y sin embargo, a mí no me gustan. Sin embargo, no se me ocurriría decir que son malos. Es más, reconozco que algunos son realmente buenos; talentosos artistas de tomo y lomo, que por las razones que sean no soy capaz de conectar con ellos. Lo que no haré de ningún modo es decir que son una mierda, ni defenderé mis gustos atacando a la gente a la que sí les guste su arte.

 

Como decía un poco más arriba, todos los artistas, seamos de la disciplina que seamos, tenemos algo en común: . Cuando hacemos pública nuestra obra nos exponemos al juicio de la gente. El público es nuestro animal más despiadado. Pero también es quien nos da calor y nos alimenta en las noches más frías y oscuras. Nosotros quedamos frente a vosotros, en pelotas, con los brazos abiertos, esperando que no nos acuchilléis.

 

En mi caso, soy consciente de que mi novela En el Laberinto puede no gustarle a cierto tipo de gente (si eres  una persona que se escandaliza con facilidad, seguramente estés dentro de este grupo). De hecho, hay personas que la han leído y me lo han dicho abiertamente. Algunos por su dureza, otros por sentirse demasiado identificados con el personaje. Precisamente motivos por los que a otros muchos les ha encantado. Cuestión de gustos.

 

Asume que tu trabajo no le va a gustar a todo el mundo

No gustarle a un lector o recibir una mala crítica no debería de ser preocupante. Los escritores deberíamos de aprender a guardar nuestro ego, sobre todo cuando la crítica está hecha con educación y respeto. Cuanto antes asumas que no vas a gustarle a todo el mundo, antes estarás preparado para ser el tipo de escritor que deberías de ser. Lo que sí pedimos es educación y respeto en las críticas. Que algo no le guste a uno, no quiere decir que necesariamente sea malo. Por lo general, todos solemos tener en demasiada estima a nuestra opinión. Más aún en estos tiempos modernos en los que hemos cambiado el cara a cara por la comunicación global.

 

El negocio de los libros mueve mucho dinero, y ya se sabe: el dinero atrae a los tiburones más que la sangre. Hacerse visible en este océano y conservar las dos piernas es una tarea realmente difícil.

 

Los escritores que publicamos nuestras primeras novelas y no estamos respaldados por una editorial dispuesta a dejarse la pasta gansa para que la gente nos conozca, nos sentimos a veces en medio del mar, flotando a duras penas agarrados a un madero. Y ese trozo de madera, vuelves a ser tú, querido lector. Las reseñas en los blog, en las páginas de Amazon, en Goodreads o en las redes sociales son una de las pocas armas con las que podemos abrirnos un pequeño hueco en este mercado de tres hileras de dientes.

 

Una buena práctica para enfrentarnos a las valoraciones de los lectores es relativizar tanto las buenas críticas como las malas.

Los escritores, sobre todo los que empezamos a cruzar el bosque sin ninguna compañía, tememos el momento de una mala crítica. Las opiniones que los lectores hacen de nuestro trabajo es de las cosas que más influyen en un posible futuro lector a decidirse a gastarse su dinero en nosotros. Pero por otro lado está algo mucho más delicado, frágil y difícil de reconstruir: nuestra confianza. Pensar que alguien hablé mal de nuestro trabajo puede llevarnos a pensar que no somos tan buenos como creíamos. Por suerte o por desgracia una mala crítica es algo de lo que ningún escritor, por consagrado que esté, se escapa. En Amazon, el gigante norteamericano que ha puesto el mercado editorial patas arriba, podemos encontrar valoraciones negativas a libros y a escritores de primer nivel.

 

Así por ejemplo, podemos encontrarnos El Asirio de Nicholas Guild, que para mí es una de las mejores novelas históricas que se ha escrito, con un comentario negativo de una lectora a la que no le gustó la obra.

 

 

De igual modo, tenemos a Houellebecq y su, a mi juicio, magnífica novela Sumisión con un buen número de comentarios nada favorables.

 

 

También podemos encontrar comentarios bochornosos en el último libro de Carlos Ruiz Zafón, uno de los escritores con más éxito y ventas de los últimos años.

 

 

La lista de autores con alguna mala reseña es interminable: Bukowski, Kent Follet, María Dueñas, Javier Marías, Hemingway, Dolores Redondo, Pérez Reverte, Bulgakov, Camus, Stephen King… Puedes dar una vuelta por Amazon y ver los comentarios de estos y muchos otros autores.

 

Por mi parte, he de decir que afortunadamente mi novela En el Laberinto está gustando, y mucho, a los lectores. En este preciso momento cuenta con 25 opiniones en Amazon, 24 de ellas de 5 estrellas y 1 de 4 estrellas. Aquí puedes verlas, hay alguna que realmente me pone los pelos de punta, y quiero darles las gracias a todos los que se han parado un momento a escribir su opinión sobre mi trabajo.

 

Las reseñas en blogs son otro cantar. Aún sigo siendo un hombre invisible perdido en el desierto. Si no has leído mi artículo al respecto puedes hacerlo pulsando aquí. La mayoría de los blogs están enfocados a uno o dos géneros concretos: romántica, terror, suspense, erótica, fantasía, juvenil… Mi novela es muy difícil de encuadrar en un género concreto. Eso hace que muchos blog no quieran invertir su tiempo en leerla. Aún así, si alguien se anima, le estaría enormemente agradecido.

 

No descarto el día en que llegue una opinión negativa sobre mi novela. Cuanto más nos exponemos, más posibilidades existen de que a alguien no le guste nuestro trabajo. Eso no quiere decir que sea malo, simplemente que hay alguien a quien no le gustó. Ahí es donde empezaremos a parecernos a los más grandes.

 

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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La casa entre el Sorgo
Madame Bovary – Gustave Flaubert
Escritores a pecho descubierto, y la imposibilidad de gustarle a todo el mundo