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la estrella de sangre

By Javier Rumego

La estrela de Sangre

La semana pasada os hablé de la novela histórica El Asirio, por lo que me veo en la obligación de daros mi opinión de La Estrella de Sangre, su secuela.

 

Segundas partes sí fueron buenas

Es muy normal y a mí me ha pasado muchas veces, que después de leer una novela mayúscula, escritor o editorial o ambos quieran explotar el huevo de la gallina de oro y lancen al mercado una secuela que no está a la altura. Puedes estar tranquilo, no es el caso de La Estrella de Sangre.

 

La Estrella de Sangre empieza inmediatamente después de que acabe El Asirio, por lo que se podría considerar un mismo libro dividido en dos entregas. En total, más de 1400 páginas de placer literario, que tiene entre sus virtudes que el lector no se desconecte en ningún momento. Nicholas Guild amplía en este libro el mundo que nos había presentado en El Asirio. No sólo es que la calidad de la novela no baje el listón de su predecesora sino que en algunos puntos llega incluso a superarla.

 

Un mundo antiguo más amplio

En este caso, Nicholas Guild extiende las fronteras más allá del reino de Asiria, en una trepidante huida que nos llevará a descubrir lugares como Egipto, una fortaleza fenicia de difícil ubicación o la isla de Sicila, probablemente el momento más previsible de toda la historia, pero que aún así se resuelve dignamente.

 

Sobresaliente recreación

Nicholas Guild vuelve a demostrar su habilidad para trasladarnos a civilizaciones antiguas como si aún existieran. El trabajo de documentación es enorme, casi tanto como su capacidad para hacernos sentir que estamos allí, que formamos parte de la historia. Guild recrea la vida de estos lugares a la perfección, dándonos una cantidad ingente de datos, sin parecer un documental y sin sacrificar el ritmo.

 

En La Estrella de Sangre, Nicholas Guild utiliza todos los elementos de la trama que abre en El Asirio. Por mucho que su protagonista, Tiglath Assur, se aleje de Nínive y del reino de Asiria, la red narrativa le perseguirá sin descanso. Lo que parece resuelto en El Asirio no lo está tanto y lleva su lógica continuación a esta nueva entrega. Las intrigas palaciegas, la política, la guerra, el amor y la relación entre hermanos se mantienen de manera inteligente.

 

Todo en este libro surge de manera natural. No hay buenos ni malos llenos de clichés. Cada personaje tiene sus razones, los sentimientos son reales y todo está lleno de matices de grises donde el blanco y el negro apenas existe.

 

Novela historica y de aventuras al más puro estilo

La aventura y la historia vuelven a ser la herramienta del escritor para crear una trama donde ante todo afloran los sentimientos.

 

Es un libro que te hace pensar cómo podía ser a veces la vida si ciertos acontecimientos hubieran sido diferentes. Cómo los deseos de otras personas pueden anteponerse y condicionar los tuyos. Y cómo todo ello puede condicionar la felicidad de unos y otros. Lo fácil que podía haber sido entenderse y cómo por unas cosas u otras lo complicamos todo tanto. Creo que muchos de nosotros nos hemos podido haber visto en condiciones parecidas, dentro de nuestra vida cotidiana.

 

En conclusión, La Estrella de Sangre es la segunda parte y conclusión de El Asirio, donde se cerrarán por completo todo el enjambre de hilos narrativos que abre el autor en su primera novela. Una historia deliciosa, que no deberías dejar escapar. Te aseguro que pocas veces he sentido tanta pena al acabar un libro y saber que no podía seguir disfrutando de su historia.

 

 

el asirio

By Javier Rumego

El asirio

Voy a dejar todas las cartas sobre la mesa para que no haya dudas. El Asirio de Nicholas Guild es, probablemente, la mejor novela historica que he leído en toda mi vida.

 

Nicholas Guild no es un autor prolífico y tampoco es especialmente conocido a pesar de llevar muchos años en esto y de haber creado alguna que otra obra de arte. El Asirio es una joya de la literatura, un regalo maravilloso que durante muchos años ha estado oculto al gran público en España gracias a los grandes grupos editoriales.

 

Una novela olvidada durante muchos años

Una vez más, mi primo Mario me prestó este libro y todavía no sé cómo pagárselo. Después de leerlo decidí comprármelo para que formara parte de mi humilde biblioteca personal. Conseguirlo fue bastante difícil, pero a finales de los noventa todavía podías hacerte con un ejemplar. Con el cambio de siglo, la cosa se puso más complicada. Contacté varias veces con El Grupo Planeta, por ser quien tenía sus derechos de edición, y me informaron, muy amablemente eso sí, que el libro estaba descatalogado y no tenían prevista una reedición. Entiendo que dentro de la ingeniería económica de estas grandes empresas los números no salían rentables.

 

La consecuencia inmediata fue el alto precio que alcanzó el libro en el mercado de segunda mano, llegando a los 200 y 300 euros por ejemplar. Recuerdo una conversación con un librero en Ibiza. Tenía una mágica librería de libros usados en un mercado hippie. Admitió no haber oído hablar de este libro y prometió buscármelo. Días después, me llamó perplejo ante la realidad de esta obra, reconociéndome que nunca había visto algo parecido.

 

Hoy en día vuelve a estar al alcance de cualquiera

Y es que como te decía un poco más arriba, este libro es un tesoro. Afortunadamente, las cosas han cambiado en los últimos años. La editorial Pámies consiguió los derechos de esta obrala novela y desde hace unos años puedes adquirirla por un precio razonable.

 

Bienvenidos al reino de Assur

El Asirio es una novela que nos adentra en el siglo VII a.C. donde descubriremos la ciudad de Nínive con todo lujo de detalles. Viajaremos para ver la caída de Babilonia y el esplendor de Asiria. Conoceremos la forma de vida de sus gentes en una recreación y ambientación sobresalientes.

 

A lo largo de la novela, Nicholas Guild nos dejará frases para gastar un Moleskine. Si bien el libro se lee con facilidad, el autor se aleja de una literatura vacía. Desde mi punto de vista, la mayor virtud de este libro es la cantidad de emociones que es capaz de despertar en el lector. Recuerdo con absoluta claridad la manera en que describe la ansiedad del protagonista ante la primera batalla, y todavía no he visto algo parecido en ningún otro libro. Los sentimientos afloran página tras página. El amor, el odio, la lealtad, la culpa, la traición, el miedo, la esperanza, las ilusiones, el poder…, todo ello se junta en un gran baile de emociones.

 

Una de las mejores ambientaciones historicas que se ha hecho jamás en un libro

Intrigas palaciegas, un triángulo amoroso, la relación entre dos príncipes, impecables narraciones bélicas, entresijos políticos, rituales religiosos y una de las mejores ambientaciones históricas que puedes encontrar dan forma a una novela sobresaliente.

 

Los personajes están construidos con profundidad, alejándose de estereotipos. Cada uno tiene su personalidad, con sus miedos y anhelos. Esto no sólo se aplica a los personajes principales, en especial a un protagonista con un carisma arrollador, sino que se extiende a los secundarios; algunos de ellos se comen por momentos la novela.

 

El principio del libro es una gozada. Las primeras páginas son el claro ejemplo de como se tiene que comenzar una novela. La primera página me clavo la daga en el pecho, dejándome si aire. Durante unas cuantas horas de lectura, Nicholas Guild, me llevó a su terreno, a Nínive, en medio de un momento crucial en la historia del reino de Asiria.

 

Por si todo esto fuese poco, he de decir que esta historia tiene una segunda entrega, titulada Estrella de Sangre.

 

opinion el señor de los anillos

By Javier Rumego

El Señor de los Anillos

Ya que la semana pasada os hablé del El Hobbit, voy a aprovechar el impulso para hablaros en esta ocasión de El Señor de los Anillos, la que es considerada como la obra maestra del escritor británico J. R. R. Tolkien.

 

Quien diga que segundas partes nunca fueron buenas es sencillamente porque no ha leído El Señor de los Anillos. Tolkien se desdobla en esta continuación de El Hobbit, creando algo único e inmenso. Si bien es cierto que El Hobbit o El Señor de los Anillos se pueden leer de manera independiente, ambas novelas forman parte de lo que el propio Tolkien definió como cuentos legendarium, donde también podemos englobar el Silmarillion y Los Hijos de Hurín.

 

El buen trabajo de una editorial

Para ese movimiento de gente que reniega de las editoriales, hay que decir que El Señor de los Anillos no existiría de no haber sido porque la editorial Stanley Unwin no dejó de insistir a J. R. R. Tolkien para que escribiera una continuación de El Hobbit, debido al éxito que esta obra había tenido. Tolkien no estaba muy interesado en escribir esta continuación, pero al final cedió ante la insistencia de la editorial. Escribir El Señor de los Anillos, Apéndices incluidos, le llevó 10 años de su vida.

 

La idea original era muy diferente

Lo que mucha gente no sabe es que Tolkien empezó a escribir El Señor de los Anillos como una continuación inmediata de El Hobbit, donde el protagonista volvía a ser Bilbo Bolsón. Según iba avanzando, el Anillo Único fue ganándo terreno, como si de verdad poseyera un extraño poder. El Anillo se hacía con el libro y la historia se volvía más oscura, más adulta.

 

En algún momento, el escritor fue consciente que Bilbo no podía seguir siendo el protagonista principal. Avanzó uno cuantos años y le pasó el relevo a Frodo, su sobrino. Sin embargo, Frodo tampoco se consolida como el protagonista destacado de la historia. Comparte protagonismo con Gandalf, Aragon, Gollum o el propio Anillo. Tolkien decidió hacer uso de todo el universo que estaba creando para su obra El Silmarillion y lo recicló para El Señor de los Anillos en una época muy posterior, donde sólo quedaban leyendas olvidadas.

 

Un clásico de la literatura univesal

El Señor de los Anillos es una obra sobresaliente. El manuscrito original, debido a su extensión, fue dividido en tres volúmenes: La Compañía del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey. Rápidamente se convirtió en un grandísimo e inesperado éxito, que se mantiene con fuerza en nuestros días. A esto contribuyó la maravillosa adaptación cinematográfica llevada a cabo por Peter Jackson. Pero a pesar de que las películas son extraordinarias es imposible llegar a lo excelso de la novela.

 

Tolkien nos mete de lleno en una historia fantástica repleta de leyendas, mitología, magia y un sinfín de criaturas sobrenaturales. El punto más importante de Tolkien es que nos cuenta una historia de fantasía que nos hace pensar que todo ello pudo haber sucedido  realmente en un tiempo remoto en este mismo planeta. Todo en la historia es creíble y se sustenta bajo una base sólida. Leyendas olvidadas, un antiguo y terrible mal que despierta y amenaza la paz son los alicientes que aderezan la historia.

 

El Señor de los Anillos se transforma en una obra de fantasía mucho más adulta de lo que es El Hobbit. El tono cambia. Ya no se trata sólo de un cuento de aventuras. La novela trata temas universales como el amor, el odio, la guerra, el mal, el bien o la esperanza.

 

El estilo de Tolkien sigue siendo exquisito, meticuloso y ampliamente descriptivo. Te hace sentir que estás dentro de las escenas, que formas parte de la historia y que eres un miembro más de la Comunidad del Anillo.

 

El Ojo de Sauron ha resurgido y es más fuerte que nunca

El Señor de los Anillos es una metáfora de lo peligrosa que puede llegar a ser la tecnología, capaz de quitarnos la voluntad y de lo destructivas que pueden ser cosas tan insignificantes como una bala o un botón rojo si caen en las manos equivocadas. Actualmente resulta revelador, cómo algo tan insignificante como un teléfono móvil puede controlarnos y vigilarnos como si fuese uno de los perdidos Palantir “lo que mira a lo lejos”.

 

Hoy el Ojo de Sauron se esconde en nuestros ordenadores personales o teléfonos móviles, lo saben todo de nosotros: donde estamos en cada instante, qué hacemos, qué nos gusta, qué nos disgusta, en qué nos gastamos nuestro dinero, con quién compartimos nuestro tiempo. Hoy en día todos llevamos un Anillo Único colgado del cuello. Si Tolkien levantara la cabeza sería consciente de que la Sombra nos ha conquistado.

 

 

By Javier Rumego

Escritores a pecho descubierto, y la imposibilidad de gustarle a todo el mundo

Si eres escritor o estás planteándote serlo, lo primero que deberías hacer es asumir que es imposible gustarle a todo el mundo. En la jungla de la literatura, los escritores nos enfrentamos a un gran número de animales salvajes: el folio en blanco, la inspiración, la incoherencia, nuestros propios miedos, los editores, las musas, los personajes…, pero nadie tan temible que tú; sí, tú.

 

Los seres humanos, como cualquier otro animal, nacemos cargados de instintos primitivos. Algunos duran toda la vida, otros se evaporan como el vaho al abrir la ventana. En nuestra juventud tenemos la necesidad de gustarle a todo el mundo. Según vamos haciéndonos mayores, comprendemos que no siempre es posible. Da igual lo amables y cordiales que seamos, siempre habrá alguien a quien no le caigamos bien; a veces, precisamente por ser amables.

 

Con la literatura pasa exactamente lo mismo. Si eres escritor y pretendes que tu libro le guste a todo el mundo, lamento decirte que esa es una guerra que no puedes ganar. Por eso mismo, si alguien comenta que no le ha gustado tu trabajo, no debes tomártelo como un ataque personal. Hoy en día, con las redes sociales es más fácil que nunca tener un resbalón que difícilmente podrás remontar.  Por supuesto, no te conviene ser impertinente y maleducado con alguien que te ofrece una opinión valiosa y sincera.

 

¿Conoces un solo artista que le guste a todo el mundo?

En realidad esto sucede en cualquier disciplina artística. No conozco un solo músico, escultor o pintor, por muy bueno que sea, que le guste a todo el mundo. Y es que cuando de arte se trata, todo se resume a una cuestión de emociones y gustos personales.

 

Yo, por ejemplo, podría enumerar un buen número de músicos y cantantes que no me gustan. Estoy hablando de artistas con miles o millones de fans capaces de dormir a la intemperie en la Antártida en pleno invierno por conseguir una entrada para un concierto. Hablo de cantantes consagrados, con varías décadas de trayectoria; algunos toda una vida. Y sin embargo, a mí no me gustan. Sin embargo, no se me ocurriría decir que son malos. Es más, reconozco que algunos son realmente buenos; talentosos artistas de tomo y lomo, que por las razones que sean no soy capaz de conectar con ellos. Lo que no haré de ningún modo es decir que son una mierda, ni defenderé mis gustos atacando a la gente a la que sí les guste su arte.

 

Como decía un poco más arriba, todos los artistas, seamos de la disciplina que seamos, tenemos algo en común: . Cuando hacemos pública nuestra obra nos exponemos al juicio de la gente. El público es nuestro animal más despiadado. Pero también es quien nos da calor y nos alimenta en las noches más frías y oscuras. Nosotros quedamos frente a vosotros, en pelotas, con los brazos abiertos, esperando que no nos acuchilléis.

 

En mi caso, soy consciente de que mi novela En el Laberinto puede no gustarle a cierto tipo de gente (si eres  una persona que se escandaliza con facilidad, seguramente estés dentro de este grupo). De hecho, hay personas que la han leído y me lo han dicho abiertamente. Algunos por su dureza, otros por sentirse demasiado identificados con el personaje. Precisamente motivos por los que a otros muchos les ha encantado. Cuestión de gustos.

 

Asume que tu trabajo no le va a gustar a todo el mundo

No gustarle a un lector o recibir una mala crítica no debería de ser preocupante. Los escritores deberíamos de aprender a guardar nuestro ego, sobre todo cuando la crítica está hecha con educación y respeto. Cuanto antes asumas que no vas a gustarle a todo el mundo, antes estarás preparado para ser el tipo de escritor que deberías de ser. Lo que sí pedimos es educación y respeto en las críticas. Que algo no le guste a uno, no quiere decir que necesariamente sea malo. Por lo general, todos solemos tener en demasiada estima a nuestra opinión. Más aún en estos tiempos modernos en los que hemos cambiado el cara a cara por la comunicación global.

 

El negocio de los libros mueve mucho dinero, y ya se sabe: el dinero atrae a los tiburones más que la sangre. Hacerse visible en este océano y conservar las dos piernas es una tarea realmente difícil.

 

Los escritores que publicamos nuestras primeras novelas y no estamos respaldados por una editorial dispuesta a dejarse la pasta gansa para que la gente nos conozca, nos sentimos a veces en medio del mar, flotando a duras penas agarrados a un madero. Y ese trozo de madera, vuelves a ser tú, querido lector. Las reseñas en los blog, en las páginas de Amazon, en Goodreads o en las redes sociales son una de las pocas armas con las que podemos abrirnos un pequeño hueco en este mercado de tres hileras de dientes.

 

Una buena práctica para enfrentarnos a las valoraciones de los lectores es relativizar tanto las buenas críticas como las malas.

Los escritores, sobre todo los que empezamos a cruzar el bosque sin ninguna compañía, tememos el momento de una mala crítica. Las opiniones que los lectores hacen de nuestro trabajo es de las cosas que más influyen en un posible futuro lector a decidirse a gastarse su dinero en nosotros. Pero por otro lado está algo mucho más delicado, frágil y difícil de reconstruir: nuestra confianza. Pensar que alguien hablé mal de nuestro trabajo puede llevarnos a pensar que no somos tan buenos como creíamos. Por suerte o por desgracia una mala crítica es algo de lo que ningún escritor, por consagrado que esté, se escapa. En Amazon, el gigante norteamericano que ha puesto el mercado editorial patas arriba, podemos encontrar valoraciones negativas a libros y a escritores de primer nivel.

 

Así por ejemplo, podemos encontrarnos El Asirio de Nicholas Guild, que para mí es una de las mejores novelas históricas que se ha escrito, con un comentario negativo de una lectora a la que no le gustó la obra.

 

 

De igual modo, tenemos a Houellebecq y su, a mi juicio, magnífica novela Sumisión con un buen número de comentarios nada favorables.

 

 

También podemos encontrar comentarios bochornosos en el último libro de Carlos Ruiz Zafón, uno de los escritores con más éxito y ventas de los últimos años.

 

 

La lista de autores con alguna mala reseña es interminable: Bukowski, Kent Follet, María Dueñas, Javier Marías, Hemingway, Dolores Redondo, Pérez Reverte, Bulgakov, Camus, Stephen King… Puedes dar una vuelta por Amazon y ver los comentarios de estos y muchos otros autores.

 

Por mi parte, he de decir que afortunadamente mi novela En el Laberinto está gustando, y mucho, a los lectores. En este preciso momento cuenta con 25 opiniones en Amazon, 24 de ellas de 5 estrellas y 1 de 4 estrellas. Aquí puedes verlas, hay alguna que realmente me pone los pelos de punta, y quiero darles las gracias a todos los que se han parado un momento a escribir su opinión sobre mi trabajo.

 

Las reseñas en blogs son otro cantar. Aún sigo siendo un hombre invisible perdido en el desierto. Si no has leído mi artículo al respecto puedes hacerlo pulsando aquí. La mayoría de los blogs están enfocados a uno o dos géneros concretos: romántica, terror, suspense, erótica, fantasía, juvenil… Mi novela es muy difícil de encuadrar en un género concreto. Eso hace que muchos blog no quieran invertir su tiempo en leerla. Aún así, si alguien se anima, le estaría enormemente agradecido.

 

No descarto el día en que llegue una opinión negativa sobre mi novela. Cuanto más nos exponemos, más posibilidades existen de que a alguien no le guste nuestro trabajo. Eso no quiere decir que sea malo, simplemente que hay alguien a quien no le gustó. Ahí es donde empezaremos a parecernos a los más grandes.

 

 

Todos los textos que aparecen en esta web son propiedad de ©Javier Rumegó.

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